GRACIAS ZORRO!!!

Un fin de ciclo que no debería agotarse en el DT

Análisis por Marble Arch 


Canchita por Maraja


Talleres le hizo precio al Pincha en el Estadio Único, y el mentiroso 1 a 0 puso punto final al Ciclo Benítez, quien dio un paso al costado por propia determinación para cortar una cuerda demasiado tensada por el espinel de resultados adversos.

El esquema 5-4-1, con Pavone como único hombre de punta, desnudaba el miedo a perder del Chino, y terminó contagiando de inseguridad a un equipo que mordió mucho, jugó poco y entró en la desesperación cuando, ya en el  complemento, el juvenil Sosa la colgó del ángulo izquierdo de Andújar con un zurdazo perfecto.

Antes, casi nada del León, ilusionando apenas por algunos arranques de Castro, o las subidas de los laterales Erquiaga y Sánchez. Pero el traslado  en el medio era cansino, con muchos errores de Braña y Kalinski en las sesiones, altibajos de Iván Gómez, y la falta notoria de vuelo creativo. En contraposición, el preciso toqueteo tallarín tardaba tres pases lo que a Estudiantes le costaba siete u ocho. Y la categoría de sus delanteros, a simple vista, era técnica y físicamente de otro perfil.

Luego del descanso, con más ganas que fútbol, el pincharrata trató de acorralar a la T, y Facundo Sánchez, por su banda, resultaba lo más incisivo frente a un oponente ágil para lastimar por todo el frente.

La apertura del score derrumbó la estrategia conservadora de Benítez. Que enseguida mandó a la cancha a Retegui y a la Gata por Pavone e Iván Gómez; el Tanque, aun flojito, debía seguir adentro por cómo venía la mano. Y al rato, con Albertengo por Erquiaga, quemó las naves de una travesía sin salida. 

En el último cuarto de hora, a los ponchazos, con Schunke de 9, con la Gata en un grado de imprecisiones propias del ocaso, y con la visita errando goles debajo del arco, fue corriendo el telón de una etapa negativa en los números cuyo acentuado declive ulterior opacó aquel entusiasmo embrionario por el timón a cargo de alguien "de la casa".

Al momento de buscar culpables, la gerencia futbolística del club, con Alayes a la cabeza, no tiene por qué escapar de la guillotina. Tampoco la deficiente preparación atlética, expresada en la seguidilla de lesiones musculares. Las pésimas contrataciones, y la extensión de contratos por amiguismo completan un combo inapropiado para las severas exigencias del deporte profesional.

Estudiantes de La Plata tocó fondo. Y la calculadora que se enciende cuesta abajo en la rodada empezará a preocupar seriamente si Verón no advierte la magnitud de la encrucijada.

Salutti

Andújar: 5
Sánchez: 6
Schunke: 5
Jara: 5
Díaz: 3
Erquiaga: 5
Castro: 5
Braña: 3
Iván Gómez: 5
Kalinski: 4
Pavone: 4

La Gata: 3
Retegui: 3

Albertengo: 3

Nos ganaron por Bichos

Análisis por Marble Arch 

Canchita por Maraja


Claro. El fútbol es para vivos. O al menos para quienes no pecan de ingenuos.


Y lo hizo el Chino con una formación incomprensible, improvisando jugadores en puestos inusuales y regalando la banda derecha con el central Bazzana, una puerta abierta para cada avance local. A sus espaldas cayó el centro que Elías Gómez cambió por gol con formidable media volea. Y luego del empate de cabeza del uruguayo Castro, luego de una de las pocas jugadas combinadas del atardecer, el Pincha tuvo un lapso donde impresionó, por actitud, con alguna chance de pasar al frente.



Sin embargo en el complemento, inexplicablemente, se replegó. Y pese al correcto papel de Kalinski en el doble cinco, y al incesante pivoteo de Pavone jamás acompañado por el espectro de Albertengo -desperdiciaba temprano una increíble desde posición inmejorable-, Estudiantes daba una sensación mezclada de pasividad, conformismo e impotencia. 



Desapareció Castro, la zaga devolvía una detrás de otra, Andújar se revolcó para ahogarle el grito a Hauche, y al rato, en un desborde por la punta derecha, el balón se desvía en Jara para quedarle servido al mismo "Demonio" debajo del arco. Y a cobrar.



Benítez había cambiado al enredadizo Estévez por Luguercio (...), a López por De la Rúa (léase Albertengo...), y con el marcador adverso mandó al inédito Retegui por Castro; el colombiano exigió por el wing zurdo, puso ganas, y si el ex Boca no es titular ante Talleres, de acuerdo a lo mostrado hoy en sólo 10 minutos, que el DT empiece a armar las valijas. Al Payaso le tenemos muchísimo cariño, pero esto es por los puntos y por plata.



En síntesis, Argentinos respiró una bocanada de aire fresco en la lucha por la permanencia. Y en su reducto, por lo general esquivo para la mayoría de los visitantes, el León expuso el resquebrajado rostro de su realidad. Porque si la enfermería pasa factura, el planteo y los nombres deberían estar a la altura de los compromisos. Sin entrar en otros aspectos llamativos, como la extraña vulnerabilidad al defender en corners o tiros libres.



El tiro del final, con Schunke yendo a buscar de  centrodelantero un ollazo largo de Andújar, tampoco le salió. Y el pitazo, cerca de su propia área, graficó otra postal para el olvido.



Salutti

Andújar: 5
Bazzana: 3
Schunke: 5
Jara: 5
Juan Díaz: 5
Estévez: 4
Sivetti: 4
Kalinski: 6
Castro: 5
Pavone: 5
Albertengo: 2

Luguercio: 3
López: 5

El León fue Patrón del Suspenso

Análisis por Marble Arch 

Canchita por Maraja


Sufriendo hasta el desenlace, el Pincha se reencontró con el triunfo ante el urgido y digno Patronato. Por la mínima y sin saber cerrar el partido nunca, un saldo rojo en la libreta del Chino.


El León fue claro protagonista en la primera etapa, creando reiteradas chances desde el arranque, y sufriendo un pequeño bache entre los 14' y los 23' minutos, para luego retomar la iniciativa.


En ese breve lapso, Schunke se estiró en un cruce providencial para enmendar un grosero error de Facundo Sánchez, y al rato, el mismo Vikingo de cabeza abriría el marcador tras un corner de Estévez. Previamente, éste se comía una imposible desde inmejorable posición luego de un jugadón hilvanado a toda velocidad, y al movedizo Castro le desviaban un frentazo con destino de red.


La movilidad del uruguayo por la izquierda, la de Estévez por la banda opuesta, y el atildado doble cinco conformado por Braña y Kalinski cimentaban el dominio local. Y en una pelota larga que Schunke no da por perdida contra el banderín, llega su punteo al área que Albertengo aguanta de espaldas al arco en un forcejeo poco claro devenido en penal. El derechazo fuerte de Estévez, a media altura, encontró la volada de Bértoli y la complicidad del poste derecho para evitar el 2 a 0.


Enseguida, un planchazo de Bravo en la cara de Braña, tan culposo como tremendo, dejaba al Patrón con diez. Y se fueron al descanso con un panorama muy favorable para la escuadra albirroja.


En el complemento, sin embargo, la historia sería diferente. Porque el pincharrata entró con una actitud casi pasiva, sus carrileros no pesaron tanto, regaló el balón, también el terreno, se conformó con esperar, no logró contragolpear, y los paranaenses se comenzaron a animar cada vez más, aprovechando el juego aéreo del paraguayo Ávalos para anticipar a los centrales. Y así se sucedieron varias ocasiones de nota, potenciadas por las dudas de Sánchez y el inédito pibe Díaz en los laterales. Incluso un empate anulado después de un borbollón abajo del arco. Y esa en tiempo de descuento, cuando Díaz regresaba rengueando en una pata, Compagnucci entró libre a sus espaldas y definió apenas ancha al segundo palo de Andújar, paralizando corazones en las tribunas.


No hubiese sido justo por aquellos 45' iniciales. Pero en el once contra diez, Patronato acumuló méritos para la igualdad. No alcanzaron la estatura de Braña ni el despliegue de Kalinski. Tampoco algunos arranques de Castro cuando volvió a despertar. Luguercio no desentonó al reemplazar a Estévez, el Tanque sustituyó a López para forjarse una opción neta conjurada por Bértoli, y la permanencia de Albertengo en el terreno sembró más dudas que certezas por su paulatino declive, al margen del penal y de haber corrido a rolete.


El chileno Rojas, elegante  para las salidas con una categoría sublime, mostró vulnerabilidad en situaciones puntuales. Por el Vikingo nos llevamos los tres puntos, y de arriba perdió sólo un par de topadas contra un centrodelantero bravo y bicho. El déficit por las bandas sigue siendo notorio.


Era una Final para cortar la mala racha. Y se aprobó sin estridencias. Con enorme desgaste de energías bajo un clima insoportable. Con claroscuros elocuentes. Y pecados conceptuales de rigor, ya que si los dos puntas aguantaran el fútbol, le darían aire al engranaje general. Por otro lado, sin Pellegrini ni la Gata, sorprendió gratamente la mejor producción de Castro. 


Y el sabor de la victoria rozó de nuevo los labios de la hinchada, como si se tratara de una novia esquiva recuperada en un arrebato de verano. 


Salutti


Andújar: 5

Sánchez: 5

Schunke: 7

Jara: 5

Díaz: 4

Estévez: 5

Braña: 8

Kalinski: 7

Castro: 7

Albertengo: 5

López: 4


Luguercio: 5

Pavone: 5


TOCAMOS FONDO

Análisis por Marble Arch 

Canchita por Maraja



Era un partido ganable. Y se perdió de manera categórica ante un local que a sabiendas de sus limitaciones se puso el overol para capear el temporal de los 20' iniciales, cuando el Pincha era dominador gracias a una aceptable movilidad general apuntalada desde el fondo por la jerarquía del chileno Jara.

Pero le bastó emparejar el medio juego para animarse, hacia los 30" se empezó a adueñar del esférico, y su crecimiento paulatino fue inversamente proporcional al marcado declive de un visitante cada vez más errático y confuso.

Flojito Iván Gómez, inermes Albertengo y el ecuatoriano López, muy lenta la Gata, y sólo algunos arrestos de Kalinski y Castro por la banda derecha arrimaban riesgo a cuentagotas, mientras los sanjuaninos metían precisos cambios de 40 metros a espaldas de los vulnerables Sánchez y Evangelista.

Tras un error conjunto llegó la apertura, con un tiro rasante de afuera del área de Bogado que Andújar protestó hasta el vestuario por el desvío del balón en un jugador en presunto orsay.

El averiado Pellegrino por López de movida en el complemento, el León trataba de empatarlo a los ponchazos, la Gata no acertaba en los pases ni en la pegada con pelota quieta, y las contras de San Martín encontraban a Estudiantes partido en dos. En una de ellas, Facundo Sánchez "no estaba", Bogado entró libre por su lateral y se la sirvió en la cabeza al paraguayo Palacios Alvarenga, quien fusiló a Andújar de pique al piso.

Benítez mandó a la cancha a Cejas en lugar de Kalinski, pero el Tuta sólo aportaría confusión e intrascendencia, en sintonía con un Pellegrini disminuido, un Albertengo dibujado y una Gata con ritmo de papi-fútbol.

Al rato voló una Mosca, justo donde nadie presionó al autor del tercero, que la paró, levantó el balero y clavó un tremendo misil en el ángulo izquierdo de Andújar.

El cierre, con el "oooole, oooole, oooooooole" de la tribuna cuyana, mostró al equipo albirrojo bailando al compás de su propia impotencia, para extender una prolongada racha adversa, preocupante incluso para el más optimista.

El 75 ú 80% de este jueguito pasa por el bocho, dicen muchos, y sin duda alguna, ya sea por notorios baches individuales o inconsistencia grupal, la autoestima pincharrata está hoy en día por el suelo.

Salutti

Andújar: 5
Sánchez: 3
Jara: 6
Schunke: 4
Evangelista: 2
Castro: 5
Iván Gómez: 3
Kalinski: 5
La Gata: 3
López: 3
Albertengo: 2

Pellegrini: 4

Cejas: 3

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NO SE OLVIDEN...

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Homenaje a Caloi

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