#Gracias Tata

Derrota irreprochable frente a un rival tremendo

ESTUDIANTES 1
RIVER 2

por Marble Arch


Una caída inmerecida, la única del historial de Estudiantes de La Plata como local jugando contra un oponente argentino en partidos internacionales. Un revés que enaltece, porque este River de inagotable invicto es, por lejos, el mejor team del país de los últimos años, y de no mediar un imprevisto, el inminente monarca del torneo casero.

El León lo borró de la cancha en el primer tiempo, con una entrega, una intensidad y un ímpetu que por momentos nos recordaron a aquella Final del Mundo contra el Barcelona en Dubai. La figura fue el equipo, con una concentración ciclópea, sumada a una inteligencia táctica admirable para anticipar a la visita en cada centímetro del terreno. Y por los 16’ ó 17’ pierde a Román Martínez por un penal alevoso de Barovero ignorado por el impresentable de Abal; el ex Tigre se fue en camilla, llorando del dolor, y en su lugar ingresó Auzqui para agregarle unas ganas bárbaras a la causa.

El millonario apenas llegó una vez en los 45’ iniciales, tras la habilitación de Pisculichi a Vangioni, su centro y el remate elevado de Mora, casi una premonición del posterior empate. Y el Pincha, que continuaba ahogando en todos lados a los de Gallardo, generaba riesgo por las escaladas de Correa y Auzqui, por los milimétricos anticipos ofensivos de Carrillo, y por el convencimiento con que había encarado el encuentro. Por eso era justicia irse al descanso en ventaja, cuando Vera –en su más trascendente tarea en el club- lo apura a Funes Mori, le roba la pelota y lo fusila a Barovero.

En el entretiempo uno se preguntaba si el Tetra podría sostener tanto asedio, desde lo físico y desde lo mental. Al comenzar el complemento pudo aumentar, luego de un fútbol capturado en el vértice del área gallina por Carrillo, se la puntea a Correa y el pase atrás del tucumano no es conectado por Vera… por centímetros.

Pero los de Núñez, aun rebalsados, jamás habían dejado de meter. Darles un metro equivale al suicidio, porque la juegan redonda, con una claridad conceptual impresionante del toque sutil y del desmarque. Y en veinte minutos lo dieron vuelta. Primero con un cabezazo de Mora, en jugada calcada de aquella comentada, ahora llovida del lateral de enfrente por un chanfle perfecto del uruguayo Sánchez tras un taco de Mercado.

Con la igualdad se agrandaron. Estudiantes extravió el libreto aprendido en la semana, las piernas empezaron a pasarle la factura del conmovedor desgaste inaugural –sin duda alguna, el clímax de producción de la era Pellegrino-, el 1 a 1 lo cimbroneó en lo anímico, el tándem Gil Romero-Damonte dejó de sostener la barricada, y los de Gallardo, con tiempo y espacio, encontraron libertad para sentirse cómodos. E impuserion progresivamente su reputación grupal e individual. Ayudados además por la lesión de Vangioni y el relevo de un Balanta impenetrable.

Aunque el 1-2 vino de suerte, pues el centro de Sánchez se desvía en la cabeza de Schunke para descolocar a Navarro, la concepción previa, con salida limpia del fondo, dos o tres cesiones al pie, y el dibujo de Teo en una baldosa moviendo la cintura como si estuviera bailando salsa para limpiar el camino e inventar una cortada exquisita, fue digna del arte de potrero más sublime, elegante y reo de este deporte.

Herido, el Grande fue por la igualdad. Sin embargo, sus reservas eran sólo las del honor y la vergüenza. Y ese frentazo de Guido detenido por Barovero junto a su poste izquierdo, ya entrando en el adicional, hubiera significado la recompensa más justa a tanta garra desperdigada en el césped.

Una derrota que enaltece. Vale subrayarlo, asi la clasificación penda ahora de un delgado hilo. Irreprochable. Digna del aplauso del cierre, e íntimamente digna ante un cuadrazo al que durante un largo rato puso groggy.

Hasta que el campeón, con dos manos de KOT, inclinó el curso de la pelea para su lado. Ojo, no sólo prevaleció por eso. Quedarnos en el lamento de “nos llegaron tres veces y nos hicieron un par de goles” sería desconocer su inmensa categoría.
Salutti
P u n t a j e s

Hilario Navarro: 6
Jara: 6
Schunke: 6
Desábato: 6
Rosales: 6
Román Martínez: 6
Gil Romero: 6
Damonte: 5
Correa: 6
Vera: 8

Carrillo: 7

Auzqui: 6
Cerutti: 6
Benítez: 5
S


Hilario Navarro

Leonardo Jara     Jonatan Schhunke     Leandro Desábato     Mauricio Rosales

Ezequiel Cerutti     Gastón Gil Romero     Román Martínez     Joaquín Correa

Diego Vera     Guido Carrillo


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Ciudad de La Plata
Árbitro: Dieg* Ab*l (botón)
Hora: 20:15
.

El Chino y Correa le dieron la frescura suficiente

ESTUDIANTES 1
QUILMES 0

por Marble Arch

Un primer tiempo bochornoso. Con el aliciente del excesivo calor, culpabilidad inherente al residuo grondonista atornillado en los oscuros recovecos de la AFA. Casi lo empieza ganado el León por un buen desborde de Auzqui por la punta izquierda, el centro preciso atrás, y “Mentira” Vera, de frente al arco, le erra a la pelota.

De ahí al descanso, los llamativos horrores conceptuales de Damonte y Prediger, más la insoportable levedad de Graciani, las falencias de Oliva y Prediger al escalar por los laterales –se cansaron de patearla afuera-, el nulo peso específico de Vera y la indefinición posicional de Auzqui, dejaron todo el peso del partido, dado que el rival no existía al margen del sacrificio de Braña, al pibe Orihuela. Y el chico, aun crudito, se animó dos veces. En una encarando en posición de diez para rematar un tanto apurado al cuerpo del arquero, pisando el área; y en la otra, luego de un dribbling, se la sirve cortada y limpita para la escalada libre de Oliva, quien resuelve mal.

Abajo el León no pasaba sofocones, y salvo un tiro de larga distancia bien conjurado por Hilario –su titularidad de la fecha condena a futuro al Gori Silva-, el Colorado Ré se las ingeniaba para cerrar los caminos en base a su experiencia, secundado por la rudeza del Rusito Schunke.

El complemento empezó con Carrillo por Vera, la tempranera expulsión de Montaño por doble amarilla en la cerveza, Benítez por Prediger y Joaquín Correa por el lesionado Maxi Oliva. Y la superioridad numérica, más la categoría de los ingresados, inclinaron la cancha hacia la valla visitante.

Lo tuvo Guido con un disparo sacado por el golero contra la base del poste derecho. Dos veces Graciani, desperdiciando sendas cesiones precisas de Correa y Orihuela. El tucumano toqueteaba para adelante, el Chino ya había agarrado la manija y su zurda inventa a los ’35 un fútbol hermoso de treinta metros a la cabeza de Graciani, éste se la baja a Auzqui, lo obstaculizan cuando va a pegarle y el rebote le queda franco a Aguirregaray para definirla fuerte al segundo palo.

Con Ré acalambrado y las variantes agotadas, Damonte se fue a jugar a la cueva, pero ni en los últimos minutos, donde Quilmes quemó sus naves yendo con todos sus hombres a buscar el milagro de un ollazo, la ventaja pincharrata peligró.

La clave de la victoria volvió a encontrarse en el banco. Pues por un principio básico de transferencia, los jugadores buenos potencian las virtudes de sus compañeros y disimulan sus defectos, además de empujarlos en lo anímico. Y con los cambios la levantada general volvió a resultar notoria, para archivar en el olvido aquellos 45’ fantasmagóricos.
Salutti
P u n t a j e s

Hilario Navarro: 6
Oliva: 4
Schunke: 6
Ré: 7
Aguirregaray: 5
Orihuela: 7
Prediger: 2
Damonte: 4
Graciani: 4
Auzqui: 4
Vera: 2


Carrillo: 6
Correa: 7
Benítez: 8
S


Agustín Silva

Mauricio Rosales     Matías Presentado     Germán Ré     Maximiliano Oliva

Gabriel Graciani     Sebastián Prediger     Israel Damonte     Matías Orihuela

Federico Anselmo     Mauricio Carrasco

DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Ciudad de La Plata
Árbitro: Darí* Herrer* (botón)
Hora: 15:00
.

La fe de Carrillo y las manos de Hilario


Por Marble Arch
(Envidiado Especial)

La marea albirroja inunda los jardines del Parque Centenario. Y sus canciones triunfales, a la salida del mítico estadio donde dos grandes del fútbol mundial libraron épicas batallas en los años sesenta, celebran el pasaje a una nueva fase de la Copa Sudamericana. El Pincha acaba de ganar por penales, desatando la locura en las seis mil almas presentes en la Tribuna Colombres; y su arquero Hilario Navarro, de ganarse el corazón de esa gente al desviar tres disparos en la definición de doce pasos.

Antes, un partido que parecía a pedir de boca para el local, porque aprovechaba la dormidera del León para madrugarlo de vivo, por la experiencia de sus hombres, y se iba al descanso con un 2 a 0 exagerado para en un trámite parejo. Pero el Manya generaba peligro por los wines, y tras una de las tantas infracciones de Leo Jara se puso en ventaja con un cabezazo. Y casi a los 45’ la ampliaba con un golazo de Rodríguez, cruzándosela alta a Hilario luego de un dribbling en el área, en una suerte de baldazo frío para el Tetra.

Esa primera mitad del Pincha, con arranques elegantes de Correa, buenas escaladas de Auzqui por la derecha y el tesón de Gil Romero en el centro, merecía algo más. Sin embargo, Vera –estruendosamente insultado por los carboneros- era una sombra, Román Martínez no lucía fino, a Carrillo lo anticipaban mucho, y el mismo Auzqui desperdiciaba las dos más claras, al tirar muy pasado para Guido un centro de gol tras la mejor jugada colectiva, y al desperdiciar el empate eligiendo el remate fuerte cuando tenía dos compañeros para empujarla bajo el arco. Además, en la actitud general y ayudado por la complicidad de un juez localista, Peñarol había puesto ese cachito extra –fundamental en partidos de copa-, para robar muchas pelotas divididas e imponerse en los mano a mano.

La segunda etapa mostró el despertar de Estudiantes. Y de su parcialidad, reemplazando anodinos cantos alucinógenos (la merca/me gusta… delirado por el faso y el alcohol… fumando marihuana y tomando vino…), más propios de un recital de reggae, por viejos temas coperos de guerra. Y aunque Pellegrino erró la variante –era Cerutti por Vera y no por Auzqui-, el desgaste de los ‘45 iniciales le empezó a pasar factura a la veteranía de varios uruguayos. Entonces, ELP lo fue acorralando.

Hubo una atajada fundamental de Navarro, evitando el 3 a 0 al rechazar el zurdazo de Zelayeta que se metía a media altura, después de llevarse a pasear a Schunke por la punta izquierda y desairar a Desábaro. Esa acción terminó de empujar a Estudiantes contra la valla de Migliore, conducido por 20 minutos fenomenales de Correa, a quien sólo podían frenar con faltas, y por la tenue levantada de Román Martínez.

El descuento era una breva al caer. Lo anuló el árbitro por supuesta falta en una pelota quieta –de la cabecera no se apreció-, en otra no entró por centímetros, y a los 26’, un balón robado en tres cuarto de cancha deriva para Carrillo, que encara derechito y le mete el fierrazo bajo al parante derecho, inatajable para Migliore.

Rosales ya jugaba por Aguirregaray, el envión anímico coincidía con un dominio claro de la visita, y justo allí el rojo y blanco se queda sin su as de espadas, pues el 10 tucumano funde bielas para dejarle su lugar a Damonte. Sin embargo lo seguiría buscando, y en su única intervención positiva, Vera le amaga a su marcador, lo deja parado y pifia el bombazo de la igualdad.

Al final, Navarro “hizo tiempo” en dos saques de meta. Tácitamente, trasmitía su fe ciega para lo que estaba por venir. Y el delirio, lleno de lágrimas para quienes en ese mismo Centenario presenciamos aquella derrota contra Nacional por el penal marrado por Centurión, terminó por apoderarse de una noche mágica con aire de verano, apretujando al plantel junto al alambrado para bailar con la hinchada al compás de la tarantela. 
Salutti 

P u n t a j e s

Hilario Navarro: 9 

Jara: 4 
Schunke: 4 
Desábato: 5 
Aguirregaray: 3 
Auzqui: 6 
Gil Romero: 6 
Román Martínez: 4 
Correa: 7 
Carrillo: 7 
Vera: 3 

Cerutti: 5 
Rosales: 6
S


Hilario Navarro

Leonardo Jara     Jonatan Schhunke     Leandro Desábato     Matías Aguirregaray

Carlos Auzqui     Gastón Gil Romero     Román Martínez     Joaquín Correa

Diego Vera     Guido Carrillo


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Centenario (URU)
Árbitro: Leandr* Vuaden (Brazuca botón)
Hora: 19:00
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Una parda que todos firmábamos en el descanso

Por Marble Arch:

Estudiantes terminó festejando un empate inmerecido en su visita a Banfield, gracias al oportunismo de su goleador luego de un centro del ingresado Rosales –“Maxi” Oliva para el impresentable relator oficial…-, anticipando de arriba a su marcador para frentearla de pique al piso. 

Roman Martínez era la otra variante del expulsado Pellegrino, y junto a los dos jugadores citados en el primer párrafo, demostraron que la jerarquía individual suele prevalecer sobre los esquemas


La versión del muletto había sido inocua. Con enormes problemas en la zaga, donde Presentado erraba la mayoría de los cruces, los laterales mostraban tanto ímpetu para la proyección como flojera para marcar –Bertolo se hizo un picnic- y Ré intentaba apagar los incendios en base a su oficio. 


Claro, los hombres locales llegaban libres a tres cuarto de cancha porque el doble cinco conformado por Prediger y el Chino Benítez no paraba a nadie, y el debutante Orihuela se iba apagando después de haber arrancado con pinta de comerse los chicos crudos. Por la banda de enfrente, paradójicamente, Graciani construía su mejor tarea en el León, rematando apenas desviado en el comienzo del partido, desbordando varias veces y cediéndole de cabeza una linda pelota a Carrasco; éste, al igual que Cerutti –se iría a los 84’ por doble amarilla-, pasaron casi inadvertidos, salvo un derechazo fuerte de Mauricio conjurado por el arquero local. 


En ese esquema, el Taladro comenzó a dominar claramente desde los 20’, y al ponerse en ventaja lo merecía con creces. Por enésima vez, el gol contó con la complicidad de Silva –un flan para los balones aéreos-, quien choca en el salto con el paraguayo Salcedo, pierde el control y no llega a tapar a Terzaghi. 


En el complemento, hasta los reemplazos, el trámite continuaba inamovible. Con los de Almeyda toqueteando de la mano de Erviti, acarreando peligro –Silva sacó una contra el poste que iba adentro-, y la escuadra albirroja refugiada en las propias limitaciones de una formación permeable en la defensa e inerme de cara al área rival. 


Pero el 9 de Magdalena entró confiado, pareció contagiar a sus compañeros y con Román, en un cuarto de hora, gravitaron mucho más que el resto en todo el encuentro. Ese pedacito le bastó al Pincha para traerse un punto, bastante valioso por cómo vino la mano. Y subrayó el marcado desnivel existente entre los titulares y los suplentes. 


                                                                                                                                                     Salutti 


Puntajes 
Silva: 3 
Oliva: 4 
Presentado: 3 
Ré: 5 
Aguirregaray: 4 
Orihuela: 4 
Prediger: 2 
Benítez: 3 
Graciani: 5 
Carrasco: 4 
Cerutti: 3 

Rosales: 6 
Carrillo: 7 
Román Martínez: 6



S


Agustín Silva

Mauricio Rosales     Matías Presentado     Germán Ré     Maximiliano Oliva

Gabriel Graciani     Sebastián Prediger     Leandro Benítez     Matías Orihuela

Ezequiel Cerutti     Mauricio Carrasco

DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Florenci* S*la Banfield
Árbitro: Silv* Trucc* (botón)
Hora: 15:00
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FELICES 46 AÑOS CAMPEÓN DEL MUNDO!


Clic en la imagen para ampliar y disfrutar
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"Estudiantes, legítimo campeón del mundo”, tituló EL DIA para plasmar la proeza histórica que coronó al equipo albirrojo, aquel recordado octubre, en el estadio Old Trafford de Manchester. El logro hizo vibrar intensamente a la Ciudad, pero también se palpitó en toda la República. La historia da cuenta de que Estudiantes le había ganado 1 a 0 al Manchester United, en la “Bombonera”, y que la final en Inglaterra sería una misión difícil. Ante 60.000 ingleses que no pararon de gritar durante todo el partido, Poletti, Malbernat, Aguirre Suárez, Madero, Medina, Bilardo, Pachamé, Togneri, Ribaudo, Conigliaro y Verón inscribieron sus nombres en la historia del fútbol mundial y nacional. “En su empate con Manchester lució calidad y entereza”, fue otro de los títulos del histórico ejemplar. “Todo el estruendo, todo el bullicio, toda la alegría que es posible imaginar y mucho más aún, desbordó en las calles”, se leía en artículo titulado “No hubo en la Tierra ciudad más feliz que La Plata”.
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Clima copero de agonía, eso que el Pincha sabe bien

ESTUDIANTES (ARG) 2
PEÑAROL (URU) 1

por Marble Arch

Un partido tremendo desde lo emotivo. Con Estudiantes metiéndole mucha intención de movida, errando la apertura en una apenas ancha de Vera al minuto nomás, y poniéndose en ventaja a los 11’ con una joyita de Correa, quien utiliza la subida de Aguirregaray a modo de falso pase, engancha hacia dentro y de afuera del área se la clava cerca de la rinconera derecha de Migliore.

En esos 30’ iniciales el bravo Peñarol se veía desbordado, sin brújula. Pudo aumentarlo el León en una avivada de Vera al apurar un lateral, Carrillo se va solito, debajo del arco la cede para atrás y Auzqui, de frente a la valla, le pifia al balón. Hubo una de Correa por arriba del horizontal, de posición letal, al recibir el rebote de una cortada de Román. Otra fuerte de Guido, rechazada por el Loco para que Vera no la encuentre por centímetros en su atropellada. Y un elocuente dominio general, aunque Auzqui y Vera –bastante errático- no sintonizaban la onda, mientras Correa preocupaba en cada arranque y Román se convertía en eje, manejando el esférico para uno y otro lado con inteligencia.

Pero hacia el final de la primera etapa, cuando la visita tomó oxígeno, empezó a mostrar parte de su famita montevideana. Con la experiencia de algunos veteranos que saben cuatro letras le fue tomando la vuelta a su oponente, se adelantó 20 metros en la cancha y descansó en el vestuario convencido de haber hallado la llave para el complemento, agradeciendo de paso los goles errados por el local.

Además, el ingreso de Estoyanoff por nuestro conocido Palote Olivera, as escondido en la manga de Fosatti, resultaría gravitante en el desarrollo. En la primera que tocó desparramó a la defensa, sacando un zurdazo desviado por poco. Y antes de los 20’, le dio con un fierro en un tiro libre regalado por Auzqui, que increíblemente el Pincha defiende con sólo dos hombres en la barrera, para desatar la euforia de la conmovedora hinchada manya.

Pellegrino metió a Cerutti por Auzqui, en demorada variante sin demasiado efecto. Y los carboneros, chochos con el “vale doble”, pararon un 5-4-1 para apostar al contragolpe. Casi desnivelan en una par de ocasiones; sobremanera tras una mala cesión de Román a Gil Romero, aprovechada por Zelayeta para armar una réplica filosa que acabó rozando el poste de Hilario tras el disparo de un compañero.

Jugado a imponerse sí o sí, el albirrojo tuteó la desesperación acentuada por el reloj. Con infracciones innecesarias, pases equivocados y abuso del ollazo para lucimiento de la segura zaga yorugua. Dependía de la inspiración de Correa, y después de su taco hermoso en pared con Vera, el tucumano, libre en posición de ocho, la reventó por encima del travesaño.

Ya corría el descuento y el empate parecía juzgado. Hasta que Aguirregaray, una de las figuras del cierre por su temple no obstante los yerros cometidos, ensaya una gambeta para fabricar un dudoso penal al provocar que Sandoval se lo lleve semi-puesto.

Y el 9 de Magdalena, con infinita templanza para una instancia negada al titubeo, cambia la falta por el 2 a 1 imprescindible para cruzar el charco con un semblante diferente. Porque la parda era injusta, y paradójicamente, no lo era la igualdad de Peñarol, hábil como varios rivales del último bimestre estudiantil para usufructuar al máximo sus vacilaciones.

Carrillo, al acomodarla con tranquilidad a la izquierda de Migliore, reafirmó un tácito compromiso con la mística copera, acaso mostrando el camino para volver a creer.
Salutti
P u n t a j e s

Hilario: 5
Jara: 5
Schunke: 5
Desábato: 6
Aguirregaray: 6
Auzqui: 3
Gil Romero: 5
Román Martínez: 6
Correa: 8 
Vera: 5
Carrillo: 7
Cerutti: 5

.

La-pi-da-rio e inaceptable

ESTUDIANTES LP 0
RACING CLUB 4

por Marble Arch

Fue un compendio del horror. Sin respuestas individuales ni grupales a excepción de Cerutti, quien se robó el aplauso unánime en cada arranque, por su caudal de ganas, por estar a la altura del compromiso incluso cuando la humillante derrota se consumaba.

Vapuleado por Racing Club en su propia casa, el Pincha comenzó a tocar fondo varias fechas atrás, al conseguir puntos sin jugar a nada. Preocupó contra Huracán. Y ahora nos hizo recordar a las viejas épocas de Ramos Delgado, o a la más cercana de Berizzo: un equipo sin patrón ni ideas, desordenado a lo largo y a lo ancho del terreno, débil e inseguro, pero además sin alma

Con errores y actitud inconcebibles para jugadores profesionales. E indignos de ese conmovedor apoyo de la tribuna en pleno y catastrófico 0-4. Que no era un tributo al desastre observado, sino más bien un grito de fidelidad a los colores, de amor eterno a la camiseta, o el arte de profesar la fe sin saber muy bien la fe en qué.

La visita no fue una “Academia” de fútbol. Tuvo la oportunidad de golpear temprano a su rival, a 7’ del comienzo, y con la peinada de Milito para doblegar la débil resistencia de Silva lo desmoronó, desnudando sus inmensas falencias de andamiaje.

No obstante los dientes apretados de Jara, los laterales marcan y se proyectan mal. Los centrales hacen agua, con una nochecita de Schunke para olvidar pronto, auxiliado en el tren fantasma por el ocaso del Colorado Ré. Lo de Gil Romero es de diván, porque levanta la cabeza y se la da mansita a los contrarios. La lentitud de Prediger exaspera tanto como su tendencia a jugarla para atrás. A esta altura, de Graciani no vale la pena ni opinar, aunque en el primer tiempo amagó con despertar de su letargo, para luego sumergirse en la absoluta intrascendencia. Auzqui se contagia del loquero. Y la joyita, Correa, devalúa su target paso a paso pues no conduce, no crea, toquetea lejos, ensaya gambetitas estériles, pide foules inexistentes y pocas veces genera la verticalidad necesaria para desequilibrar. Sin embargo, ante el colapso, el DT no reacciona.

En el banco estaban Viruta Vera y Carrasco, ingresados en el complemento para pasar casi desapercibidos; y Román Martínez, cuya entrada a los 72’ suena tan ridícula como preservar a determinados nombres para que al partido siguiente no la toquen.

El 0-2 sobrevino de una serie encadenada de distracciones, tal vez imposibles de lograr si se practicaran para realizarlas adrede. Y las manitos de manteca de Silva terminaron de dejársela servida a la racha de Bou.

Los otros dos tantos visitantes, plasmados en rápidos contrataques, acentuaron los serios desacoples de una zaga donde no se conjugan los verbos relevar y cubrir: parecía un equipo de la Liga Amateur Platense –en algunos de ellos hay trabajo…-, y los de Cocca contaron hasta cuatro para terminar haciéndole precio a un León enjaulado en su impotencia.

Bajaban murmullos de la platea y de las populares, pues resultaba difícil digerir semejante bodrio. La sensación de nulidad era tan aplastante que no pisaba con riesgo el área adversaria, ni cabía siquiera la posibilidad de descontar.

Y al final, aquel compromiso de su gloriosa gente acabo por ponerle a la goleada un emotivo marco melodramático que sintetiza la pasión genética del hincha albirrojo: no me importa una mierda porque al Pincha lo quiero. ¿A estos jugadores les importa?

Fuera de la Copa Argentina, el Tetra también se despidió del certamen doméstico en la velada sabatina gracias a su superproducción del espanto, y aquellas declaraciones de “tenemos material para pelear en los tres frentes” quedan apenas reducidas a la última bola de la Sudamericana. La cabeza de Pellegrino podría viajar implícita en esa ficha. Que paga mucho en las apuestas de la web.
Salutti 
P u n t a j e s
Silva: 1 
Jara: 4 
Ré: 2 
Schunke: 2 
Oliva: 3 
Graciani: 2 
Gil Romero: 2 
Prediger: 3 
Correa: 3 
Auzqui: 4 
Cerutti: 6 
Vera: 4 
Carrasco: 3
S


Agustín Silva

Leonardo Jara     Germán Ré     Jonathan Schunke     Maximiliano Oliva

Carlos Auzqui   Gastón Gil Romero   Sebastián Prediger     Román Martínez

Ezequiel Cerutti     Diego Vera


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Ciudad de La Plata
Árbitro: Sa*l Lavern* (botón)
Hora:20:30
.

Eliminación anecdótica ante semejante Huracán de dudas

por Marble Arch

Al menos para este humilde cronista, la victoria de Bahía Blanca había sido casual y preocupante. Ahora, en Formosa, nos despedimos por penales de la Copa Argentina gracias a las pobres ejecuciones de Jara, Carrillo y Vera. Claro, el Pincha arribó a esa instancia por su orfandad creativa para desarmar el esquema planteado por Kudelka, un buen DT desprovisto del marketing de muchos vendehumo.

Durante el partido nunca le encontró la vuelta a un equipo del Nacional B. Tuvo problemas por los laterales, donde ni Jara ni Aguirregaray pararon a nadie, en especial el uruguayo, víctima del pic-nic de Pity Martínez. No asoció a sus hombres del medio; y creó sólo una chance clara en la cansina etapa inicial, en una de las pocas acciones positivas de Auzqui devenida en un desborde por la derecha, que sorprendió al dubitativo Correa debajo del arco, Solano Lima, para tirarla por encima del horizontal. Sin grandes argumentos, el rival lo amedrentaba por las bandas, dos corredores liberados de par en par.

En el complemento, después del seguro reto en el entretiempo, el albirrojo amagó de movida y se adelantó unos metros sobre un terreno inapropiado parta la práctica deportiva, en el cual el balón hacía patito. Estudiantes lo quiso ganar. Y si bien se puso en ventaja, no supo cómo.

Correa la pedía y la perdía simulando foules inexistentes, Román intentaba en soledad, Carrillo y Vera eran fácil presa de los zagueros quemeros (en una de las contadas jugadas hilvanadas de ataque, Viruta abrió las piernas para dejársela servida al 9, cuyo derechazo fue desviado por Marcos Díaz), Cerutti demostraba en 35” minutos que hoy por hoy es titular indiscutido, y Gil Romero –había relevado a Damonte- tampoco aportaba rasgos de claridad.

El tucumano con airecillos de joyita tuvo un solo acierto en toda la noche: la hermosa habilitación al ingresado Cerutti para que éste definiera de aire, fuerte y a tres dedos, abriendo el marcador. Pero el Globo saca y empata, porque lo desbordan a Jara, llega el centro a la boca del área chica y el Negro Abila madruga al Chavo en el anticipo ofensivo para clavarla contra el palo de Hilario Navarro.

Un regalito de la defensa de Huracán no fue aprovechado por Carrillo, casi al cierre. Y acaso el excesivo calor haya acentuado la sensación visible por TV, de cierto amarretismo en la actitud a excepción de Schunke, Cerutti o Román Martínez. Aunque la elevada temperatura y el pésimo estado del césped valían para ambos bandos.

Al cabo, los disparos de los 12 pasos decretaron la clasificación del club de Parque Patricios, pese a un par de atajadas de Hilario en la serie. No se entendió el cambio de Prediger, orillando el tiempo de descuento, pues se suponía que entraba para patear entre los cinco primeros, en lugar de compañeros agotados por la atmósfera y la impotencia. Con Bilardo o Sabella, ese error no hubiese ocurrido.

Al margen del resultado adverso en la lotería de la pena máxima, y aun recordando el trillado “a la suerte hay que ayudarla”, el concepto imperante es el de un inmenso desencanto. Intrascendente en todas sus líneas, el León paseó por el Norte argentino su espalda torcida por los esfuerzos acumulados. Y la jerarquía individual o grupal, sin hambre de gloria, no suele alcanzar cuando en realidad no es tanta.
Salutti
P u n t a j e s

Hilario: 6
Jara: 3
Schunke: 6
Desábato: 4
Aguirregaray: 2
Auzqui: 5
Damonte: 4
Román Martínez: 6
Correa: 3
Vera: 3
Carrillo: 4
Cerutti: 7
Gil Romero: 5
S


Hilario Navarro

Leonardo Jara     Jonathan Schunke     Leandro Desabato   Matías Aguirregaray

Carlos Auzqui   Israel Damonte   Román Martínez    Joaquín Correa

Diego Vera     Guido Carrillo


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Antonio Romero
Árbitro: Nést*r Pitan* (botón)
Hora:19:10

Un triunfo casual

por Marble Arch

Flojísimo espectáculo en Bahía Blanca, plasmado por las limitaciones de Olimpo y las indecisiones del muletto Pincha. Chatura generalizada, nulo vuelo creativo, el pésimo estado de la cancha acentuando errores, y un Estudiantes que a los 11’ del complemento se encontraba 2-0 en ganancia, sin haberlo merecido.

En la apertura del marcador, luego de un corner y un rebote, la pelota deriva para un centro de Prediger mal rechazado, Auzqui le da pifiado, como venía, su disparo encuentra la cabeza de Presentado, y en una suerte de flipper, le termina cayendo servida para la imperfecta volea de Schunke que se escurre debajo del cuerpo de Nereo Champagne.

Otro yerro, cuando controlaba las acciones sin demasiado esfuerzo en el arranque de la segunda mitad, le permitía estirar ventajas al León. Subida de Maxi Oliva por su banda, zurdazo rasante de larga distancia que con suerte pasaría a 5 ó 6 metros del arco, y en el trayecto, en su afán de despejar, Moiraghi la manda a guardar en contra de su valla.

Seis minutos más tarde, el mismo defensor bahiano descontaría de cabeza, en una de las infinitas distracciones de una zaga no disimuladas por el partidazo del Rusito. Desde allí, con Joaquín Correa y el Chavo en la cancha por Viruta Vera y el acalambrado Ré respectivamente, lo aguantaría sin lucir, sufriendo los embates del local y contando con un par de buenas tajadas de Silva, quien de entrada había también salvado un mano a mano bajo.

Con seguridad, si aquel zapato de Vega no era devuelto por el poste izquierdo del Gori al promediar la primera etapa, no hablaríamos de estos 3 puntos trascendentales para mantener ilusiones en el certamen. La firmeza de Schunke, las ganas de Oliva, la incansable movilidad de Cerutti –generó muchas infracciones- y algunos arranques de Prediger, no terminan conformando los argumentos suficientes para justificar o pretender un triunfo.

Auzqui no gravitó por su carril, Graciani por el suyo dejó a su equipo con un hombre menos pues pasó inadvertido, Gil Romero exhibió una extraña falta de timming, Presentado se dejó anticipar casi siempre, al Colorado Ré lo desbordaron con cierta facilidad, y Vera pierde peso si se aleja tanto del área adversaria para entrar en un toqueteo estéril.

Correa entró para tenerla, pero la agarró a cuentagotas. Al cierre hizo su presentación el pibe Anselmo, mostrando cierta torpeza además de un tranco similar al de Carrillo. Y los laureles, al cabo, respondieron más a esos golpes de fortuna que a una aceptable producción, en un halago prácticamente fortuito del albirrojo, que jugó muy por debajo de lo sugerido por su formación. 

“Buena victoria de Estudiantes en Bahía Blanca”, titula un matutino local en su edición on-line. Por supuesto, es buena porque la derrota es mala. Bienvenida como tal. Y nada más. Entre los once del Tetra incluyen a Mauricio Carrasco: así estamos, envueltos en un galopante aluvión de mediocridad.


Presidente que debuta, gana. Lo mejor para la Brujita en esta nueva experiencia al comando de las riendas del club, y por favor, de cara a futuras contrataciones, escuchar el dictamen de los entendidos para no seguir comiéndonos tantos millonarios chascos sólo beneficiosos para los halcones intermediarios.
Salutti

P u n t a j e s

Silva: 7
Ré: 4
Presentado: 3
Schunke: 8
Oliva: 6
Auzqui: 4
Gil Romero: 4
Prediger: 5
Graciani: 2
Vera: 5
Cerutti: 6
Correa: 5
Desábato: 5
S


Agustín Silva

German Ré     M. Presentado     Jonathan Schunke     Maximiliano Oliva

Carlos Auzqui   G. Gil Romero   S. Prediger    Gabriel Graciani

Diego Vera     Ezequiel Cerutti


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Olimpo Bahía Blanca
Árbitro: Germ*n Delf*no (botón)
Televisa: Canal 9
Hora:15:00
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Previa ESTUDIANTES Vs. INDEPENDIENTE Copa Argentina 2014

por rs2a 


Estudiantes jugó un primer tiempo para dormirse en el sillón: parejo, monótono, aburrido, sin llegadas de los dos lados. Faltó un poco más de presión en la salida y determinación. Parecía con destino de penales.


Pero, en el segundo tiempo, Estudiantes mejoró , fue un equipo más punzante, pero con errores defensivos. Se hizo un partido más abierto, con más llegadas. Lo tuvo Correa, tras gran pase de Damonte, y luego Vera. Lo tuvo Riaño, dos veces, y de larga distancia probaron con peligro Mancuello y Mendez. En la segunda de Riaño, la más clara de Independiente, viene de un error compartido del Chavo y Jara, provocando una increíble salvada de Shunke, un milagro que esa pelota no entrara. A los 22’, Pellegrino dió vuelta el partido con la entrada de Cerruti. Ellos defendieron en línea, y la inteligencia y velocidad de Cerutti fue la clave.

Párrafo aparte para el golazo de Cerutti. Una obra de arte. Se juntaron Correa y Román Martínez, quien metió una gran asistencia de 40 metros, para que Cerutti la toque por arriba de la apurada salida del arquero rojo. Y Cerutti coronó la noche con un gran tiro libre de Cerutti en el gol de Vera.

En cuanto a rendimientos individuales, podio para Cerutti, Shunke y Jara. Ojalá Pellegrino le encuentre la vuelta para que Cerutti pueda jugar junto a Vera y Carrillo, sin mandarlo a retroceder tanto, que lo hace perder explosión. Jarita sigue demostrando que es uno de los mejores laterales derechos del pais. Quien diria que es el mismo jeropa de hace unos años (bien Pellegrino, este es tu poroto). Schunke siempre cumple. Y me alegra pensar que, si el Rusito no puede estar, tenemos a Presentado listo para jugar en primera.
Hilario Navarro estuvo correcto, contra un rival difícil. Alguien que le diga al Chavo que no es Beckenbauer, ni Maldini. Revoléala. El Vasco y Damonte cumplieron. Auzqui... es Auzqui. Román Martínez discontínuo. Correa es un distinto de esos que le gustan al gran Marble, aunque ayer volvió a jugar como Correita, distraído. Vera y Carrillo flojos, pero exigen y exigen.

Buen triunfo. Independiente es un equipo que puede complicar y, creo que salvo los yerros ya comentados, no pasamos demasiados sobresaltos. Huracán espera el miércoles en Formosa, por el pase a semifinal.
"Greetings & Salutations"  :)

P u n t a j e s:

Hilario 6
Leo Jara 7
Schunke 7
Desábato 5
Aguirregaray 6
Auzqui 5
Damonte 5
Overol 6  (2 pts. extra por asistencia)
Correa 3
Vera 5
Carrillo 4
Cerutti 8 
Gil Romero -
Prediger - (ni tocó la pelota)
S


Hilario Navarro

Leonardo Jara     Jonathan Schunke     Leandro Desabato   Matías Aguirregaray

Carlos Auzqui   Israel Damonte   Román Martínez    Joaquín Correa

Diego Vera     Guido Carrillo


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Bicentenario San Juan
Árbitro: Dieg* Ab*l (botón)
Hora:20:30


por Walter Vargas (enviado por Silvia)

Como no hay madurez sin regularidad ascendente, Estudiantes andaba necesitado de jugar bien, o más o menos bien, dos partidos seguidos. Y lo hizo, con la indispensable mixtura del juego, de la contundencia y del oficio para interpretar los momentos del partido.

El primer tiempo fue muy malo, los dos se quedaron en la mímica de una tenencia prolija con pretensiones de más. Independiente no es todavía un buen equipo, un equipo confiable, pero no por eso deja de ser peligroso. Los enunciados de su entrenador y el presente de algunos jugadores, en especial Mancuello, lo hacen peligroso... pero peligroso también para sí mismo. Su defensa es una permanente invitación a atacarla. Como será que en el primer tramo del segundo tiempo se contagiaron los defensores de Estudiantes y casi se pagó con sangre un blooper compartido por Leo Jara y el Chavo Desábato. Con la soga al cuello, salvó Schunke.

Pero acaso con la perspectiva que le dio estar en la platea y no al ras de la cancha, esta vez Pellegrino rindió con creces el adeudado examen de meter mano en tiempo y forma. Relevó a Auzqui, siempre entusiasta y siempre perdido en el remolino del Demonio de Tasmania, y entró Cerutti, que no acostumbra a hacer lo que pide la jugada pero a diferencia de Carlitos tiene bastante más con qué mejorar esa vertiente de la comunicación con el juego. Lo demostró cuando Román Martínez, el jugador más inteligente que hoy tiene Estudiantes, y por diferencia (dije inteligente, no creativo, en eso el número 1 es el Tucu Correa, que por meros pecados de virtud todavía tiene a confundir jugar al fútbol con jugar a la pelota), puso una asistencia teledirigida, de manual, y la honró con una emboquillada digna del compacto de medianoche.

Después quedó defender la cosecha y la verdad es que resultó una grata sorpresa defenderla sin renunciar al golpe de gracia. Uno de los indigestos vicios que ha tenido el Estudiantes de Pellegrino es alucinar una seguridad defensiva que rara vez tiene. Esta vez no. Esta vez buscó su momento y como diría mi amigo Osvaldo Príncipi, maduró el nocaut. Probable golazo de Cerutti (¿entró toda?) que aseguró el codicioso Viruta Vera.

En fin, una muy buena victoria, capaz de encarrillar la marcha hacia un escenario insospechado: llegar lejos en la Copa Argentina.

Un párrafo a Hilario Navarro. Tuvo poco trabajo, es delgado de toda delgadez, pero tiene una presencia y un llenado del arco del que carece el corpulento Gori Silva. Nada podré hacer por quien no sepa apreciar la diferencia que señalo.
Salute al pincherío, anche a los extrapartidarios.
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NO SE OLVIDEN...

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Homenaje a Caloi

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Wallpaper por Estudiantes

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