#Gracias Tata

"Verón, en una foto"



Por Eduardo Sacheri

Las cosas suceden separadas. Pero a veces se juntan. O seremos nosotros, los seres humanos, los que les asignamos significados a las cosas, y al hacerlo las vinculamos, las unimos. Y sucesos que nacen cada cual por su lado terminan unidos. ¿Qué es lo que los une? ¿Y por qué? Les doy un ejemplo de cosas que nacen separadas. Un día de 1970, Juan Ramón Verón mete un gol en un clásico Estudiantes-Gimnasia. Otro día, de 1972, la revista El Gráfico publica una foto. Otro día, de 2006, un tipo cuelga un cuadro en una pared. Tres meses después, el mismo tipo, sentado, solo, en un departamento casi vacío, espera un milagro.

Y el milagro es que todas esas cosas se conjuguen y adquieran un sentido. Un sentido para la vida de ese hombre que espera. Volvamos al principio. El 27 de septiembre de 1970 Estudiantes y Gimnasia y Esgrima de La Plata juegan un interzonal por la cuarta fecha del Torneo Nacional. Lo gana Estudiantes 4 a 1, con cuatro goles de Juan Ramón La Bruja Verón. Unos días después, El Gráfico publica una fotografía de ese partido. En primer plano, Verón inicia la carrera y el grito de festejo. A sus espaldas (y también de espaldas a nosotros, que miramos), un Hugo Orlando Gatti de indumentaria clara yace vencido. Un poco más atrás, un jugador de Gimnasia (disculpen mi ignorancia de su nombre) observa la escena con las manos en la cintura, en el gesto de quien acaba de recibir un gol. No sé si sucede en todos los deportes, pero en el fútbol, las manos en la cintura es el modo digno y sereno de aguantar un gol del rival. Menos decoroso, pero aceptable, es encorvarse, apoyar los codos en los muslos y agarrarse la cabeza. Más bochornoso, en cambio, es increpar a los compañeros, con gestos y con gritos, mandándolos en cana delante de miles de personas. Pero no es el caso. Este defensor aguanta así, con las manos en la cintura, a que lo peor haya pasado. Pero no quiero irme del tema, que es la foto. O, más bien, el segundísimo plano de la foto. Allí en el fondo, cientos de hinchas de Estudiantes alzan los brazos y abren la boca vociferando el gol de Verón.

El protagonista de esta historia tiene, en 1970, doce años. Y ha ido a la cancha con su padre. Y cuando esa revista El Gráfico cae en sus manos, se busca en el fondo. Le encantaría verse ahí, con su padre, gritando, inmortalizados los dos en las páginas de la revista que compra cada vez que puede. Pero lo aguarda una desilusión. Cuestiones de encuadre, o de espacio, lo cierto es que la foto no los muestra, ni a su padre ni a él. Están sus vecinos de tribuna, pero el marco de la foto los deja afuera, a su padre y a él. Y los años pasan, como siempre hacen los años. Son más de treinta los años que pasan. Ese chico que se buscó inútilmente en la foto de Verón acaba de separarse de su mujer. Como para casi todos los padres, separarse de su mujer es, también, separarse un poco de los hijos. De su hija, en este caso. Por supuesto que la verá todo lo que pueda. La acompañará todo lo que la vida lo deje acompañarla. Pero desde más lejos. No desde todas las noches y todas las mañanas, que es como a los padres nos gusta acompañar a los hijos. A muchos padres, por lo menos. El protagonista de esta historia, el chico de 1970, es ese tipo de padre. De los que quieren estar. Y separarse le va a complicar, le va a reducir, el estar. Y por eso se siente triste y derrotado. No se sentirá así para siempre. Pero así se siente mientras busca dónde vivir, mientras alquila un departamento en la zona del Botánico, mientras piensa cómo ocupar tantas paredes vacías. El chico de 1970, convertido en el hombre de 2006, construye unas cuantas bibliotecas con listones de madera, porque tiene muchos libros consigo. Muchos libros y muchas revistas. Por las noches, para matar esas horas de soledad, esa tristeza de departamento vacío en la zona del Botánico, abre las cajas de la mudanza y ordena los libros. Y cuando termina con los libros, empieza a ordenar las revistas. Algunas las tiene desde que era chico. Muchas las compró después, en grandes paquetes, en el Parque Rivadavia.

Por curiosidad, por prolongar un poco el acto de ordenarlas y llenar mejor la noche, o porque muchas de esas revistas no las leyó nunca, las hojea antes de apilarlas en los estantes de madera nueva. Y ahí, de repente, aparece la foto de Verón. A veces las cosas regresan como fueron. A veces no. Regresan ligeramente modificadas. Y este es el caso de la foto. No es el mismo número de El Gráfico que el hombre leyó cuando era chico. Es otro número de la revista, un par de años posterior, pero la foto es la misma. O casi. Verón sigue gritando el gol e iniciando su carrera. Gatti sigue derrumbado en el pasto. El defensor sigue resignado con las manos en la cintura. Pero algo ha cambiado. Porque el espacio que tenía el diagramador, en este otro número de la revista era mayor, y los márgenes de la foto son más amplios.
Treinta y seis años después, el chico repite el gesto de buscarse. Pasa el dedo por la foto, adivinando por detrás del grano desvaído de la imagen. Y de repente se encuentra. En el ángulo superior derecho de la foto, ahí está él, treinta y seis años antes, con un buzo oscuro encima de una remera clara, con la boca muy abierta. Y un par de escalones más abajos, está el señor de frente ancha que fue su padre. Extraño modo de retornar, el de ese hombre que ha muerto no hace mucho. El epígrafe de la foto habla de milagros. De los milagros de Verón, habla el epígrafe. Y el hombre que muchos años después mira esa foto llora. Llora con la imagen de su padre y de él. Llora por la casualidad improbable de esa segunda oportunidad, de esa repetición levemente diferente de la foto, que ahora los incluye, a él y a su padre. Llora por lo que ha perdido, mientras observa esa foto que rememora una tarde de victoria. Y llora, tal vez, por todas las veces que le ha tocado perder. Uno nunca llora por una sola cosa, cada vez que llora.

Esta columna podría terminar acá, con ese hombre sentado en el piso de un departamento semivacío en la zona del Botánico, que llora y mientras llora se limpia, y mientras se limpia se cura algunas heridas. Pero no termina porque a veces, en la vida, las cosas tienden a juntarse, en eso que damos en llamar milagros.
Al día siguiente, el hombre amplía la foto y la lleva a enmarcar. Después cuelga ese cuadro en una pared del living. Mientras se aleja un poco para observar si el cuadro quedó derecho, el tipo piensa que esos no son días demasiado felices. No sólo por las cosas que a él le están pasando. Tampoco lo son para Estudiantes de La Plata. El Cholo Simeone es el director técnico. Y Juan Sebastián Verón acaba de volver de Europa a jugar en el Pincha. Y después de un comienzo prometedor, con tres victorias, las cosas han comenzado a torcerse. Derrota con Belgrano, derrota con Boca, empate con Banfield, derrota con Central. Un punto de doce, y las dudas y los ceños fruncidos. Por supuesto que una cosa son los dolores de la vida y otra los dolores del fútbol. Pero cuando se juntan duelen más que la suma de sus partes.

Antes de que comience el siguiente partido, el hombre se acerca al cuadro y besa la foto. Y Estudiantes le gana a Independiente con goles de Calderón y Alayes. Con el pitazo final, el hombre se levanta de su sillón, va hacia la pared y vuelve a besar la foto, como dando las gracias, o como diciendo “hasta la próxima”. Acaba de nacerle una esperanza. Y en las fechas siguientes, Estudiantes le gana a San Lorenzo, a Lanús y a Gimnasia. Y después le gana a Godoy Cruz, a Chicago y a Vélez. Y siguen los besos a esa foto en la que Juan Ramón Verón, y ese padre y ese pibe festejan el gol con toda la boca. Y vienen tres victorias más contra River, Newells y Racing.  Y de repente faltan dos fechas y están a cuatro puntos de Boca, que es el puntero.

Como esta historia tiene su épica, y la épica se nutre de las malas, en la fecha 18 todo parece irse al mismísimo demonio. Porque en La Paternal, el Pincha apenas empata con Argentinos. Pero Boca, ese mismo día, pierde con Belgrano, y deja abierta una chance. Tres puntos de distancia con tres en juego. Y en la última, el Pincha le gana a Arsenal y Boca pierde con Lanús.

Y el 13 de diciembre de 2006 se juega el desempate. Y por supuesto, antes de sentarse frente al televisor, en ese departamento alquilado de la zona del Botánico, el hombre besa la foto en la que grita con Verón y con su padre. Y el Pincha arranca perdiendo, hasta que lo empata Sosa y lo da vuelta Pavone. Y Estudiantes de La Plata, después de veintitrés años, es otra vez campeón del fútbol argentino.

¿Existen los milagros? ¿O somos las personas, a fuerza de ingenua credulidad, quienes los construimos? No tengo una respuesta concluyente. Pero me gusta pensar en la imagen de ese hombre que, después de ver a su equipo, por fin, salir otra vez campeón, se incorpora, se seca las lágrimas, sonríe, descuelga una foto de la pared y le pega un intenso, un prolongado, un gigantesco abrazo de gol.



Gracias Caniche por el link

Un monte inexpugnable llamado Olimpo

Está bien. De antemano, era un partido para ganarlo de cualquier forma. Pero… ¿qué se le puede recriminar a Estudiantes, si lo buscó de todas las maneras posibles, no pasó sobresalto alguno y con una pizca de fortuna se imponía cómodamente?

Tal vez, si nos ponemos en exigentes, la crítica recaiga en el planteo un tanto timorato de Pellegrino, con un solo hombre de punta. Y en la repetitiva tendencia a desacelerar, jugando demasiado para atrás con una tranquilidad por momentos exasperante y permitiendo por ende el reordenamiento del oponente.

Sin embargo, la posesión fue siempre del León, y aunque salvo Gil Romero y Leo Jara no tuvo una cantidad de rendimientos descollantes, acumuló ocasiones claras para desnivelar: el cabezazo de Guido al lado del poste, un similar apenas ancho de Román Martínez, el derechazo del hoy flojito Correa manoteado por el golero de Olimpo, el bombazo de Leonardo Jara devuelto por la unión, esa del Chavo abajo del arco rebotada por el poste, el otro frentazo del 9 rechazado por un zaguero en la línea con Champagne vencido, y el elevadito revés de Palote ya en tiempo de descuento.

Enfrente, el León se encontró con un rival ultradefensivo, de contados recursos para propiciar un contragolpe de riesgo a despecho del buen pie del colombiano Reina. E intentó desbordarlo por los laterales, con entradas punzantes de Rosales y Jonathan Silva. O tocando por el medio, donde la Brujita, mientras tuvo piernas, resultó importante.

Las variantes del Patito y Franco Jara por Rosales y Verón terminaron de inclinar la cancha hacia la meta bahiense. Sin embargo, faltó claridad en determinados pasajes, producto tal vez de la inexperiencia, y como se dijo, la suerte no ayudó.

En el final, en una jugada polémica, Román vulneró la valla visitante, en un tanto legítimo e invalidado por una supuesta falta de Palote a Furious. Ya la desesperación había tomado al Pincha. Abroquelados, los de Perazzo esperaban con una línea de cuatro y cinco volantes de contención apostados en su propio campo, cerca del área, ahogando todavía más las dimensiones de un terreno chicuelo.

Así, el León dejó escapar dos puntos en su ilusión de discutir por algo grande. La entrega del equipo, irreprochable, justificó los aplausos después del desenlace.
Salutti



Puntajes
Rulli: 6
Rosales: 6
Schunke: 5
Desábato: 6
Jonathan Silva: 6
Leo Jara: 7
Román: 6
Verón: 6
Gil Romero: 7
Correa: 4
Carrillo: 5

Patito: 6

Franco Jara: 6

S

Gerónimo Rulli

Mauricio Rosales     Jonathan Schunke     Leandro Desábato    Jonathan Silva

Leonardo Jara     Gastón Gil Romero     J. S. Verón     Joaquín Correa

Román Martínez     Guido Carrillo


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Quilmes
Árbitro: J. P. Pompei
Hora: 19,10
.

Pellegrino habló de continuidad y pidió “tirar para el mismo lado”



Todo está dado para que siga siempre y cuando no haya internas

La consolidación del equipo en las últimas fechas derivó en mensajes públicos de los dirigentes -también de Juan Sebastián Verón- sobre la continuidad de Mauricio Pellegrino al frente del plantel albirrojo, que tiene contrato hasta el 30 de junio de este año, con una renovación automática hasta diciembre.

Pero fue el propio DT quien puso un freno. Lejos de ponerlo en duda, pero también lejos de las declaraciones de rutina para robarse una sonrisa a los hinchas, fue cauto y mesurado. Y se metió por primera vez en un tema del que poco se habla en el Mundo Pincha: las internas políticas.

“Los contratos siempre digo que están para romperlos y lo único que sustenta una idea a futuro es el trabajo día a día. Creo más en la comunión de que todos los que estén tiren para un mismo lado que en un contrato largo. Podés tener un contrato largo, pero si todos los que están adentro del club uno tira para allá, otro para acá y otro dice más o menos, es difícil que las cosas sigan”, declaró en la conferencia de prensa del viernes pasado, cuando se lo consultó por el deseo de todas las partes de verlo continuar como técnico de Estudiantes. Y de inmediato retrucó su concepto: “Porque si vos tenés cinco personas que son importantes y cambiás una en un club que tira para adelante esa persona que entra es probable que siga caminando bien”. 

¿DE QUE DUDA PELLEGRINO?

Estudiantes vive un presente agradable, con un equipo en los primeros puestos, lejos del descenso y con chances de meterse en la próxima Copa Sudamericana. Pero detrás de escena existen diferencias que no pasan desapercibidas para Pellegrino.

Principalmente el técnico ve que no hay comunión entre el presidente Lombardi y la Brujita Verón. Y él parece haber quedado en el medio del fuego cruzado, del paro de empleados, de la no llegada de refuerzos, del ofrecimiento de jugadores que no estaban en sus planes, de la elección de técnicos para la Reserva e Inferiores... En el mercado de julio pasado llegaron jugadores que no había pedido.

En el receso pasado vio en primera persona cuánto se habló de la posible llegada de jugadores como José Sosa, Sebastián Prediger, Juan Lucero, Lucas Albertengo y otros. Finalmente llegó Juan Manuel Olivera y se fueron Vergini y la Gata Fernández. Le costó, pero sobre la marcha tuvo que aceptar darle rodaje a los juveniles. Entendió que era una barbaridad buscar a Sosa cuando el plantel llevaba cuatro meses de atraso. ¿Quién fue el que tiró su nombre arriba de la mesa?

Además también existen algunas diferencias entre la secretaría técnica, el fútbol juvenil y la dirigencia. El más notable fue la salida de Martín Zuccarelii y el ingreso de Hermes Desio.

Ningún problema es insalvable. Pero como este será un año de elecciones y habrá un mercado de pases en el medio, no quiere volver a pasar por lo mismo. Primero que se pongan de acuerdo y luego charlamos de mi continuidad, parecieron decir sus palabras. “Tirar para el mismo lado”, lo dijo sutilmente.

El Día

Triunfaba, se lo empataron, casi lo pierde y el punto sirve


Eran tres puntos de oro, y sólo fue uno, aunque valioso. El solidario Estudiantes, de parejo primer tiempo e inteligente despliegue en el inicio del complemento, luego de quebrar el cero jugó demasiado a aguantar la ventaja; y a minutitos del final, ese zapatazo bombeado del velezano Correa empardó el asunto, vulnerando a un enorme Gerónimo Rulli.

El arquerito pincha, con inminente futuro europeo, resolvía antes las 4 ó 5 chances claras –una en complicidad con el travesaño- de un Vélez repetitivo y ancho, controlado bien en el medio por la dupla Gil Romero-Román Martínez, y cortado cuando pasaba por la firmeza de la zaga albirroja, otra vez con el “Rusito” en un alto nivel. Por los laterales, mucho mejor Jara-Rosales que Jonathan Silva por la otra banda. Arriba, la soledad de Carrillo para pelearlas todas, con Auzqui de nuevo ausente. Y el heredero de Sosa, en noche a cuentagotas, resultó acaso el argumento decisivo que este sábado no desequilibró.

Lo ganaba el Pincha por una guapeada de Leo Jara para robarla en posición de 8, el pase a Román, la apertura para la subida de Rosales, el exacto centro pasado del pichón y la definición de manual de Guido, frenteándola de pique al piso para silenciar al Fortín.

Vélez iba y chocaba, el León se refugiaba más y más dentro de su propio campo en lugar de animarse a buscar el segundo, y en varios pasajes se observó a los once hombres del Grande por detrás de la línea de la pelota.

Cualquiera por Auzqui era buen cambio, y el Colo Ré entró para contrarrestar el ingreso del lungo Nanni. El partido se iba. Rosales fundía bielas y dejaba la cancha para Mariano González, en variante rara; máxime con Jorge Luna, el uruguayo Goñi y el zurdo Marchioni (anótenlo…) en el banco. Hasta que a las 42’ Joaquín pierde la marca de su homónimo Jorge, éste se acomoda y saca un zurdazo demoledor e inatajable.

Unidad importante, por la envergadura del oponente, indudable a pesar de traqueteo copero. Al cierre, Rulli le ahogó el 2-1 a un flojito Mauro Zárate, y la eventual derrota hubiese sido injusta de verdad.

De cualquier modo, quedar a dos de Colón y probarse el traje de candidato suena, si se quiere, hasta sorpresivo. Pero hay que pedirle fe a Correa, hacerle sentir que es determinante y alimentar ilusiones alrededor de su talento. Porque el equipo contagia una sensación de compromiso, y el tucumano necesita creérsela siempre para brindarle un vuelo distintivo.

 Salutti

Puntajes 
Rulli: 8
Rosales: 7
Jonathan Silva: 5
Schunke: 7
Desábato: 6
Leo Jara: 7
Román: 7
Gil Romero: 6
Correa: 5
Carrillo: 7
Auzqui: 3

Ré: 5

S

Gerónimo Rulli

Mauricio Rosales     Jonathan Schunke     Leandro Desábato    Jonathan Silva

Leonardo Jara     Gastón Gil Romero     Román Marttínez     Joaquín Correa

Carlos Auzqui     Guido Carrillo


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: José Amalfitani (Vélez)
Árbitro: Luis Alvarez
Hora: 20,30
.

La 7ris7e realidad...


Mor7e enviado especial al 7emplo. 

"Alguno que tenga una teoría que por favor me explique cómo estos dos clubes nacidos en la misma ciudad, con canchas y sedes a 3 cuadras de distancia y conformados por grupos sociales(y hasta familiares) idénticos pueden haber tenido un destino tan distinto. Y no es por joder a nadie, sinceramente no lo puedo entender."

COMENTADO POR IL LUPO 
18/03/2014 10:05
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No mas palabras su Señoría...

Mística y convicción para reafirmar una cuestión de honor

Resultado final:
GIMNASIA 0 - ESTUDIANTES 1

por Marble Arch


Nunca resulta sencillo ganar un Clásico en condición de visitante, menos todavía con las actuales normativas de jugar sólo con público local. Qué en el Bosque terminó inerte, conformando la reiterada postal del eterno silencio por otra gigante victoria albirroja, basada en la convicción, en la mística, en el coraje y en varios rendimientos individuales superlativos.


Porque Schunke se quedó en su casa, y en la piojera estuvo el "Ruso" Prátola para sostener el estandarte del triunfo. Porque al pibe Correa lo escondieron el Country, y en su lugar, en cada arranque lució José Ernesto Sosa, hasta agrandarse el doble cuando le pegaban con fouls de "anaranjada", y poner una pelota divina en el único gol del partido.

Porque Gil Romero se borró de la concentración, siendo encarnado por un clon del Chapu y Miguel Ángel Russo para comerse la cancha. Porque Rulli no era Rulli, sino el Gato Delménico y Andújar juntos en tanto derroche de aplomo y personalidad. Porque Carrillo se durmió en Magdalena, y fue sustituido por la aureola de Paolo Trama para pelearlas todas, ganarlas siempre y edificar una actuación tremenda. Porque el Chavo se ausentó sin aviso, y en su cueva talló la cinta de capitán del Tata Brown.

Porque Franco Jara fue Franco Jara, incluso al pecar de individualista, definiendo como los dioses, tirando lujos positivos y ridiculizando a Oreja en cada "mano a mano". Porque el resto acompañó desde el esfuerzo, desde la solidaridad, y Román Martínez tampoco le asqueó al roce ni a deleitar con pinceladas exquisitas.

Algo puede recriminarse: el cambio de Auzqui por el lesionado Franco Jara, justo antes del descanso. Troglio lo leyó rápido, sacó a Oreja, puso otro delantero, y el Pincha sufrió en el complemento algunos sacudones cuando al adelantamiento y la presión basurera, poco claros, encontraron huecos de tanto insistir. Pero de contra pudo aumentarlo en esa de Correa luego de una gran cortada de Román, o en un hermoso tiro libre de Joaquín devuelto por el travesaño.

Al final entró Patricio Rodríguez por el crack tucumano, que se la rebancó al ser prepoteado por Litch y otros vírgenes mientras abandonaba el terreno, y el plateado Damonte ya había reemplazado al Colorado Ré. Los nervios se apoderaron del local en el descuento, y casi en la última jugada, en un tumulto contra el corner, no se entendió muy bien la roja para el Patito y para uno de los ignotos gimnasistas.

El equipo saltando y cantando en el círculo central, festejando un nuevo capítulo de la paternidad platense, le puso el moño al domingo más lindo de 2014. Estudiantes lo ganó por los puntos, y en la tradicional esquina de 7 y 50 volvieron a retumbar las bocinas del único campeón de la ciudad.
Salutti
P u n t a j e s

Rulli: 8
Jonathan Silva: 6
Leo Jara: 7
Schunke: 10
Desábato: 8
Ré: 7
Román: 8
Gil Romero: 9
Correa: 9
Carrillo: 9
Jara: 8
Auzqui: 6
Damonte: 5
Patito: 5


S

Gerónimo Rulli

Germán Ré     Jonathan Schunke     Leandro Desábato    Jonathan Silva

Leonardo Jara     Gastón Gil Romero     Román Marttínez     Joaquín Correa

Carlos Auzqui     Franco Jara


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Gimnasia
Árbitro: P. Loustau
Hora: 15,00
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Condenan al presidente del Bayern Munich a tres años y medio de prisión por evasión fiscal



(CNN) – Una corte de Munich sentenció a Ulrich "Uli" Hoeness, presidente del Bayern Munich Football Club a tres años y medio de prisión por cargos de evasión de impuestos, dijo a CNN la oficina de prensa del equipo.

La corte de Munich declaró culpable en siete casos de evasión al directivo de 62 años. La acusación inicial que motivó el juicio cifraba la evasión de Hoeness en 3,5 millones de euros (4,9 millones de dólares), pero la cifra fue creciendo a lo largo del proceso hasta los 27,2 millones de euros en impuestos (38 millones de dólares).

"No tengo nada que añadir", dijo Hoeness en su declaración final. Durante el juicio había admitido ya el fraude fiscal, pero la defensa pedía una pena de prisión en suspenso. La fiscalía, por su parte, solicitó una condena de cinco años y medio de cárcel.

Link a la nota CNN
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¿Y si Verón es la gran sorpresa en Estudiantes?



La Brujita se presentó ayer en City Bell pese a su día libre, realizó tareas físicas livianas y nadie se anima a descartarlo para el último clásico de su carrera, más allá de la lesión muscular.

La noticia había caído como un baldazo de agua fría en Estudiantes: las molestias que aquejaban a Juan Sebastián Verón luego del partido ante Newell´s, producto del enorme esfuerzo realizado y la seguidilla de cuatro partidos como titular, se transformaron una lesión de grado 2 en el bíceps femoral de su pierna izquierda.

De acuerdo al diagnóstico médico, los plazos de recuperación se calculan entre dos y tres semanas, por lo cual ya quedaba afuera del clásico 153. Sin embargo, el corazón de León de la Brujita lo mantiene con posibilidades de ser tenido en cuenta por Mauricio Pellegrino.

El ídolo no se rinde y por eso ayer, mientras el plantel gozaba de su día libre, se presentó junto a Franco Jara y Leandro Desábato para realizar tareas de kinesiología y luego algunos movimientos físicos livianos, probando el músculo para verificar si puede intensificar los ejercicios durante la semana.

Verón sabe que será la última vez que, como profesional, pueda enfrentar a Gimnasi*. Y quiere sacarse la espina de la última edición, cuando no estaba en su plenitud y tuvo que salir a la media hora de partido. 

Pablo Cavallero, entrenador de arqueros del Pincha, advirtió en una entrevista a Fútbol, viejo nomás de Radio Provincia, que "ninguno está descartado hasta último momento".

Será cuestión de esperar la evolución, pero a esta altura de la semana y seguramente hasta las horas previas, nadie podrá arriesgar que el 11 verá el partido contra el Lob* en su casa.

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Punto suspensivo...

Resultado Final:
ESTUDIANTES 0 ATL. RAFAELA 0


Longaniza y Burruchaga no se sacaron diferencias.
por Marble Arch

Lo buscó, lo rascó y no lo encontró, por carencias propias que engrandecieron los recursos ajenos. Pero jugó con 9 hasta las sustituciones de Klusener y ¡¡¡Mariano González!!!, dos claros testimonios del desconcierto reinante en la mente de Pellegrino.

Después, cuando entró el "Patito", desequilibró con un par de arranques interesantes, y Palote, que en el primer tiempo había desviado un cabezazo por encima del horizontal, contó con una ocasión franca para desnivelar, definida apenas ancha al segundo poste; de cualquier forma, le falta "ídem" al uruguayo, anticipado casi siempre por sus marcadores.
Empujado por el corazón del "Chavo" –la gran figura del crepúsculo y excluyente en el complemento-, y apoyado en la firmeza del "Rusito" Schunke atrás, el Pincha alternó pasajes de orden férreo con otros de arrojo espiritual atemperado por el tranco cansino de Román Martínez y por las intermitencias de un Correa que continúa demorando su explosión.

Y la Crema, refugiada en la solidez de su zaga, rechazó uno a uno los intentos locales, en su mayoría construidos por la banda de Leo Jara y bastante reiterativos, permitiendo la fácil lectura del oponente a pesar del correcto pivoteo de Carrillo (según El Día, estaba contracturado y no iba a integrar la plantilla...).

Al final, en otra sustitución incomprensible, "Baruyo" Auzqui reemplazó al diez tucumano, el único capaz de inventar algo diferente en una baldosa, y el ingresante se encimó con Jara, resolviendo mal, además, los tres desbordes que lo tuvieron de partícipe.

El empate significó un castigo para la acotada lucidez del León, y a su vez, un soplo de realidad para entender dónde estamos parados. Gil Romero no fue amonestado, y de cara al Derby ciudadano, acaso ese haya sido el bonus consuelo de una tarea general sólo aceptable.

"Ya lo había vivido antes / no sé por qué no había aprendido / que pululan los cobardes / que nos dejan en puntos suspensivos... (Patricia Bermúdez).
Salutti 
P u n t a j e s

Rulli: 6
Leo Jara: 6
Schunke: 7
Desábato: 8
Goñi: 5
Román: 5
Gil Romero: 6
Mariano González: 2
Correa: 5
Klusener: 2 
Palote: 4
Patito: 7
Carrillo: 5
Auzqui: 3
S

Gerónimo Rulli

Leonardo Jara     Jonathan Schunke     Leandro Desábato     Ernesto Goñi

Mauricio Rosales     Gastón Gil Romero     Román Marttínez     Joaquín Correa

Carlos Auzqui     Juan Manuel "Palote" Olivera


DT: Mauricio Pellegrino

Estadio: Ciudad de La Plata
Árbitro: F. Echenique
Hora: 18,00
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Correa le cambió la cara, pero Pellegrino no reacciona




Final:
BELGRANO 1 (Pereyra de penal)
ESTUDIANTES 1 (R. Martínez)

por Marble Arch

Fue un regalito para el Pirata. Porque Estudiantes le perdonó la vida en dos oportunidades, luego de ponerse en ventaja con el derechazo de sobrepique de Román tras el único acierto de Auzqui al servirle de cabeza un centro pasado del Chavo.

Antes de los 20' del complemento había entrado Correa por el Patito, y el tucumano, con su atrevimiento, su calidad y su elegancia, cambiaba en diez minutos la cara del León. Que hasta ese entonces era un cúmulo de desaciertos, con horrores individuales impresionantes y una notoria falta de ideas generalizada. Todo magnificado por los patéticos comentarios de Elio Rossi, un suplicio para cualquier oyente de habla hispana.

Pero el pibe la pedía, hacía jugar, y toqueteaba. Al ratito del 1 a 0 le puso una cortada de biógrafo a Román para ampliar las cifras, un auténtico "tomá hacelo", y el ex Tigre, después de gambetearse a Olave, la tiró afuera con todo el arco libre.

Enseguida, en un pique largo, Klusener se va solito en mano a mano frente al golero local, y en lugar de esquivarlo o definir a un poste, le revienta el cuerpo para redondear otra actuación personal para el olvido. Dice el aserto que los tantos errados se terminan sufriendo en la meta propia. Y el partido se moría cuando en un envío pasado al área pincha, Jonathan Silva comete una mano inconcebible e innecesaria desde el piso. Amarilla para el lateral, responsable primario de la igualdad conseguida por el Picante en el justo penal.

En la última jugada del encuentro, el infractor tendría la posibilidad de enmendar su error desde posición inmejorable, casi abajo de la valla, aunque Olave le ahogó el grito con una atajada bárbara. Y no hubo ni siquiera corner, porque el pitazo del juez corrió el telón de un empate... para llorar.

Un planteo de Pellegrino muy poco agresivo. Servía para rescatar un punto, ante un rival bastante pobre de recursos. Sin embargo, Correa rompió ese molde para bien. Y allí al DT le faltó capacidad de reacción, pues al toque o en medio de los dos goles errados, Gil Romero por Klusener equivalía a asegurar la victoria.
Salutti
P u n t a j e s

Rulli: 7
Jonathan Silva: 4
Schunke: 6
Desábato: 5
Ré: 6
Auzqui: 3
Román: 6
Damonte: 4
Patito: 5
Klusener: 2
Carrillo: 5

Correa: 8
Leo Jara: 6
S


Gerónimo Rulli

Germán Ré     Jonathan Schunke     Leandro Desábato     Jonathan Silva

Carlos Auzqui     Israel Damonte     Román Marttínez     Patricio Rodríguez

Alvaro Klusener     Guido Carrillo


DT: Mauricio Pellegrino


Estadio: Gigante de Alberdi
Árbitro: Pompei
Hora: 18,00
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Un puntito pijotero para tanta entrega


Final: Estudiantes 0  -  Newells 0

por Marble Arch

El aplauso unánime del final sintetizó la gratitud de la gente a las ganas del León. Que dejó dos puntos ante uno de los mejores equipos del último lustro, el Ñuls de Martino heredado por Berti, fiel a su estilo pese a las ilustres ausencias de Banega y Maxi Rodríguez.

Y lo ahogó en un enorme porcentaje del encuentro, presionándolo bien arriba para evitar la circulación característica de la Lepra, peligrosa en contados lapsos, sobre todo en ese cierre de piernas pesadas cuando se hizo de ida y vuelta. Fue un planteo inteligente, de tremendo desgaste físico y merecedor de algo más por sangre e intención.

El Pincha lo tuvo con un taco de Carrillo apenas ancho, con dos de Joaquín Correa en una noche bárbara, y con ese zurdazo de Klusener en la única positiva del delantero, tempranero reemplazo del lesionado Franco Jara. Enfrente, Rulli sólo calculó mal una salida en el comienzo del partido, para luego sacar, abajo y arriba, dos que iban derechito a la red.

Gil Romero se comió la cancha, la Brujita corrió como si tuviera 25 años, Correa se animó con su tranco clasudo, y a Estudiantes le faltó sólo la puntada determinante. Trató por los costados, donde los altibajos de Leo Jara y Jonathan Silva resultaron notorios en la faz ofensiva; lo buscó tocando por el centro, también en las pelotas quietas, y no pudo doblegar a un adversario digno, seguro de sí mismo aun al verse desbordado por el ímpetu local. 

Pellegrino demoró un tiempo para sustituir al inexpresivo Auzqui por el Patito, y en verdad pareció inocua la variante de Palote por Carrillo a falta de 10 minutos. En ese epílogo, NOB acarreó el mayor riesgo, porque Figueroa e Isnaldo habían ingresado enchufados y desequilibraban en el mano a mano; allí, Rulli desvió un derechazo de Nico Castro que se colaba alto por el segundo palo.

A Correa, en tanto, lo paraban con repetidas infracciones, y ojala el tucumano se convenza de su inmenso caudal cualitativo sin traicionar su estirpe, su elegancia y ese estilo propio de los distintos.

Jugó para ganarlo y apenas lo empató. De entrada pecó de apurado ý rifó muchos fútbols, de nervioso nomás. Y a pesar de actuaciones discordantes de algunos de sus hombres, puso contra las cuerdas a un cuadrazo.

Pero le restó encontrar el golpe de nocaut. Y aunque en este deporte las tarjetas no cuentan, sus acciones crecieron en una performance para el elogio.

Salutti
P u n t a j e s

Rulli: 7
Leo Jara: 6
Schunke: 6
Desábato: 5
Jonathan Silva: 5
Auzqui: 3
Gil Romero: 9
Verón: 8
Correa: 8
Carrillo: 6

Klusener: 4
Patito: 5
Palote: 2


S


Gerónimo Rulli

Leonardo Jara     Jonathan Schunke     Leandro Desábato     Jonathan Silva

Carlos Auzqui     Gastón Gil Romero     Juan Sebastián Verón     Joaquín Correa

Franco Jara     Guido Carrillo


DT: Mauricio Pellegrino


Estadio: Ciudad de La Plata
Árbitro: Germán Delfino
Hora: 21.30
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NO SE OLVIDEN...

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Homenaje a Caloi

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