Análisis por Marble Arch
Canchita por Maraja
"La fe mueve montañas", y vaya si la tuvo Estudiantes en la segunda etapa para honrar su vieja prosapia copera y borrar a The Strongest de la cancha.
Inteligentemente, el huésped planteó jugarlo de movida en 40 metros, 20 a cada lado de la línea del eje, y con un pressing no muy alto le quitó espacios e incomodó a un León adormecido. Pese incluso a quedarse prematuramente con un hombre menos cuando Sosa corrige a la carrera una mala cesión de Enzo, le pone una bola bárbara a Correa, éste la puntea justo antes que el cierre de Enoumba, el moreno se lo lleva puesto y ve la roja. Enseguida, corner boliviano, la peina Triverio madrugando a Enzo y el travesaño evita la apertura.
Pero Tiago no la agarraba, el Ruso erraba muchos pases, la excesiva lateralización quitaba sorpresa por su exasperante lentitud, los laterales no incidían, a Sosa lo buscaban muy poco, y Cetré parecía haber amanecido con la pólvora mojada.
Para colmo de males, luego de la amonestación de Benedetti, cae un baldazo de agua fría en la velada de UNO porque en un avance visitante por la derecha, el centro inofensivo a la puerta del área es pifiado por Ascacíbar, y Triverio recibe el regalo para cruzarla fuerte al palo izquierdo albirrojo.
Dos malas resoluciones de Correa en sendas acciones algo claras preceden a dos buenas de Sosa, que en posición de 9 captura un buscapié de Cetré y exigido le da de zurda apenitas ancho al segundo caño, casi cayéndose; trascartón, una carta de 35 metros al pecho de Mancuso, quien se enreda como en todo ese período.
Iban 35' ó 37', y Domínguez introduce dos variantes llamativas: Meza por Benedetti y Carrillo por Sosa, ésta extraña por lo observado. Hasta el descanso, Meza perdería en cada una de sus intervenciones, llenando la atmósfera de incógnitas. No obstante, rumbo al vestuario, las ganas de Carrillo ya habían activado la onda contagiosa.
Por lo visto en los últimos 45', es fácil deducir el clima de hervidero en la arenga del Barba dentro del habitáculo, pues el equipo salió a disputarlos como nunca jamás lo había hecho en ningún encuentro de este ciclo. Justo lo que siempre se le reclamaba a viva voz.
Y si bien los minutos pasaban de manera irreversible, las situaciones se iban sucediendo una tras otra sin solución de continuidad, para un partido al que le sobraba la mitad de campo pincharrata porque se dirimía enteramente en suelo boliviano. Piatti por Fede Fernández, a los 50', era la tercer apuesta para torcer la historia, mientras el peligro estaba instalado de lleno en la valla de Viscarra.
Entonces, a los 65' el enésimo desborde de Cetré por el wing derecho y su envío chanfleado encuentran la arremetida de Carrillo por el otro lado, y se hace estricta justicia con el toque pifiado de Guido que entra a los saltitos contra el segundo vertical para desenredar los nudos de 33.000 gargantas.
Y Estudiantes de La Plata siguió yendo con su moral altísima frente a un adversario apabullado. Con Guido de abanderado o símbolo de la ilusión, Enzo Pérez de paciente distribuidor, Palacios de orfebre para tejer ilusiones entre la maraña defensiva del oponente, Ascacíbar recuperando todo lo que había resignado en aquellos 45' iniciales, Cetré encarando por la banda sin respiros, y Correa en rol de generosidad en su entrega personal.
Y a los 81', en uno de los tantos avances del Tetra, Colombia Cetré recibe de Carrillo en el vértice del área, se hamaca encima de su marca, sacude un fierrazo seco y la manda a guardar de cachetada al madero diestro para conquistar definitivamente el corazón de la hinchada.
Un jugadón de Correa resuelto sin éxito por Meza, una volea de Piatti y ese mano a mano que Viscarra le atora a Guido en una réplica pudieron aumentar las diferencias ya en el final, Con Zuqui y Méndez reemplazando a Cetré y Correa, sobremanera para oxigenar en los últimos minutos a un mediocampo sometido a infernal desgaste en ese Complemento de la Fe jugado bajo las sagradas letanías de la Libertadores.
Así resurgió la mística en una emotiva Noche de Copa. Tal vez el Ruso Prátola, Madero y el Tata anduvieron en el entretiempo sobrevolando por la platea de 115, rasparon levemente las paredes sin descuido, y contaminaron de furia la piel de los muchachos.
Salutti
Mansilla: 5
Mancuso: 5
Zaid Romero: 6
Fede Fernández: 5
Benedetti: 5
Palacios: 8.5
Enzo Pérez: 7
Ascacíbar: 6
Sosa: 6.5
Correa: 6
Cetré: 8
Meza: 4
Carrillo: 9
Piatti: 5.5








