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X@Por_Estudiantes

Punto increíble bajo arbitraje delictivo en la noche negra de Muslera

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El empate en 3-3 ante Instituto en el crepúsculo sabatino, remontando el 0-3 con un hombre menos, casi se convierte en 4-3 por el tanto de cabeza de Rojo anulado por claro offside. Y tuvo su inyección anímica a pesar de quedar eliminados de los playoffs, un objetivo inconscientemente devaluado a medida que se fueron sorteando obstáculos en la Libertadores.

Por eso la Final del 28 de este mes en Montevideo, más allá de lo que ocurra en la inventada cordobesa ante Independiente Rivadavia de Mendoza, reviste caracteres de determinante no sólo para el Ciclo Medina, sino para el futuro del club.

Resulta difícil analizar un partido donde la parcialidad de Mastrángelo rozó lo delincuencial en perjuicio del León. En el primer tiempo, hubo varios cornes con virtuales tomas de lucha libre en el área de Instituto, y el maleante, a un metro, se hacía el fesa; no eran agarrones, sino sujeciones alevosas de cintura, de cuello, con los defensores visitantes abrazando con vehemencia a sus rivales, sin tapujos y con absoluta impunidad. Por jugada se producían dos o tres penales indiscutibles ante la permisividad del referée, quien además le dio vía libre para pegar al zaguero Alarcón, que continuaba fouleando con una amarrilla en el lomo. Por si fuera poco, el árbito “cortinó” muchos avances estudiantiles, ubicándose entre el pasador y el receptor; una vez, vaya y pase, dos también, en la velada sabatina la situación se reiteró hasta el cansancio.

Frente a semejante panorama, el dominio estéril del Tetra, resumido en la opaca tarea de Joaquín Correa jugando en puntitas de pie, en la extrañamente escasa influencia de Carrillo, en los altibajos de Tiago Palacios y en poca determinación de Tobio Burgos para encarar por la banda izquierda, no alcanzaba para empardar el asunto luego de empezar a perderlo desde el vestuario por el horror de Muslera al intentar eludir a Suárez en la boca del arco tras una cesión atrás bastante inapropiada de Benedetti. Las chances de empardarlo fueron contadas, y en la más clara lo trabaron a Castro cuando buscaba empujar el centro al ras de Correa.

Ni bien arranca el complemento, tiro de esquina de Luna, Mosevich madruga en el salto a Carrillo y a Castro, le cambia la dirección con la frente y la manda a guardar porque Muslera había salido a cazar mariposas a espaldas de los tres.

A los 50’, Santiago Núñez pierde una pelota a la salida, sale el ataque a sus espaldas, corta con infracción, recibe la segunda amonestación y se va al vestuario. Trascartón, en medio del nerviosismo generalizado del equipo, regalito de Castro para Luna, éste alarga para el ingresado Córdoba Mosquera, el moreno la tira larga perseguido por Rojo y al filo de la raya de fondo, sin ángulo, saca un derechazo alto al primer palo de un Muslera que había dado dos saltitos hacia adelante y se come el tercero para completar un crepúsculo fatídico.

Era la hecatombe. En la ventana de los 57’, de manera acaso incomprensible, Funes Mori y Kociubinski reemplazan Correa y Alexis Castro, tal vez para evitar una goleada catastrófica. Pero a partir de allí comienza a crecer Tobio Burgos, también Palacios, y Estudiantes saca a relucir vergüenza deportiva para terminar empatándolo contra un beneficiado cuadro puntero, síntesis del grado de pudrición imperante en el fútbol argentino.

A los 58’, Guido la coloca abajo con el parietal después de un envío perfecto de Piovi, tras preciso bochazo de Rojo para Palacios e intervención de Mancuso en el tejido preliminar. A los 65’ lo bajan a Tobio en la media luna, La Gloria arma barrera sin cocodrilo y Tiago de vivo la tira a rastrón para acomodarla junto al caño derecho de Ledesma. Baltasar por Piovi a los 75’, en variante demorada pues en veinte minutos el ex Racing volvió contagiar sus ganas con un despliegue emocionante. Y a los 86’, a nada de sustituir a Benedetti y Tiago Palacios, el parcero Cetré y Fabricio Pérez protagonizan la igualdad: inteligente habilitación de Tobio para el colombiano, desborde, centro venenoso y el sanjuanino la impacta al gol.

La gente, que había ovacionado por duplicado a Muslera en sus gruesos errores, terminó aplaudiendo la entrega de los jugadores y se fue cantando por las calles el “Y volver a ganar, la Libertadores…”, única ilusión profunda y movilizante a 27 días de la topada continental en el Centenario. Infecta las raíces de cada hincha, sacude los cimientos de sus historias personales. Late con fe.

La Libertadores de América es como la mujer de su vida para Estudiantes de La Plata. Su obsesión eterna. Y no la quiere perder.
Salutti
Muslera: 1
Mancuso: 5
Rojo: 5
Núñez: 4
Benedetti: 3
Castro: 4½
Piovi: 5
Palacios: 6 ⚽
Correa: 4
Tobio Burgos: 7
Carrillo: 5 ⚽
Funes Mori: 5½
Kociubinski: 5
Baltasar Rodríguez: 6½
Pérez: 6 ⚽
Cetré: 5

Papelón previsible

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Aunque había trascendido el interés por continuar dando combate hacia los playoffs, la derrota 3 a 1 ante Unión de Santa Fe sufrida por el muletto ratificó una vez más las diferencias entre titulares y suplentes, subrayando de paso la inconveniencia de realizar experimentos tácticos por los puntos bajo dicha circunstancia.

La batalla del Maracaná dejó impregnada su huella física en el músculo del equipo, y si bien pareció sana la intención de probar de 8 a Mancuso para ir foguéandolo en esa posición de cara al 28 de noviembre, resultó un error con la carga tan fresca del choque ante Flamengo. No obstante, fue uno de los mejorcitos, a la par del siempre voluntarioso Baltasar Rodríguez y de los altibajos de Tiago Palacios. Pero Gaich volvió a pecar de torpe, a pesar de un comienzo alentador y de su correcta habilitación a Meza en la apertura a los 40’, Cetré nunca se afirma cuando arranca de entrada, Piovi no mordió el freno ni para suplir su evidente cansancio, y los llamativos horrores defensivos fundados en distracciones amateurs hicieron el resto frente a un Tatengue bastante pobre.

Ya desde temprano, la falta de coordinación entre un lentísimo González Pirez y Tomás Palacios propiciaba un par de avisos filosos de Tarragona y Estigarribia. En el empate del local, a los 51’, se reclamó una mano previa en el quite a Tiago Palacios ignorada por el VAR, llegó el centro pasado del ex 7ripero Pintado, Meza perdió la marca de Tarragona y el centrodelantero lo embocó a Muslera de sobrepique en el área chica. Enseguida, tras una serie de toques, un rechazo desafortunado de Benedetti hacia el punto del penal, Tarragona cede atrás para Luna Diale, su tiro apenas cruzado no puede ser controlado por Muslera, quien da rebote en floja respuesta, y Estigarribia, soltado por Meza, lo fusila rasante por debajo de su cuerpo.

Un hombre vencido (léase Brian Aguirre…) y el pibe Sagues Barreiro (puso ganas) reemplazaron a los 66’ a Cetré y a Gaich. A los 77’, Fabricio Pérez ingresó por Mancuso, y nuevamente demostró por qué no es tenido en cuenta. El León trató de empatarlo, circulando el balón de un lado a otro con el despliegue de Baltasar y algunos toques de Tiago, sin generar empero chances claras más allá de la ilusión provocada al ganar dos o tres corners.

Alario y Castro, al filo de los 90’, se sumaron al desconcierto en lugar de Piovi y Meza. Y casi en tiempo cumplido, ollazo alto del sustituto Malcorra, lo de Benedetti es material de video en las inferiores para enseñar lo que no se debe hacer, Tarragona lo cuerpea como si fuese un espentapájaros, el fútbol deriva para el recién ingresado Eric Ramírez, Tomás Palacios traba muy flojito y el mediocre jugador apodado “Perla” se la puntea a Muslera para decorar el score con cifras excesivas y gritarlo gesticulando la franja horizontal de la camiseta virginal.

Indudablemente, demasiado premio para el once de Madelón, sin embargo disimuló sus limitaciones con fervor y acertó en las variantes.

Con Kociubinski, Monsalve y Sosa sentaditos en el banco, el planteo conservador del DT salta a la vista, dentro de un notorio mayor a menor en el rinde porque a una aceptable primera etapa le sucedió un complemento desolador.

Claro que a 30 días del choque del siglo en el Centenario, todos los cañones y todas las energías apuntan sólo a esa Final de Copa Libertadores. Será la gloria o Devoto, pues la magra cosecha doméstica le confiere a cada paso mayores contornos de dramático cita de vida o muerte.
Salutti
Muslera: 4
Meza: 4 ⚽?
González Pirez: 3
Tomás Palacios: 5
Benedetti: 2
Mancuso: 6
Piovi: 5
Baltasar Rodríguez: 7
Tiago Palacios: 6
Gaich: 5
Cetré: 4½
Brian Aguirre: 3
Sagues Barreiro: 5
Fabricio Pérez: 3

Minga Maracaná

Análisis por Marble Ach

Canchita por Maraja


En velada épica y soñada, Estudiantes de La Plata exhibió su indiscutible estirpe copera para batir por penales al poderoso Flemengo, el equipo millonario con plantilla de Champions League cuyos medios partidarios y caracterizados hinchas ya venían fletando por anticipado charters para Montevideo. “¿Quién gana la Final, Palmeiras o Flamengo”, decían las encuestas de la web.

Y el Pincha, depreciado alevosamente en las apuestas –cerró a casi 9 por uno-, se plantó en el legendario Maracaná, sobrellevó circunstancias adversas, consiguió terminar los 90’ en cero y tuvo a un Muslera inconmensurable para seguir inmaculado en cantidad de Semifinales de Libertadores disputadas: cinco de cinco.

La inclusión de Tobio Burgos como marcador de punta izquierdo no resultó improvisada, pues Joaquín había jugado bastante en esa posición durante su paso por las inferiores. Y con la fiera Núñez, González Pirez y Rojo, más Mancuso por la derecha, presentó una línea de cinco a fin de ocupar el ancho, con proyecciones por las bandas para controlar, junto al despliegue de Piovi, Baltasar y Castro en el eje, el vendaval inicial del local, que jamás fue tal, al margen de aquel disparo alto de Lucas entrando por la zona zurda.

Pero el León lo buscaba, y promediando la etapa, González Pirez baja de arriba un córner de Tobio Burgos, Rossi manotea abajo el toque imperfecto de Rojo que se le metía y un zaguero la manda afuera cuando el central albirrojo la quería empujar a la red. El rechazo de ese tiro de esquina le cae a Baltasar Rodríguez, quien saca un derechazo colocado a la base del parante izquierdo, salvado por Rossi con la punta de los dedos para pegar en el caño y salir.

El Mengão respondió con una profunda incursión de De Souza, habilitado por un suave toque de Pedro de espaldas al arco en el vértice del área chica, y tapada por el oportuno cruce de Santiago Núñez. Y con esa corrida por derecha de Pedro, que se la lleva con fortuna en los rebotes para escapar del cerrojo propuesto por Tobio, Rojo, González Pirez y Castro, zafa por suerte del guadañazo errado por Rojo, encara en diagonal hacia Muslera y patea rasante aunque ancho al segundo palo.

En un encuentro de pierna fuerte por los dos lados desde el vamos, el uruguayo Gustavo Adrián Tejera Capo dejó pegar bastante sin amonestar –a Guido le dieron pa’ que tenga- y en réplica del Tetra comandada por Correa lo lesionan al tocarle el gemelo de atrás; el “Tucu” comienza a renguear ostensiblemente, no pisaba bien, y a los 38’ es reemplazado por Tiago Palacios. Algunos minutos antes, por un empellón intrascendente e innecesario, Baltasar recibía tarjeta amarilla.

En el complemento, a los 50’, Samuel Lino se filtra entre Mancuso y Baltasar, éste lo agarra de la camiseta, y el segundo cartón, por esa irresponsabilidad, deja a su equipo con diez hombres y con mucho tiempo por delante. Del tiro libre por dicha infracción sobreviene una avivada de Paquetá al darle el zurdazo combado por afuera de la barrera de dos, mientras todos se acomodaban para el ollazo, y la repuesta de Muslera contra el palo derecho evita la apertura.

A partir de allí, Estudiantes aguantó el empellón anímico pese a la desventaja numérica en un campo tan extenso, prácticamente no pasaría mitad de cancha, Tiago contagiaba con su despliegue para sacrificarse en la marca, y recién atacó a los 76' mediante un corner. En la ventana de los 77’ salen Carrillo –visiblemente tocado-, Rojo y un Tobio Burgos de gran partido al anular a Emerson, reemplazados por Gaich, Tomás Palacios y Cetré, éste de nuevo en rol de 3.

Y no obstante la abusiva tenencia del Fla (74% a 26% en el global), rodeando el área albirroja, la solidez defensiva estudiantil fue acrecentando paso a paso la sensación de una definición por penales. Ya estaba De Arrascaeta por Carrascal, a los 82’ Ayrton Lucas, Bruno Henrique y Gonzalo Plata relevan a Alex Sandro, Pulgar y Lino, enseguida el ex River Joaquín Freitas a Pedro, y ni con toda la carne puesta al asador conseguiría Flamengo torcerle el brazo a un gigante continental. En la más clara, exquisita asistencia de Paquetá para Plata, pinchadita, el ecuatoriano ingresa solito a la carrera y Muslera lo atora con todo el cuerpo, achicándole el ángulo para sacarla con la cara. El Nando, además, se había convertido en amo y señor del área, regalando presencia en los envíos aéreos.

José Ernesto Sosa por Alexis Castro, con tiempo cumplido, fue la última variante del Cacique, a sabiendas de la infalibilidad del crack de la 7 desde los doce pasos.

De Arrascaeta abre la serie engañando a Muslera, ambos viejos conocidos del seleccionado oriental. La leyenda de Carcarañá asegura el 1 a 1. Muslera le detiene el "shot-saltito" a Ayrton Lucas; el resbalón de Cetré provoca que le pegue con los dos pies, se lo anulan por reglamento, va de nuevo y el parcero la tira al Cristo Redentor, dejando la tanda empardada. Y ahí surge la inmensa estatura del mejor Fernando Muslera, mostrando su chapa para tumbar a Paquetá y a Bruno Henique, confabulándose con la precisión de Mancuso y Tiago Palacios para bajar las cortinas sin necesidad de ejecutar el quinto pincharrata.

Los más de 4.000 hinchas habían silenciado durante varios lapsos del encuentro a la multitudinaria torcida, y junto al cuerpo técnico, ayudantes y plantel desataron un inolvidable carnaval en la noche carioca. Por acá, Calle 7 se inundó de banderas, bocinazos y jolgorio. Y la adrenalina hizo lo suyo para acotar las horas de sueño en el arranque del viernes.

Los rangos se respetan. Y este Maracanazo, por los pergaminos, trascendencia y poderío económico del rival, monarca vigente, ya está inscripto con trazo grueso en la rica historia del club. Estudiantes se aseguró 7 (siete) palos verdes por pasar a la Final –allí habrá otros 25 millones para el campeón-, sumó puntos en la tabla hacia el Mundial de Clubes, y estará el 28 de noviembre en el Centenario para medirse con Palmeiras. Reeditarán la topada de 58 años atrás, por si algún trasnochado, virgo o secanuca aún no ha comprendido el verdadero significado de la palabra grandeza.
Salutti
Muslera: 10
Mancuso: 9 ⚽
González Pirez: 7
Núñez: 8
Rojo: 6
Tobio Burgos: 8
Baltasar: 4 😡
Piovi: 7
Castro: 5
Correa: 6
Carrillo: 6
Tiago Palacios: 6 ⚽
Cetré: 5 😤
Tomás Palacios: 5
Gaich: 5
Sosa: 7 ⚽

Lejos de todo, cerca de un sino

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


“Imaginate el peor escenario posible”, me decía un amigo el día previo al choque con Central en Santiago del Estero. “Nos caga la AFA mañana, nos elimina Platense, quedamos fuera de los ocho, y algo que es lógico, no pasamos contra Flamengo”. Hoy estamos parados en ese lugar, rogando por un milagro el próximo jueves en el Maracaná.

Podrían realizarse mil análisis diferentes de la derrota de la víspera ante San Lorenzo que dejó al Pincha, de momento, fuera de todo, incluso de la Sudamericana 2027. Pero es sensato preguntarse por qué llegamos hasta aquí.

Sin dudas las inoportunas lesiones de Tiago Palacios, Correa, Neves y Jalil Elías resintieron al grupo. El robo sufrido en la Supercopa Di María con 40º de sensación térmica a la sombra minó física y mentalmente al equipo, inerme frente a Platense. Y la superposición de desafíos por el torneo vernáculo, mezclada con la parada de ida del último jueves, obligó a “regular las cargas”, giro utilizado para justificar distintas alineaciones alternativas que terminan recurriendo al ingreso de titulares porque los suplentes no rinden. Y las derrotas se acumulan, dolorosamente.

Se advierte un desgaste adherido al semblante del plantel. No hay recambio, mientras pibes como Franco Basualdo y Sagues Barreiro viene pidiendo pista hace rato. Los planteamientos del DT, las variantes y la insistencia por jugadores absolutamente intrascendentes completaron un combo inoportuno e indigesto para el rubro rendimiento. Y muchos ya piden la zabiola del Cacique si en Río de Janeiro no cruzamos el Rubicón.

Ayer paró línea de 3, con Rojo de líbero, González Pirez y Tomás Palacios de stoppers, y dos laterales volantes en las siluetas de Benedetti y Cetré, éste improvisado como marcador de punta derecho en el retroceso; y por allí avanzó bastante la visita, de la mano de un Farías ensimismado en romperla, aunque por lo general no lastimó. En el medio, Kociubinski, Sosa, Monsalve y Correa, en combinación sobrada de pie. Y arriba, la postal de Alario, una estatua viviente cuya continuidad y cantidad de chances no se justifican. Por eso, a pesar de las buenas combinaciones de pases en el eje, todo se diluía al llegar a Alario, permanentemente anticipado. Y Cetré, preocupado por el retroceso, sólo desbordó una vez.

Temprano, el Flaco Iacovich se mandaba un doble atajadón ante Auzmendi y Gulli, tras una cortada a espaldas de Tomás Palacios –de notoria merma desde su convocatoria a la Selección-. El León, con toques y tiros libres producto de infracciones sufridas, se fue acercando a Devecchi. En un envío pasado de Sosa, Rojo no la agarró de lleno, en otro no conectó por centímetros, y en un corner del 7 vino la apertura a los 14’ por el agarrón a Tomás Palacios botoneado por el VAR, con penal ejecutado al dente por Cetré, quien se lo pidió a Sosa.

Correa le regalaba un fútbol a Farías, cuyo tiro de emboquillada de larga distancia pegó en la parte de arriba del travesaño con Iacovich vencido. Y en una pérdida de Tomás Palacios al lado del banco local, le cobran foul a Rojo en el cruce, lo toma Farías, el ollazo es fácil para Iacovich, e insólitamente en lugar de agarrarlo rechaza con los puños, le cae a un rival, sobreviene el segundo centro hacia el sector opuesto, y Guzmán Corujo le gana al estatismo de González Pires para meter a los 36’ el testazo goleador.

Poco de Monsalve, menos de Correa, bastante de Kociubinski, incluso corrigiendo salidas larguías de González Pirez, Sosa con su clase innata en la que quizás haya sido la ulterior titularidad en UNO de su extensa carrera, pero claro, no había referencia ofensiva, y así se fue la etapa inicial.

Con idéntico esquema, en el complemento, iba a ser muy difícil. Medina recién se avivó a los 60’, reemplazando a Tomás Palacios, Sosa y Correa por Mancuso, Baltasar y Tiago Palacios. Así rearmó la zaga con línea de cuatro, Cetré se mudó de banda para jugar de wing izquierdo, con poca efectividad sin embargo al centrear, la proverbial energía de Baltasar le insufló cambio de ritmo al ataque, y Tiago, estacionado de 8, empezó a tejer para adelante. Pero con Alario adentro, seguíamos con uno menos, y las torpezas de Benedetti al acoplarse en la raya con Cetré crispaban los nervios.

Luego de una apilada, el zurdazo de Tiago salió cerquita del caño derecho, cuando merecía red. Devecchi sacó por sobre el horizontal un bombazo bombeado de Baltasar, Kociubinski distribuía con sumo criterio y el Ciclón apenas se insinuaba con las gambetas gozadoras de el gordito Farías, atendido por varios de sus ex compañeros hasta dejar el rectángulo con esguince de rodilla. Circula un video donde entra exultante al vestuario y dice “¿qué gano Estudiantes?”, una suerte de certificado de defunción para el futuro.

El León iba e iba, ya con Carrillo por Monsalve a los 72’ y Gaich por Alario a los 80’. Empero, Guido no encontró opciones para desnivelar, ni tampoco pareció engranar en el andamiaje. Y en el alargue, con el partido encaminado a salomónico empate, le roban el esférico a Kociubinski en el círculo central –falla imperdonable para manchar su partidazo-, alargan para Gulli a la derecha, se hamaca ante la mirada de Benedetti y clava la comba perfecta, entre el Vasco, Rojo y el retorno de Kociubinski, al ángulo derecho de Iacovich. Iban 94’, y la gente se largó a cantar por la Libertadores, como aferrándose a la única esperanza existente, en una muestra de fidelidad conmovedora por los colores y, si se quiere, renovando un crédito ulterior a los jugadores para la inminente confrontación carioca. Similar a la fe de los caminantes a Luján en medio de este contexto devastador.

“Lejos de todo”, dice una letra de Mi Amigo Invisible. No es el cumpa del primer párrafo, pincha acérrimo, y misteriosamente coinciden.
Salutti
Iacovich: 5
Cetré: 6 ⚽
Rojo: 6
González Pirez: 5
Tomás Palacios: 4
Benedetti: 4½
Monsalve: 5
Kociubinski: 6
Sosa: 7
Correa: 4½
Alario: 2
Baltasar: 7
Tiago Palacios: 6
Mancuso: 6
Carrillo: 5½
Gaich: 4

El sueño intacto

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Las tarjetas al borde del ring hubiesen dicho 118-115, 117-115, 118-116 en favor de Estudiantes. Que en choque de estilos muy cerrado, parejo y de detalles fue, dentro de una igualdad si se quiere justa, quien lo mereció ganar ante el Caballo del Comisario.

Luego de un comienzo sonriente para el Flamengo al adueñarse del esférico, el León lo emparejó con garra y empezó a sumar chances de pelota parada, con cabezazos de Guido, Núñez y Funes Mori a los guantes de Rossi, uno de los arqueros por lejos más suertudos del planeta. Y en una bola suelta al borde del área chica, tras varios rebotes, la sacaron cerca de la línea cuando el arquero estaba descolocado.

Partidazo de Santi Núñez, patrón de la zaga por salir a la cancha con la camiseta en la piel; digna actuación de Funes Mori –ovacionado durante la lectura de las formaciones-, con una pifia al inicio del complemento subsanada por su ladero de cueva, pero sumamente concentrado para los cruces e importante en un par de bochazo largos contra la banda; Benedetti y Tobio trataron de complementarse en el lateral izquierdo, y ese rol táctico de Joaquín le quitó peso en el ataque, donde volvió a mostrarse permeable a la marca y falto de determinación para desnivelar en los duelos; Mancuso, por el lado opuesto, cumplió con creces y se convirtió en arma ofensiva de énfasis en la segunda mitad, con tres escaladas punzantes que hicieron temblar al Fla; flojito Castro, sacrificado Piovi aunque alterno buenas y malas; nuevamente una fiera el chico Baltasar, contagiando empuje y voluntad; apenas aceptable Tiago Palacios, aún en el debe físico, y sin embargo lucido en algunos enganches y habilitaciones; y monumental como de costumbre el despliegue de Carrillo para bancarse todo de espaldas al arco, ganar de arriba y limpiar hacia las puntas.

En esa confrontación de talantes, el Mengão exhibió el virtuosismo de Carrascal, Paquetá, Samuel Lino y Bruno Henrique para el “jogo bonito” en puntas de pie, a un toque o dos, con lujos, producto de esa característica natural e innata del jugador brasilero. No obstante, resultó una posesión inocua, porque ante la marca del Tetra se iban diluyendo. Y Estudiantes, con el corazón en la mano, le planteó un esquema cauteloso e inteligente, sin regalarse jamás en el terreno.

El ingreso de Joaquín Correa por Tiago Palacios, a los 68’, le insufló calidad al andamiaje albirrojo, y bastaron dos o tres intervenciones del “Tucu” para sentir su influencia. Hubo un codazo de Paquetá a Piovi que era de roja, el paraguayo Juan Benítez a dos metros le sacó amarilla y el VAR ni siquiera llamó, para refrescarnos el “Ojalá la CONMEBOL haga algo, aunque no creo que haga nada porque Brasil maneja todo”, famosa frase de un tal Lionel Messi muy recordada ayer por la repentina exclusión de Marcos Rojo dictaminada por los popes en complicidad, se comenta, con el nefasto Chiqui Tapia.

Monsalve y Cetré entraron a los 74’ por Baltasar y Tobio, en ventana colombiana netamente ambiciosa. El volante la pidió sin que le pesara la envergadura del cotejo, generó infracciones y continúa in crescendo; Edwin, por el contrario, se equivocó en tres acciones de riesgo sobre el wing izquierdo, pateando sendos tiritos a la posición de Rossi. Para el huésped, las variantes de los 80’ se llamaron Plata y Pedro…

Ya antes del epílogo, con apenas cuatro minutos de agregado, Flamengo se aferraba al punto, haciendo tiempo en cada saque de valla o al tomar un foul. Y ese respeto por la estirpe pincharrata no sólo infló el pecho de la gente, que retribuyó la estatura del equipo en el momento de la despedida; también será vital dentro de siete días en el mítico Maracaná, donde el Orgullo de la Ciudad, fiel a su historia, irá a jugarse la parada sin pavura ni vacilaciones frente a la pomposa plantilla carioca de cientos de palos verdes.
Salutti
Muslera: 6
Mancuso: 7
Nuñez: 8
Funes Mori: 6
Benedetti: 5
Baltasar: 7
Piovi: 6
Castro: 5
Palacios: 6
Carrillo: 7
Tobio Burgos: 5
Corea: 7
Monsalve: 6
Cetré: 5

Empate en provincia con otro reglamento

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El Pincha dividió honores en su nueva visita a la Madre de Ciudades, en match pleno de matices sospechosos donde otra vez resultó incuestionablemente perjudicado por un referato parcial y vergonzoso en favor de uno de los clubes del poder. En este caso el Central Córdoba del picantito Toviggino, ladero del Chiqui Tapia en la destrucción de la pasión argentina.

Sufrió de movida por la velocidad del wing Diego Barrera en la izquierda, pues a pierna cambiada resultó un error táctico de Medina la inclusión de Arzamendia a pierna cambiada. Y el Flaco Iacovich salvó temprano una punzante entrada del puntero.

Pero el León se acomodó pronto en la cancha, de la mano de un atildado Kociubinski, y aunque ni Alexis Castro ni Tomás Palacios estaban en sintonía, con los toques clasudos de Monsalve, la movilidad de Fabricio Pérez y las ganas de Cetré se fue acercando al área de Alan Aguerre.

La apertura, a los 22’, marcó el primer golazo de Monsalve con el manto sagrado, pues tras encarar en posición de 10, tira una pared con Fabricio Pérez, domina la devolución con el muslo, hace breve pausa para desairar a los dos zagueros y la toca suave por encima del arquero en obra maestra de definición.

Enseguida, Gaich peina un pelotazo largo, Cetré lo guapea para llevárselo de rebotero, Martínez lo traba en el piso, el esférico le queda servido a Fabricio Pérez, y el sanjuanino, libre de frente, la tira afuera pegadita al poste derecho.

Sin embargo, en un santiamén el local lo da vuelta de manera inesperada. A los 37’, enésimo desborde de Barrera a Arzamendia, llega a fondo, centro pasado y por el lado puesto, ante un estático Tomás Palacios, Sequeira clava el cabezazo de pique al piso hacia la red. Y a los 38’, lo camisetean en el eje a Alexis Castro, en indudable infracción, el delincuente Andrés Gariano la ignora, sale la contra encabezada por Santos, Funes Mori pasa de largo, hay un par de rebotes luego del cierre de González Pirez, manotea Iacovich, el balón deriva a la izquierda, lo agarra Funes Mori, levanta el balero y de modo inconcebible se lo da al pie a Iacobellis, quien recibe el regalo, encara para el arco y lo cede a Michael Santos para que el uruguayo lo acaricie debajo de la valla. Protestó todo Estudiantes por la falta a Castro y no pasó naranja. Lo de Funes Mori, funesto.

Y antes del descanso, gran cambio de frente de Kociubinski para Cetré, encara, gambetea a su marcador, ingresa al área, remata cruzado y el defensor Maciel, en la línea, la saca con el brazo. Llama el VAR porque era alevoso, el referée se hacía el fesa, le muestra la roja al Cacique Medina por sus airados reclamos, y trascartón anuncia “mano involuntaria y penal sin tarjeta” en verdadera falta de respeto al sentido común, ya que Maciel estaba amonestado y debía irse al vestuario. Cetré fusila a Aguerre para el 2 a 2 y así terminaba una etapa plagada de irregularidades.

Para el complemento, Mancuso por Arzamendia, y en la ventana de los 56’, Tiago Palacios y Baltasar Rodríguez por Castro y Fabricio Pérez. Antes y después, el Tetra lo mereció ganar, con chances notorias, y si bien padeció las réplicas ferroviarias generadas por pérdidas de Gaich, González Pirez y un extrañamente flojísimo Tomás Palacios, por volumen de juego y por cantidad de situaciones se llevaba la victoria si el asunto era por puntos a la usanza del boxeo.

El bombazo de Kociubinski desviado al corner por el estirón de Aguerre, el zurdazo de Tiago controlado con esfuerzo por el guardameta, el jugadón de Monsalve para dejar a Tiago cara a cara con Aguerre y el tiro a rastrón del uruguayo que el golero tapa a lo Dibu contra Francia, esa de Gaich abriendo el botín a dos metros del área chica para acomodarla rozando el caño izquierdo tras un envío bajo de Baltasar, y el ulterior roscazo de Cetré que dobla para perderse a nada del segundo palo resumen los argumentos de un equipo endeble en lo defensivo, sobremanera por la banda de Tomás Palacios. Funes Mori mejoró luego de aquel horror, uno más para su lista negra. González Pirez alternó buenas con malas. Mancuso clausuró las corridas de Barrera, y Tobio Burgo –erró en una réplica la cortada para Baltasar- no aportó soluciones al reemplazar a los 70’ a Monsalve. Tiago Palacios, de alentador arranque, acusó el parate con el correr de los minutos. Y Alario, que a los 87’ relevó a Tomás Palacios, no desentonó en dos o tres intervenciones.

Frente a Barracas, Central Córdoba, Rosario y Riestra es necesario marcar diferencias de 2 ó 3 tantos para vencer. Caso contrario, te acuestan, y en la fecha volvió a manifestarse con la balanza inclinada en la totalidad de las chiquitas, con lo comentado de los 45’ iniciales, y con un no penado pase del impune Maciel a los guantes de Aguerre tras quitársela a Tiago en la línea de fondo. Evidentemente, para los cuadros amigos juegan con un reglamento diferente. Y la impotencia por las injusticias también come las piernas.

Las tres unidades eran vitales, el score mantiene al Pincharrata en la cuerda floja si hablamos de ingresar a los play-off, y los cañones están apuntados de lleno al paradón copero del jueves. Sin desconocer algunas graves falencias individuales, el arbitraje tendencioso lo privó de festejar.
Salutti
Iacovich: 5½
Arzamendia: 3
González Pirez: 5
Funes Mori: 2
Tomás Palacios: 4
Castro: 5
Kociubinski: 7
Monsalve: 7½ ⚽
Cetré: 7 ⚽
Gaich: 4
Fabricio Pérez: 5
Mancuso: 6
Tiago Palacios: 6
Baltasar Rodríguez: 6
Tobio Burgos: 4

Avísenle a Baltasar que el partido terminó

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Empujado por el conmovedor despliegue de Baltasar Rodríguez, el Pincha retomó anoche la senda del éxito al batir 3 a 0 al siempre complicado Gimnasia de Mendoza, en encuentro resuelto de menor a mayor para conseguir esos 3 puntos vitales de cara a cualquier ilusión aún posible.

Flojos 45’ iniciales del León, pues no encontró los espacios ni tuvo punch en Tobio Burgos y Gaich, mientras Cetré generaba algunas infracciones por la izquierda, y el colombiano Monsalve no descubría lugares para desequilibrar en su reprise de casi 6 meses sin jugar; sin embargo, en tres o cuatro enganches, en un par de gambetas y en varios toques precisos demostró la sensibilidad propia de los jugadores diferentes. Más tarde, en la conferencia de prensa del Cacique, nos enteramos que sufrió la inflamación de la cicatriz de un viejo desgarro, lo cual demoró su debut local.

El Tetra iba sin ideas, González Pirez obsequiaba balones en cada salida desde el fondo, y un error de cálculo de Núñez derivó en esa corrida de Módica que Muslera achicó para salvar ante la entrada punzante del goleador mendocino. A los 24’, una paralítica deja rengo a Piovi, el DT lo saca por precaución e ingresa Kociubinski, quien redondearía una buena actuación. Justamente, una gran pelota de Bautista para Cetré deviene en el derechazo bajo del parcero sacado al corner por el arquero, encendiendo a la tribuna. Enseguida, Tobio abre para el incansable Baltasar, llega el centro bombeado, Rigamonti rechaza con los puños y Mancuso, a la carrera, le pega cruzada a rastrón junto al caño derecho. Un tiro libre de Cetré es rebotado por el golero en la base del palo, hubo un cabezazo ancho de Núñez, y en el balance, gracias a la levantada ulterior, quedaba la sensación rumbo al descanso que el triunfo no era una utopía.

En el complemento, Estudiantes se adelantó diez metros en el campo y acentuó la presión sobre el rival, comandado por la energía de un Baltasar que corría, metía, aparecía por el medio, por izquierda, por derecha, colaboraba, la pedía, armaba juego y contagiaba a sus compañeros. Le anularon por offside un golazo a Gaich, habilitado unas fracciones de segundo tarde por Tobio Burgos. Ambos armaron al rato una pared aérea, Gaich habilitó a Tobio con un frentazo, el pibe se fue solito, la tocó suave a la derecha de Rigamonti y se comió una chance imposible. Creció Cetré, también Mancuso y Benedetti, se asentó Kociubinski, pero el tiempo pasaba y el asunto continuaba en cero.

A los 68’, Fabricio Pérez y Carrillo por Monsalve y Gaich, en ventana netamente ofensiva. No obstante, los tomberos casi se ponen en ventaja en una réplica, tras un choque de cabezas de Carrillo y Mondino, donde el árbitro insólitamente deja seguir, y luego de la tapada a medias de Muslera, Kociubinski cierra para despejar a nada de la línea. Trascartón, mal salto de Muslera al ser anticipado por una peinada, y por fortuna el esférico sale a un metro del caño.

Pese a esos dos sustos, y a un tiro libre mirado por Muslera, la posesión y el dominio territorial tenían color rojiblanco, sobremanera por el peso específico de Guido y por la monumental noche de Baltasar Rodríguez. Por ello no extrañó la apertura, a los 83’: Baltasar para Mancuso en la raya derecha, envío venenoso del marcador de punta al límite del área chica y cuando se aprestaba a empujarla, a Guido lo camisetean alevosamente. Claro penal cambiado por gol por Cetré, acomodando la pelota al ras y besando el palo derecho para evitar el estirón de Rigamonti.

Arzamendia y Sosa reemplazaron a los 89’ a Kociubinski –sentido- y a Tobio. Y en un corner para la visita, rechaza largo de cabeza el pibe de la 7, la desinteligencia entre dos hombres de Gimnasia le dona propiamente el balón a Fabricio Pérez en el círculo central y el sanjuanino, raro caso del jugador de triple rinde en condición de suplente, le imprime velocidad a su corrida para definir a la derecha sin problemas y festejarlo con muchas lágrimas de desahogo. Con el 2 a 0 consumado, hubo minutos para disfrutar a Sosa –lo bueno, si breve, dos veces bueno…-, y la frutilla del postre coincidió con el doblete de Fabricio Pérez, quien cabecea para Carrillo, freno del 9, cortita atrás a Sosa, éste de prima a Benedetti, centro pasadito de Gastón y el sanjuanino, por atrás, la frentea al piso, inatajable entre Rigamonti y el parante para el 3 a 0 un tanto exagerado.

El “y volver a ganar, la Libertadores…” volvió a hacerse carne al término del partido, en un grito de sentimiento estremecedor, unánime en los cuatro costados y extensivo a las calles aledañas a UNO. El sábado viajaremos al estadio del picantito Toviggino con una formación alternativa, para el único propósito de sumar ante el Central Córdoba santiagueño. Medina, en la rueda periodística, aventuró una factible inclusión allí de Tiago Palacios, para sumar minutos durante la segunda mitad. La cuenta regresiva seria ha comenzado.
Salutti
Muslera: 5½
Mancuso: 6
González Pirez: 5
Núñez: 6
Benedetti: 6
Baltasar Rodríguez: 9
Piovi: 5
Monsalve: 6
Tobio Burgos: 5
Gaich: 5
Cetré: 7 ⚽
Kociubinski: 6½
Carrillo: 7
Fabricio Pérez: 7 ⚽⚽

Un equipo cansado y deslucido

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Estudiantes acentuó su curva involutiva al ser eliminado anoche en Florencio Varela por Platense, su verdugo por la mínima diferencia en el estadio de Defensa y Justicia, sitio de dificultoso acceso rodeado de calles intransitables y con trapitos VIP de 20 ó 30 Lucrecias. El match, vital en el camino a la Libertadores 2028 y al Mundial de Clubes, alejó al club de esos anhelos, dejándolo a merced de algún milagro.

Sobran los factores para explicar una nueva derrota, como el desgaste en el horno de Santiago del Estero ante los secanucas con una térmica próxima a los 40º, y su saldo negativo no sólo en las lesiones de Neves y Jalil, sino también en los planos físico y emocional. El León no tuvo resto, ni tanque anímico, las piernas le pesaron una tonelada, y el Calamar, con un juego simple, directo y punzante se las ingenió para redondear una merecidísima victoria. Sus hombres ganaron casi todas las segundas pelotas, los anticipos, tuvieron vivacidad para salir airosos en los duelos mano a mano, y el planteo de Martín Palermo desnudó las falencias ya habituales del Ciclo Medina: su reiterativa circulación inofensiva, la dependencia absoluta de Carrillo para lastimar enfrente, la nula incidencia de sus extremos Tobio y Fabricio Pérez –hermanados en exasperante falta de determinación-, e inseguridades defensivas que incluyen las vacilaciones de un Muslera aletargado de reflejos. Temprano, queda a mitad de camino en cabezazo ancho de Sepúlveda, mira otro frentazo del mismo que salva angustiosamente Núñez en la base del segundo caño, y en el gol de Lencina es anticipado en el primer palo.

El Pincha llegó sólo dos veces por etapa. En la inicial, apertura de Baltasar para el flojito Mancuso, buen centro y Vázquez anticipa a Carrillo para mandarla al corner en el área chica. En el complemento, exquisita habilitación de Sosa para Tobio Burgos, envío débil de “Tibio”, el rechazo le cae al 7, de prima se la da a Kociubinski –sustituyó tras el descanso a Fabricio Pérez- y su disparo, que buscaba ángulo izquierdo, es desviado con esfuerzo por Cozzani por encima del travesaño. La citada variante trató de liberar a Baltasar Rodríguez, pero el ex Racing, situado de 8 adelantado o de falso 9, se fue diluyendo en su propio agotamiento. En tanto Kociubinski, de alentador arranque, enseguida quedó preso de sus recurrentes fantasmas para empezar a regalar pelotas, imitado por González Pirez, éste con tres salidas consecutivas del fondo a los pies adversarios.

A los 59’, Cetré reemplazaba a Sosa, y el Tetra con esa variante termina de perder el balón. Algo agravado en la ventana de los 75’ cuando, con Monsalve en el banco, Meza y Brian Aguirre relevan a Baltasar y Tobio Burgos. El Cacique manda a Cetré a la derecha, Aguirre se recuesta por la izquierda, y en su único desborde nadie entra para empujarla por detrás de Carrillo, quien abre las piernas para dejarla pasar.

La impotencia se incrementó en el cierre aunque Piovi siguió corriendo, máxime después del tanto de Lencina, producto de un jugadón colectivo donde Vázquez vio entre líneas al ingresado Zapiola, éste burló a Piovi y a Kociubinski, limpió para Gauto, pase a Silva a espaldas de Piovi, centrito corto y Lencina lo madruga a Muslera.

La estatua Alario por Mancuso a los 86’ fue otra muestra de la confusión reinante en la mente del DT, tozudo en un sistema deficiente, y en cuyo haber sólo resta ahora la Semifinal de Libertadores, el inventado trofeo contra Independiente Rivadavia, o un repunte difícil de imaginar en el certamen doméstico. Las sensibles bajas de Tiago Palacios y Correa calaron hondo en la generación de juego, este jueves se agregó el dolor lumbar de Castro para completar un combo nefasto, los contados arrestos individuales no bastan, y los chicos que piden cancha –Sagues Barreiro, Ávila Domínguez, Franco Basualdo- son tapados por jugadores de innumerables oportunidades desperdiciadas.

La multitud Pincharrata que copó la cabecera local se retiró masticando bronca. Alexander Medina suspendió la conferencia de prensa. “Estudiantes en la Copa Libertadores es otro equipo, hoy venían golpeados de la Final con Rosario. Enfrentan a un grande como Flamengo, como hincha del club deseo que tengan la chance de jugar una nueva Final”, señaló el “Loco” Palermo en la suya. La expresión tal vez encierre un cruce no tan distante de destinos. El choque del lunes venidero en UNO frente a Gimnasia de Mendoza tensará el clima porque pasa a ser determinante de cara a los playoffs, justo en la semana previa a esa cita de honor envidiada por los nefastos Azz*ro de la vida.
Salutti
Muslera: 4
Mancuso: 4
Núñez: 5
González Pirez: 4½
Palacios: 6
Baltasar Rodríguez: 5
Piovi: 6½
Sosa: 6
Tobio Burgos: 3
Carrillo: 6
Fabricio Pérez: 3
Kociubinski: 4½
Cetré: 5
Meza: 5
Brian Aguirre: 4

Robo de Darío Herrera para la Copita Di María

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


En un encuentro de trámite bochornoso, la denominada “Supercopa Internacional” que de internacional no tiene ni jurisdicción, las advertencias preliminares de Juan Sebastián Verón respecto al arbitraje se cumplieron a la perfección, en versión corregida y aumentada, porque el árbitro Darío Herrera, delincuente raso, respondió al pie de la letra al mandato emanado del Chiqui Tapi para perjudicar descaradamente al León.

Quedará para la anécdota el 3 a 1 final a favor de Central, resultado estirado en el cierre, cuando Muslera fue a intentar la heroica en el último corner del partido y Central lo liquidó de contragolpe con la admirable precisión de Julián Fernández para definir de lejos con el revés.

Antes, luego de la tempranera apertura albirroja por intermedio de Castro, al tomar debajo del arco la bajada de Carrillo luego de muy buena corrida de Tobio Burgos, Estudiantes pierde dos centrocampistas. A los 6’, atacando en tres cuarto de cancha, salta Neves a cabecear, Navarro lo desacomoda en claro foul de amarilla, el Pony cae, el maleante Darío Herrera señala “siga siga” y Neves, con desgarradores gestos de dolor desde el piso, pide el cambio; paran el partido, lo retiraran del campo en ambulancia, y el diagnóstico sugiere fractura de muñeca. Un rato más tarde, tras la demora por el percance del uruguayo lo reemplaza Jalil Elías, entra frío, erra un par de pases, hace un foul al borde del lateral, allí mismo se lastima, a los 16’ debe ser sustituido por Fabricio Pérez y abandona el rectángulo con la rodilla inmovilizada, en asombrosa situación de doble mala fortuna con pocos antecedentes por lo repentina.

El empate de Di María de tiro libre después de dudosa infracción cobrada a Mancuso, cuenta con la mala decisión de Muslera de dar dos saltitos hacia el medio del arco, y el balón, muy colocado, se mete alto contra el poste del arquero, que vuelve sobre sus pasos para decorar la foto.

Y con un par de llegadas claras para cada lado, sobreviene el segundo hurto de la jornada cuando en un pique largo de Ñúñez, Copetti y González Pirez apareados, el delantero rosarino se tira; continúa el match, llama el VAR, el obediente Herrera acude presuroso y determina pena máxima por “acción imprudente” de González Pirez, un supuesto roce de la rodilla al muslo que, de haber ocurrido, tuvo lugar afuera del área. Di María lo convierte en 2 a 1 con su clase característica, acariciándola a la izquierda de Muslera.

Meza y Gaich por Mancuso y Baltasar, las dos inexplicables variantes del Cacique para afrontar el complemento, ayudan a planchar el desarrollo. Muslera le impide el tercero a Di María en una réplica, luego que Copetti cuerpeara al flojo Núñez, Cantizano la toma del otro lado, se limpia a Meza, a Tobio Burgos y su zurdazo es desviado con lo justo por Muslera.

Trascartón, patadón del ingresado chico Elías Verón a Gaich, estando amonestado, a dos metros del sinvergüenza vestido de negro, éste marca la falta pero no le muestra el segundo cartón pues debía expulsarlo, y pese a los airados reclamos pone cara de poker para hacerse el desentendido. Llega el centro de Tobio, lo frentea González Pirez al lado del palo y ahí pide el cambio Guido por una molestia en el isquiotibial izquierdo para completar el saldo nefasto de un sainete ridículo. La inclusión de Alario desnuda la percepción lineal de Medina, pues era Sosa cantado. O si no, Cetré.

Y no obstante el descomunal despliegue de Piovi y la calidad superlativa de Tomás Palacios para tomar la lanza, Fabri Pérez, Tobio y Meza pecaron reiteradamente de ingenuidad, Castro se fue diluyendo, Alario hizo un culto a la inmovilidad, y llegar a la igualdad para forzar un alargue tenía visos de milagro.

Tobio Burgos se perdió sin embargo el empate al recibir a espaldas de la zaga una tremenda habilitación de Piovi. En otro ollazo pasado, cabecea Gaich, Ovando extiende sus brazos, la pelota le da en el zurdo, sale despedida a la manera de un saque de abajo de voley, y es indiscutible penal. Pero Herrera hace que habla con el VAR, ni siquiera lo citan a observarlo con todo el banco pincharrata a los gritos, tal vez porque Baliño estaba mirando Netflix o Paramount en su cabina, o tomando palangana, e indica lateral con absoluta desfachatez. Hurto total, plagado de impunidad.

Tampoco el VAR, la mentira más grande de la historia, reacciona a los 46', al ser talado Tomás Palacios por Ibarra dentro del área académica. ¿Cárcel o Baliño decía un narco? Santi Dios.

Ya Verón tweeteaba sin tapujos, haciendo primero hincapié en el inexplicable maltrato de la policía y gendarmería santiagueñas contra la caravana estudiantil –hubo gas pimienta, lacrimógeno y palazos-, demorándola en tres o cuatro puntos sólo para que arribara tarde la estadio, dentro del detallista Operativo Toviggino ejecutado con elocuente parcialidad.

Y ese frentazo de Núñez al techo del arco, acertándole de aire al envío de Castro, parecía bajarle las persianas al asunto. Hasta que Rosario anotó el 3 a 1 con el aludido contragolpe, en el festejo cargaron a sus pares, también a la gente platense, y el epílogo entonces se llenó de piñas, empujones e insultos, con Muslera repartiendo a diestra y siniestra, Núñez totalmente sacado, Tomás Palacios demostrando que además de crack es guapo, y todo el plantel corriendo a los flamantes campeones, que huían despavoridos hacia el túnel. Allí Verón, Gorostegui y Angeleri se dirigieron al centro del campo, y la Brujita le apuntó directamente a la cara de Herrera para espetarle a viva voz el choreo cometido. Los jugadores, sarcásticamente, aplaudirían a la terna arbitral en la premiación.

Estudiantes de La Plata, que contrató a Jalil Elías como rueda de alivio de Piovi, perdió al sirio, a Neves y por lo pronto a Carrillo. Si para la Libertadores se buscaba hasta ayer un cuevero, el panorama se agravó un montón, más allá de la obligación de rearmar una formación fuerte para el mata-mata del jueves próximo ante Platense por Copa Argentina en Florencio Varela.

Así, la Final entre un campeón legítimo y otro consagrado en una combi terminó castigando la lógica, el esfuerzo, el trabajo y la seriedad institucional. Para premiar por el contrario, de manera ilegítima, al club amigo del poder de turno.

Tapia reía de costado en su palco, seguramente Toviggino rondaba el lugar con su legión de esbirros toalla en mano, y su felicidad era exultante en la ceremonia de los trifeos. Ahora andarán descorchando champagnes con Belloso para celebrar la gigantesca estafa perpetrada. Acaso sean amigos, en el fondo son cómplices. La extraordinaria carrera de Ángel Di María no necesitaba de semejantes favores. Profanó su gloria, y esa mácula innecesaria quedará grabada para siempre en la memoria colectiva de el país futbolero.

Mientras el mejor deporte nacional agoniza, el roedor Eduardo Feimann aprovecha la bolada para ponerse del lado de Tapia y pegarle en sus redes a Verón, quizás tratando, en su insignificancia periodística y humana, de cobrarse revancha de aquel memorable paseo televisivo propinado años atrás por Juan Sebastián.

El Pincha molesta. Siempre. El amedrentamiento y la violencia desatada por las "fuerzas del orden" continuaron al término del encuentro, al atacar de modo cobarde a la familia pincharrata en el estacionamiento de los micros. Por eso, el dolo sufrido este sábado en Santiago del Estero excede lo deportivo y reivindica el “solos contra todos”. Ahora, más que nunca.
Salutti
Muslera: 5
Mancuso: 5
Núñez: 4
González Pirez: 4
Tomás Palacios: 8
Baltasar Rodríguez: 6
Piovi: 7
Neves: - -
Castro: 6 ⚽
Tobio Burgos: 5
Carrillo: 7
Jalil Elias: - -
Fabricio Pérez: 5
Meza: 4
Gaich: 5
Alario: 3

No traten de entenderlo, es Estudiantes 2026

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


En una constante de la actual temporada si hablamos del torneo doméstico, volvimos a regalar unidades, ahora las tres anoche ante Lanús. Paradójicamente, yéndonos 0-1 al descanso tras haber jugado el mejor primer tiempo del certamen.

De movida, roba Meza en posición de 8, encara, mete el derechazo y Losada con esfuerzo la manotea al corner. Enseguida, pinchadita de Neves para Fabricio Pérez, gira en el área, queda solo y con Gaich a su flanco para empujarla elige reventarla contra el cuerpo del arquero. Trascartón, envío imperfecto de Castro para Gaich, éste se pasa con la derecha pero gira sobre sí mismo para engancharla de zurda, y el balón de en la parte externa del poste izquierdo.

Sin embargo, en el primer avance local, el Pincha muestra su mandíbula de cristal: toqueteo por la banda derecha, Tobio Burgos se distrae, Guidara le gana la espalda –muchos pseudo comunicadores le endilgan culpabilidad a Benedetti ya por deporte-, centro pasado, Meza pierde la marca de Salvio, el “Toto” salta por delante del lateral y por detrás de un Santi Núñez que pretende rechazar con la nuca, frentazo al borde del área chica y el pibe Lagos, con un cabezazo débil, vulnera la aparatosa salida a cazar mariposas de Muslera para mandarla a la red.

A pesar del mazazo, Estudiantes siguió yendo. Meza desperdició una excelente habilitación de Piovi, por lejos lo mejor del equipo. A vuelta de hoja, muy buen cambio de frente de Benedetti para Meza, éste a Castro, en su único aporte certero de la velada el “Pucho” asiste de prima a Fabricio Pérez, el sanjuanino entra libre y en el vértice del área chica, en vez de arrancarle el morro a Losada, duda un instante e intenta un pase atrás que es tapado por un zaguero. Gaich también se morfa el empate después de llevársela con algo de suerte, aunque hay enorme mérito del guardameta al estirar su pierna derecha para evitar la caída de su valla. Y un derechazo combado de Tobio Burgos sale a nada del ángulo izquierdo, en la enésima chance albirroja de una etapa proclive, sin exageraciones, para un 3 ó 4 a 1 a favor.

Arranca el complemento, Gaich de cachetada se la cede a Fabricio Pérez y su falta de determinación provoca un tirito apurado a los guantes de Losada, cuando tenía espacio para seguir. Y un zurdazo colocado de Tobio Burgos sale apenas ancho junto a la base del caño derecho. Ambos pibes no terminaron de redondear actuaciones positivas porque regalaron infinidad de fútbols fáciles, sobremanera el “Sanjua”, distan de ser picantes para encarar y muchas veces desaceleran avances del equipo al recibir sueltos e invariablemente tocar para atrás.

Y al igual que en los 45’ iniciales, los de Pellegrino visitan el área de enfrente estando apremiados en la propia para volver a mojar. Luego de un par de triangulaciones en la punta derecha, Fabricio Pérez mira, Benedetti trata de cerrar a Besozzi, se resbala en el freno del delantero, lo roza, Ramírez marca penal, surgen airadas protestas por un presunto offside previo, el VAR traza azulgranas líneas difusas, las tomas de cámara de la supuesta infracción dejan más dudas que la declaración jurada de Adorni, y Salvio, desde los doce pasos, la clava a los 60’ al medio del arco mientras Muslera vuela a su izquierda para la foto.

Medina mete a Cetré y a Baltasar por los flojos Tobio Burgos y Alexis Castro, e inexplicablemente, a los 73’, a Jalil Elías (con caripela ideal para próximos capítulos de Fauda…) y a Carrillo por el incansable Piovi y Fabricio Pérez. Antes, Gaich cabeceaba afuera un centro de Fabricio Pérez en contraataque bien resuelto por Baltasar.

Y el León se quiebra en el eje, pues lo de Piovi había sido descomunal a pesar de los altibajos de Neves, por eso en el cuarto de hora de cierre se sume en la confusión, máxime con el ingreso del crack Marcelino Moreno manejando las réplicas del Grana ante un Meza desdibujado –ligó un planchazo de roja de Marcich felicitado con tarjeta amarilla- y un González Pirez falto de timming. Sin embargo, el zaguero descuenta a los 84’ en un ollazo pasado donde Gaich descarga en Benedetti, y su buscapié rebota en Guidara y es capturado por el ex River para definir con un zurdazo seco. Ahí nomás, Brian Aguirre sustituye al “Vasco” en inútil quema de naves de cara al descuento, porque el insulso wing, recostado sobre el lateral derecho, buscó en dos ocasiones para adentro en lugar de desbordar.

Si bien decayó en la segunda mitad, el Tetra no mereció ni de cerca la derrota, causada por marcados horrores defensivos individuales y por su nula eficacia ofensiva. Sin dudas no ligó, en renglón que aglutina las lesiones de Tiago Palacios, Correa y del por momento misterioso Monsalve. Así, aparece casi descartado para los playoffs, distante de la Sudamericana, y obligado a tallar en la Copa Argentina o en la Libertadores para permanecer durante 2027 en la vidriera internacional.

El sábado venidero en Santiago del Estero, la Final de la “Supercopa Internacional” versus Rosario Central, un invento de Chiqui Tapia en beneficio de su amigo Di María. El club pone micros para la gente en loable medida, empero no se advierta entusiasmo alguno para viajar hasta tan lejos para enfrentar a un campeón de cartulina armado en una combi. “Yo pondría la Reserva” es la frase más repetida en las redes, cabal expresión del sentimiento de los hinchas, cansados de tantas faltas de respeto.
Salutti
Muslera: 4
Meza: 5
González Pirez: 5 ⚽
Núñez: 6
Benedetti: 5
Castro: 4
Piovi: 8
Neves: 5½
Tobio Burgos: 5
Gaich: 4½
Fabricio Pérez: 5
Baltasar Rodríguez: 6
Cetré: 5½
Jalíl Elías: 4
Carrillo: 5

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NO SE OLVIDEN...

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Homenaje a Caloi

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Wallpaper por Estudiantes

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