🟥⬜🟥VAMOS PINCHA!!!🟥⬜🟥🦁

X@Por_Estudiantes

Luces de neón bajo el cielo santiagueño

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Ya quedaron atrás los penales, la locura y el éxtasis en el Estadio Madre de Ciudades. Salgo caminando entre los últimos hinchas de Estudiantes y están encendidas las flamantes luminarias del Hipódromo 27 de Abril. No hubo carreras este domingo, y mi interpretación burrera lo toma como un homenaje a la décimo tercera estrella del campeón.

En los bares de la ciudad más antigua del país nos volvemos a encontrar con hinchas de Vélez. Como en la noche del sábado, cuando su festejo anticipado era unánime y llamativo. Hubo un hecho gracioso en la Parrilla 1911, dónde un centenar de fanáticos del Fortín cantaban al unísono y golpeaban los platos con sus cubiertos. Un pequeño pincha, de unos 10 ú 11 años, manoteó un salero y empezó a desparramar sal entre las mesas. No se podía creer. Y tras un altercado con algunos velezanos y los padres de la criatura, los invitaron a sentarse en las mesas de la vereda. Ahí apareció el Grande Di Tomasso, el tío de DDT, y con su grito de "Estudián, Estudián" silenció al restaurante. Cuando nos fuimos me acerqué a la mesa del pequeño salador, le dije "te felicito, genio", y ante la mirada de los mayores sólo me respondió "yo soy bilardista". Naturalmente, con la fuerza del ADN o la predestinación de una metáfora. Ahí mismo supe con absoluta certeza que todo iba a estar bien.


Del partido, un primer tiempo similar al padecido con Boca, porque los de Liniers aprovechaban la banda izquierda para lastimar una y otra vez gracias a un Thiago Fernández imparable para Mancuso. Y el León sólo encontraba la pelota en la clase de Sosa o en la voluntad de Cetré, mientras Enzo Pérez, Ascacíbar y Palacios lucían demasiado imprecisos. El travesaño salvó a Mansilla ante un bombazo de Ordóñez. Y se contarían a través de esa etapa varios cierres providenciales de Llollo, Zaid y Enzo debajo del arco en desbordes punzantes del citado extremo rival. Pero a los 14", en un corner generado por Sosa y jugado rápido por Cetré en el vértice izquierdo para el crack de Carcarañá, éste alarga para el mismo Cetré, quien ubica a Mancuso en la puerta de la medialuna tirando a la posición de 8, el lateral la acomoda y saca un bombazo cruzado al segundo palo, inalcanzable para Marchiori. La cancha se caía, y aunque la ventaja retempló al Tetra, el ímpetu juvenil de los de Liniers seguiría intentando de la mano de Aquino, Ordóñez y Bouzat, siempre volcando el juego hacia la banda de Thiago Fernández, un verdadero problema sin solución.


Vélez no merecía irse perdiendo al vestuario, y en el complemento, de movida, Zuqui reemplazó a Sosa en variante seguramente pensada desde lo físico, pues Palacios había sido lo más flojito. Antes de rodar el esférico, los veintidós jugadores formaron en el círculo y se solicitó un minuto de silencio por la muerte de César Luis Menotti. Fumador empedernido, el "Flaco" edificó su escuela sobre la orilla ideológica opuesta a la nuestra, jugó con Pelé, dirigió, fue Campeón Mundial, formó, recomendó a Scaloni para la Selección y dejó su huella.

Y a los 59', en apenas cinco minutos cambiaría la historia. Codazo del central Damián Fernández a Cetré, segunda amarilla y afuera. A los 62', Mammana y el chico Alejo Sarco por Elías Gómez y el uruguayo Vecino en la V azulada, que mete un full-back por un marcador de punta. A los 63', pérdida alta e innecesaria de Zuqui, réplica velezana rápida, lo buscan a Sarco a espaldas de Benedetti, y en su primer contacto con el balón, el chico amaga, se hamaca, se aleja un tanto para encontrar el perfil y saca un zurdazo seco que se desvía en Llollo, descoloca a Mansilla, pasa entre una maraña de piernas y entra a los saltitos contra el caño derecho.


Para colmo de males, en otro contragolpe fortinero, un bochazo largo de nuevo por detrás de Benedetti lo obliga a infracción de último hombre, pisando el área. Cartón colorado para Gastón -de pálida tarea-, diez contra diez, y el tiro libre consecuente ejecutado con un guante por Aquino roza el caño de Mansilla, tras inflar el lado externo de la red se amansa en los carteles, la parcialidad de Villa Luro grita el gol y a quienes estábamos en las plateas se nos paraliza el corazón.

Previo al alargue, Correa por Carrillo, Eric Meza por Palacios y Piatti por Enzo Pérez; la proverbial entrega de Guido careció de opciones, el sacrificio de Palacios para ajustarle la marca a Thiago Fernández le quitó energías en esos segundos 45', y Enzo terminó extenuado, acusando la infernal seguidilla.

Y un suplementario que mostró la jerarquía de equipo de Estudiantes de La Plata, porque lo quiso ganar aun sin reservas físicas, fue inteligente de la mano de Ascacíbar y Piatti, conmovedor en la figura de Cetré encarando en una pata y en la cueva contó, además de un Zaid firme, con un Luciano Llollo imperial; le faltó Correa, quien en un par de ocasiones pecó de individualista. Y Vélez, a despecho de un disparo ancho del inquitante Sarco y de un desborde del ingresado Lenny Lobato, se refugió en la retaguardia, aguantó el empate y apostó a la tortura psíquica de los doce pasos, sin lugar a dudas el peor trance de sufrimiento para cualquier futbolero.

En la serie, Matías Mansilla atajó tres para calzarse la capa de héroe una vez más, ahora con la frutilla del postre con forma de campeonato. Cuando Vélez mete y Mancuso erra, el arquero nacido en Los Juríes lee el machete, va hacia la valla, mira a sus compañeros y con las manos abiertas, bajando sus antebrazos, les hace un elocuente gesto de "tranquilos, tranquilos" con infinita convicción. El resto es conocido, no obstante el infartante match-point desperdiciado por Ascacíbar que sellaba el 3/3 luego de cinco por bando. Al toque, Mansilla adivina al gurí Álvaro Montoro, Zuqui la acomoda con categoría, y a cobrar.


La Voz del Estadio, con música estruendosa, evitó el "Chiqui Tapia botón" que ya había atronado a las tres de la tarde en los cuatro costados del recinto. Los jugadores festejando con la hinchada, Cetré envuelto en la bandera colombiana, Zaid junto a su abuelito, Mansilla abrazado con su familia al pie de la platea, "Chiche" Altamirano pegadito a Sosa al levantar la copa, los fuegos artificiales, las lágrimas de todos en un atardecer de voraz tensión, el "baño" al Barba Domínguez, Enzo en andas, el "lalalalalalalá" a Zuqui, la emoción de Mancuso, Guido y Llollo, Manyoma quitándose los botines para regalarle sus medias a un niño, y Correa con el micrófono dirigiendo los cantos de la tribuna.

De golpe, en medio de la fiesta, una canción inmemorial de raíz albirroja vuelve a hacerse carne lejos de casa. Acá en Santiago del Estero, a la vera del Puente Carretero. Como en el '67 en el Viejo Gasómetro, el '68 en el Centenario de Montevideo y en Old Trafford, el '69 y el '70 de nuevo en el Centenario, el '82 en el Chateau, el '83 en Avellaneda, el 2006 en Vélez, el 2009 en el Mineirao, el 2010 en Quilmes y el 2023 en Lanús: "SÍ SÍ SEÑORES, YO SOY DEL PINCHA, YO SOY DEL PINCHA, DE CORAZÓN, PORQUE ESTE AÑO, DESDE LA PLATA, DESDE LA PLATA, SALIÓ EL NUEVO CAMPEÓN".
Salutti
Mansilla: 10 🏆🥇
Mancuso: 5
Llollo: 9
Zaid Romero: 7
Benedetti: 4
Sosa: 6
Enzo Pérez: 5
Ascacíbar: 6
Palacios: 5
Carrillo: 6
Cetré: 8🥈 
Zuqui: 6
Correa: 5
Meza: 5
Piatti: 6

La fe de Cetré y las manos de Mansilla

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


En la siempre infartante serie de penales, Estudiantes de La Plata eliminó a Boca gracias al travesaño y afuera de Merentiel, y sobremanera por las certezas de Matías Mansilla para atajarle a Cavani en el arranque del mata-mata y posteriormente el cuarto a Figal, mientras que tras el fallido disparo de Cetré, Mancuso y Carrillo le dejaban la chance del passing a Méndez, que la colocó con pasmosa tranquilidad para desatar la locura en la cabecera rojiblanca.

Del partido, un corner de Zuqui para el cabezazo de Carrillo a las manos dubitativas de Romero parecía ilusionar, pero fue sólo una sensación porque el dominio bostero sería abrumador hasta el descanso, con un mediocampo intrascendente en Sosa, Zuqui y Enzo Pérez, individualista en las pérdidas de Palacios y condicionado por la tempranera amarilla de Ascacíbar. La soledad de Carrillo para atorar le consumía valiosas energías, y ni Mancuso ni Benedetti aportaban soluciones por las rayas.

El tren Advíncula se hacía un festín por la derecha, Blanco ídem por la otra banda, el dúo Pol-Equi Fernández se adueñaba absolutamente del eje, y las pinceladas inteligentes de Zenón iban generando chances. Salvó Llollo en la línea luego de un manotazo a medias de Mansilla, éste rechazó un tiro libre venenoso de Zenón, y en una pelota llovida, el doble mal cálculo de Mansilla y Zaid le permiten a Merentiel tocarla al arco vacío, pero el palo la devuelve y Llollo se viste de héroe al bloquear a Cavani en el rebote al borde del área chica.

En la apertura, Zenón para Advíncula a espaldas de Benedetti, centro preciso del peruano, y gran movimiento de Merentiel corriendo hacia el espacio vacío mientras la zaga pincharrata miraba; el uruguayo la puso a contrapié, de aire y de primera contra el poste izquierdo de Mansilla, y a cobrar, para ponerle moño a una etapa donde un equipo jugaba una Semifinal, y su rival no sintonizaba la envergadura del compromiso.

En el complemento, una mejor predisposición del León a la visual. Sin embargo, Sosa seguía erradísimo en su peor actuación, por lejos, desde el regreso, y el Tetra no progresaba en el terreno, mientras los xeneizes la entretenían para amenazar de contra. Y contaban con la indulgencia del árbitro para cometer infracciones evidentes que no eran penadas, con Cavani de abanderado.


Hasta que a los 61’, Cetré reemplaza al crack de Carcarañá, Eric Meza al dubitativo Benedetti, y Colombia les cambia las caripelas a sus compañeros, agarrando la lanza, encarando, generando infracciones, haciendo amonestar a Pol Fernández y encendiendo la ilusión pues contagió confianza. Creció Enzo Pérez, Mancuso se ubicó de volante para acertar en cada intervención, se soltó Palacios, y en una combinación por la punta derecha el ex City Torque habilita a Meza para un envío rebotado que le cae nuevamente al lateral, su segundo ollazo va colocado a la testa de Palacios, el botín de Lema encuentra la cara del uruguayo en la disputa del balón y la pena máxima es inobjetable. Segundo cartón amarillo para el ex Lanús, que deja a los suyos con diez. Y bombazo furibundo de Cetré para agujerearle el arco a Romero y empatar desde los doce pasos a los 76'.

Ahí nomás ingresa Correa en lugar de Zuqui, Domínguez para la sustitución de Piatti por Palacios, y en esos quince finales contabilizando el descuento se observó a un Boca shockeado por la reacción estudiantil, refugiado en su retaguardia, y con pinta de estar para el cachetazo. Voló Romero para desviarle un frentazo a Guido que iba adentro después de un gran desborde de Cetré, y un tanto apurado, Correa definió de cachetada un hermoso fulbazo de Llollo, quien prácticamente lo borró del terreno a Cavani.


Terminó altivo el único León benigno del país, su hinchada alentaba, La Doce asemejaba una postal, en el revoleo de la moneda el traidor elige patear y el internacional Cavani, al pifiar, despliega un manto helado desde la Quiaca hasta la Antártida. Marra trascartón Cetré. Mete Mancuso, Merentiel revienta el horizontal, Carrillo y Zenón comparten el gol con algo de susto, Mansilla adivina a Figal y el discutido Méndez, que a los 94' reemplazaba a Palacios con el objetivo de integrar la grilla, le baja las cortinas a la noche cordobesa.

Antes, otro operativo nefasto contra los micros platenses, extensas demoras en la ruta y una privación de la libertad con mucho de ilegítimo, moneda corriente en esa provincia cuyos policías deben ser chilenos o brasucas. El sacrificio para estar en el Mario Alberto Kempes. Los mangazos de alma para costear el viaje. La angustia por lo vivido en aquellos 45' para el olvido. La actitud para dar la cara cuando era plata o mierda. El milagro de la resurrección. Y Estudiantes está otra vez posado en una Final.

La aún más distante Santiago del Estero nos espera el domingo venidero para el match cumbre con Vélez Sarfield. Y allá irá la banda que nunca deja a pata a los jugadores, lista a copar el Madre de Ciudades, alborotar la siesta provinciana, y pintar de rojo y blanco el Puente Carretero.
Salutti
Mansilla: 8
Mancuso: 6
Llollo: 8
Zaid Romero: 6
Benedetti: 3
Zuqui: 5
Ascacíbar: 5
Enzo Pérez: 5
Sosa: 3
Palacios: 6
Carrillo: 7
Cetré: 9
Meza: 7
Correa: 6

Sólo la tarde fue de los Estudiantes

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Me costó a la salida de UNO escribir el comentario, porque la histórica manifestación en defensa de la Educación Pública había resultado altamente emotiva en mi escala personal. Hijo de una maestra y de un periodista, sé cuánto dejaron para darme la posibilidad de estudiar. Y duele hondo leer o escuchar a un energúmeno profiriendo su odio visceral hacia un instrumento insustituible de ascenso social. Ojalá auditaran a sus declarados héroes, los fugadores.

Ya en la cancha, los 10 primeros minutos mostraron a los brasileños al ataque, dominantes, y ahí recordé aquella hazaña de 1983, cuando su ahora DT Renato la descosía, y en León se lo igualaba 3 a 3 con cuatro jugadores menos. Anoche parecían endiablados, y su natural disposición atlética contrastaba con el cansancio acumulado de un local sumido en infernal seguidilla.

Un error de Zaid al entregar corto en una salida propició la primera llegada del Gremio. Otro de Sosa, en un mal pase atrás, obligó al cierre salvador del mismo Romero. Sin embargo, lo más positivo del Pincha salía de los pies de José Ernesto, en algunas combinaciones por derecha con Mancuso y en su intención de construir, pues Palacios no la agarraba, Ascacíbar erraba muchas cesiones y Cetré lucía irresoluto. Hubo no obstante un bombazo ancho de Zaid contra el caño brasileño; y una media vuelta de Correa por encima del horizontal. En el eje, Enzo Pérez sería lo más regular del encuentro, raspando, ordenando y metiendo fuerte, incluso con un codazo a Cristaldo que no fue roja sólo por su envergadura de jugador.


“Y bueno, era un rival chivo”, escuché a la salida del estadio, con el 0-1 consumado. Claro, estos cuadros cariocas no son Barracas, y cualquier ventaja se paga carísima. Habían avisado previamente con una tijera de Cristaldo devuelta por el travesaño de Mansilla. Y lo terminó de padecer Estudiantes a los 77’ con ese contragolpe letal que Nathan Fernandes inicia en su propia área con un quite a Palacios, cruza de derecha a izquierda con determinación, abre de tres dedos al wing derecho y corre vacío todo el largo del rectángulo para empujar la pelota al arco vacío, mientras Zaid pierde en velocidad con el ingresado Gustavo Nunes en su desesperado intento por sanar una zona descubierta, ya que en su apuesta de espíritu ganador, Domínguez había cambiado al flojísimo Llollo por Méndez después de la expulsión de Rolón a los 66’. Minutos antes, Carrillo y Piatti sustituían a Correa y a Sosa, éstos protagonistas de la más clara apenas iniciado el complemento, con buena pinchada del 7 para el delantero, que amaga y le da un un fierrazo de zurda al cuerpo de Marchesín.


La media hora final mostró al dueño de casa sin respuestas futbolísticas ni repentización para inventar algo distinto. Lateralizando de un lado a otro frente a un oponente muy bien parado en su retaguardia, y tratando de encontrar las cabezas de Carrillo o Méndez en un centro salvador de Mancuso o Benedetti que jamás llegó; ambos marcadores de punta padecieron a los velocísimos extremos azules. Con Cetré en velada como su piel, Piatti sin peso específico y Palacios equivocando por lo general las decisiones. La jerarquía de Enzo Pérez aportaba la serenidad de base y Ascacíbar creció bastante para equilibrar aquellos 45’ paupérrimos, sin embargo el cambio de ritmo no existía.

El linesman, y trascartón el VAR, anularon el empate de Carrillo, quien desvía apenas un disparo de Palacios y vulnera las manos de manteca de Marchesín; unos centímetros en la tirada de líneas condenaron al goleador de Magdalena y salvaron el pellejo del guardameta.

Los gaúchos aterrizaron en La Plata con la obligación de triunfar para no quedarse casi afuera de la clasificación. Y los argumentos de la habilidad individual en la gambeta y una técnica exquisita para el dominio del esférico le simplificaron el trámite ante un Pincharrata incapaz de imponerse en los mano a mano por falta de confianza o por una sobrecarga evidente de esfuerzos. Ojo, dejaron todo. No tuvieron resto.

Con el diario del lunes, Méndez por Llollo resultó una equivocación. Quizás era Zuqui por el central. Por ese resquicio se filtró la ilusión de Porto Alegre para encender el griterío en el codito. Un energúmeno, ya denunciado por el club, realizó gestos desubicados a la torcida del Gremio. Cerca mío, escuché reiteradas puteadas a Ascacíbar, a Enzo, a Sosa, a Palacios, a Mancuso y a Llollo, fieles reflejos de una sociedad enferma.

La Semifinal con Boca, el martes venidero allá en Córdoba –otro infame despropósito con el sello de AFA-, será un examen de carácter. Hay tiempo para preparar la batalla, una verdadera Final. Recargar energías será tan vital para un equipo fusilado como trabajar el espíritu, de cara a un choque de preponderante componente mental.
Salutti
Mansilla: 5
Mancuso: 5
Zaid Romero: 7
Llollo: 3
Benedetti: 5
Sosa: 6
Enzo Pérez: 7
Ascacíbar: 5
Palacios: 5
Correa: 6
Cetré: 4
Carrillo: 6
Piatti: 5
Méndez: 4

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NO SE OLVIDEN...

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Homenaje a Caloi

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Gracias Revista Animals! / clik en la imágen para ampliar.

Wallpaper por Estudiantes

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