Análisis por Marble Arch
Canchita por Maraja
Con el apoyo unánime de su público, Estudiantes cerró el año sonriente, en un gesto necesario para pensar con esperanza y también para no olvidar esta tremenda racha adversa con punto final en la tan esperada victoria ante Godoy Cruz.
Hubo recuperación individual marcada en muchos jugadores pero también hubo una concentración y un compromiso grupal como hace muchos partidos no se veía. El principal acierto de Quatrocchi fue dejar a Zapiola en la cancha, porque el chico aún con altibajos mostró que cuando acierta desequilibra. Empezó mejor el León, avisó con un zapatazo de Boselli, después con un zurdazo al ángulo apenas alto de Zapiola, con otro del Loco, con un derechazo de Godoy descolgado del ángulo por el arquero, e incluso tuvo dos situaciones de reclamo desechadas por el VAR por manos dentro del área visitante –una de ellas clarita tras la embestida de Piñeiro-.
El gol se venía demorando. Y casi a los 35’, en una jugada por la izquierda, primero Zapiola controla largo, la pierde pero la pelea y cuando lo hace le mete un taco bárbaro a Boselli para que el centro de Mauro encuentre el resbalón de un zaguero y a Más merodeando por ahí para empujarla de derecha contra el palo y establecer el 1 a 0.
El segundo tiempo fue de una notoria supremacía Pincha, sobremanera porque a los 10 minutos entró el Fenómeno, y con cuatro o cinco toques, con esa elegancia distintiva para parar la pelota y con esa exquisita desfachatez para jugar este juego –todas esas cualidades que lo llevaron no sólo a la Selección sino a participar de las grandes ligas de Europa-, José Ernesto Sosa demostró que los jugadores diferentes potencian al resto, y se hizo dueño pronto de todo el juego. Su ingreso por Boselli terminó por inclinar la cancha para el lado de Estudiantes y empezaron a generarse situaciones por uno y otro lado con un gran partido del pibe Núñez, con Morel anticipando todo, con Más y Godoy muy mejorados, y tras un derechazo de Sosa que se desvía providencialmente en el Loco cuando parecía ir adentro, llega una jugada por derecha donde el Fenómeno mete un cabezazo ofensivo de pique al piso al claro para Castro, éste alarga para Godoy, el lateral llega al fondo y su centro rasante atrás encuentra a Zapiola para empujarla a la red.
Luego ingresaron Zuqui y Rollheiser, Sosa jugó suelto en el medio como un 9 tirado atrás, y a veces como un 5 volcado adelante, con absoluta libertad, y cambiando varias pelotas de un lado al otro, parando el fútbol con jerarquía infinita y ordenando al equipo, rubricó su estatura de pieza fundamental e insustituible.
Tuve la fortuna de ver el partido contra la chapa de UNO abajo, con otro Pincha de ley como Fito Basile, y fue una gran alegría ver otra vez a la gente cantar y sobre todo observar a un par de chicos con importantes cualidades para cuando se asienten, como Piñeiro y Núñez. Además, Sosa ratificó la impresión acerca de los jugadores diferentes, los responsables de hacer girar los planetas a su alrededor. Esto pasaba con Rogel, quien le daba otra fuerza a toda la zaga de Estudiantes, por eso se lo sufrió tanto cuando se fue; y esto ocurrirá con el crack, pues estando entero y bien rodeado le sobra tela para brindarnos muchas alegrías.
Los que cargaban yéndose de boca y pecaban con sueños de Libertadores negados a los cobardes se indigestaron con tallarines de segunda marca, en el corolario de una caída vertical a la hora de los bifes. Entonces la fecha fue perfecta para mantener el orden tácito establecido por los siglos de los siglos. Amén.
Salutti
Andújar 6
Godoy 6
Morel 6
Núñez 7½
Más 6
Piñeiro 7
Castro 7
Corcho 6
Zapiola 7
Díaz 7
Boselli 6
Sosa 8
Piatti 6
Rollheiser 6
Zuqui 6


