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No traten de entenderlo, es Estudiantes 2026

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


En una constante de la actual temporada si hablamos del torneo doméstico, volvimos a regalar unidades, ahora las tres anoche ante Lanús. Paradójicamente, yéndonos 0-1 al descanso tras haber jugado el mejor primer tiempo del certamen.

De movida, roba Meza en posición de 8, encara, mete el derechazo y Losada con esfuerzo la manotea al corner. Enseguida, pinchadita de Neves para Fabricio Pérez, gira en el área, queda solo y con Gaich a su flanco para empujarla elige reventarla contra el cuerpo del arquero. Trascartón, envío imperfecto de Castro para Gaich, éste se pasa con la derecha pero gira sobre sí mismo para engancharla de zurda, y el balón de en la parte externa del poste izquierdo.

Sin embargo, en el primer avance local, el Pincha muestra su mandíbula de cristal: toqueteo por la banda derecha, Tobio Burgos se distrae, Guidara le gana la espalda –muchos pseudo comunicadores le endilgan culpabilidad a Benedetti ya por deporte-, centro pasado, Meza pierde la marca de Salvio, el “Toto” salta por delante del lateral y por detrás de un Santi Núñez que pretende rechazar con la nuca, frentazo al borde del área chica y el pibe Lagos, con un cabezazo débil, vulnera la aparatosa salida a cazar mariposas de Muslera para mandarla a la red.

A pesar del mazazo, Estudiantes siguió yendo. Meza desperdició una excelente habilitación de Piovi, por lejos lo mejor del equipo. A vuelta de hoja, muy buen cambio de frente de Benedetti para Meza, éste a Castro, en su único aporte certero de la velada el “Pucho” asiste de prima a Fabricio Pérez, el sanjuanino entra libre y en el vértice del área chica, en vez de arrancarle el morro a Losada, duda un instante e intenta un pase atrás que es tapado por un zaguero. Gaich también se morfa el empate después de llevársela con algo de suerte, aunque hay enorme mérito del guardameta al estirar su pierna derecha para evitar la caída de su valla. Y un derechazo combado de Tobio Burgos sale a nada del ángulo izquierdo, en la enésima chance albirroja de una etapa proclive, sin exageraciones, para un 3 ó 4 a 1 a favor.

Arranca el complemento, Gaich de cachetada se la cede a Fabricio Pérez y su falta de determinación provoca un tirito apurado a los guantes de Losada, cuando tenía espacio para seguir. Y un zurdazo colocado de Tobio Burgos sale apenas ancho junto a la base del caño derecho. Ambos pibes no terminaron de redondear actuaciones positivas porque regalaron infinidad de fútbols fáciles, sobremanera el “Sanjua”, distan de ser picantes para encarar y muchas veces desaceleran avances del equipo al recibir sueltos e invariablemente tocar para atrás.

Y al igual que en los 45’ iniciales, los de Pellegrino visitan el área de enfrente estando apremiados en la propia para volver a mojar. Luego de un par de triangulaciones en la punta derecha, Fabricio Pérez mira, Benedetti trata de cerrar a Besozzi, se resbala en el freno del delantero, lo roza, Ramírez marca penal, surgen airadas protestas por un presunto offside previo, el VAR traza azulgranas líneas difusas, las tomas de cámara de la supuesta infracción dejan más dudas que la declaración jurada de Adorni, y Salvio, desde los doce pasos, la clava a los 60’ al medio del arco mientras Muslera vuela a su izquierda para la foto.

Medina mete a Cetré y a Baltasar por los flojos Tobio Burgos y Alexis Castro, e inexplicablemente, a los 73’, a Jalil Elías (con caripela ideal para próximos capítulos de Fauda…) y a Carrillo por el incansable Piovi y Fabricio Pérez. Antes, Gaich cabeceaba afuera un centro de Fabricio Pérez en contraataque bien resuelto por Baltasar.

Y el León se quiebra en el eje, pues lo de Piovi había sido descomunal a pesar de los altibajos de Neves, por eso en el cuarto de hora de cierre se sume en la confusión, máxime con el ingreso del crack Marcelino Moreno manejando las réplicas del Grana ante un Meza desdibujado –ligó un planchazo de roja de Marcich felicitado con tarjeta amarilla- y un González Pirez falto de timming. Sin embargo, el zaguero descuenta a los 84’ en un ollazo pasado donde Gaich descarga en Benedetti, y su buscapié rebota en Guidara y es capturado por el ex River para definir con un zurdazo seco. Ahí nomás, Brian Aguirre sustituye al “Vasco” en inútil quema de naves de cara al descuento, porque el insulso wing, recostado sobre el lateral derecho, buscó en dos ocasiones para adentro en lugar de desbordar.

Si bien decayó en la segunda mitad, el Tetra no mereció ni de cerca la derrota, causada por marcados horrores defensivos individuales y por su nula eficacia ofensiva. Sin dudas no ligó, en renglón que aglutina las lesiones de Tiago Palacios, Correa y del por momento misterioso Monsalve. Así, aparece casi descartado para los playoffs, a una hectárea de la Sudamericana, y obligado a tallar en la Copa Argentina o en la Libertadores para permanecer durante 2027 en la vidriera internacional.

El sábado venidero en Santiago del Estero, la Final de la “Supercopa Internacional” versus Rosario Central, un invento de Chiqui Tapia en beneficio de su amigo Di María. El club pone micros para la gente en loable medida, empero no se advierta entusiasmo alguno para viajar hasta tan lejos para enfrentar a un campeón de cartulina armado en una combi. “Yo pondría la Reserva” es la frase más repetida en las redes, cabal expresión del sentimiento de los hinchas, cansados de tantas faltas de respeto.
Salutti
Muslera: 4
Meza: 5
González Pirez: 5 ⚽
Núñez: 6
Benedetti: 5
Castro: 4
Piovi: 8
Neves: 5½
Tobio Burgos: 5
Gaich: 4½
Fabricio Pérez: 5
Baltasar Rodríguez: 6
Cetré: 5½
Jalíl Elías: 4
Carrillo: 5

Los lápices de la mística

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


En patriada para los libros, Estudiantes de La Plata se trajo anoche la clasificación a Semifinales de Copa Libertadores al derrotar 1 a 0 al Corinthians en el Neo Química Arena, y se convirtió en el primer equipo de todo el historial de la competencia en ganar dos mata-mata dentro del mismo certamen en condición de visitante tras no hacerlo de local. Además, sumó 3 puntos para el Mundial de Clubes, manteniéndose indemne pese al agónico éxito de Liga de Quito, y la tesorería embolsó $ 1.700.000 dólares por pasar de fase.

Al León le costó diez minutos acomodarse, luego de un amanecer de tenencia paulista. Cuando lo logró, a partir del descomunal despliegue de Piovi, el empuje de Baltasar y el acompañamiento activo de Castro, emparejó las acciones y comenzó a aproximarse a su valla en un partido de detalles, con los dos muy concentrados en no regalar nada en la faz defensiva. Y si bien Joaquín Correa no se mostraba fino, ni tampoco seguro González Pirez en la cueva, la determinación de Tomás Palacios y Mancuso en los laterales cerraban los intentos del dueño de casa. Que aportó peligro con un bombazo alto del peruano Carrillo, no muy lejos del horizontal, y con esa entrada de Kaio César para un tiro exigido a los guantes de Muslera tras desairar a González Pirez. Éste fue amonestado por un agarrón a Depay, también Tomás Palacios por igual motivo al bracear con Kaio César, y el referée, en las chiquitas, fue volcando la balanza hacia el Timão. Y el León, con Guido muy rodeado, empezó a construir por las bandas, con el atrevimiento de Tobio Burgos pare encarar, con la desfachatez clasuda de Tomás Palacios –la jugada donde barre al DT rival es de antología-, con la voluntad de Baltasar, la calidad a cuentagotas de Correa, buenos pases de primera de Castro, y las escaladas de Mancuso. Así, tuvo la más clara de esa etapa en un balón robado en posición de ocho por González Pirez, alarga para Correa parado de wing derecho, el “Tucu” llega al fondo, levanta la vista, lo busca a Carrillo, hay un rebote y Tobio Burgos, de frente al arco, la agarra con los cordones para desperdiciar por abuso de efecto una chance inmejorable.

De movida, en el complemento, Mateuzinho lo baja a Tobio en foul de amarilla al primerear una clasuda cortada de Correa, y el venezolano Jesús Valenzuela ignora olímpicamente la infracción, lavándose las manos a lo Poncio Pilatos. Y sobreviene un cuarto de hora claramente albirrojo, con aproximaciones al arco brasilero, predominio territorial y actitud acorde a la historia copera del Tetra. Se agranda Castro, Piovi se mantiene en un nivel admirable, y a los 64’, en réplica comandada por Correa, le tira el posterior mientras hacía la pausa para el pique de Carrillo. Así el Pincha pierde a su distinto, desgarrado al pagar tributo al esfuerzo de la seguidilla después de significativo parate.

El team albirrojo acusa el golpe anímico, no obstante el correcto ingreso de Fabricio Pérez, entonces la escuadra corinthiana lo advierte y al influjo de Rodrigo Garro va durante un breve lapso por el galeón. Santi Núñez corrige un par de imperfecciones de González Pirez, Muslera se muestra seguro para descolgar los ollazos e incluso manotea un disparo a rastrón no tan fuerte pero muy colocado a la base de su caño izquierdo, y enfrente hay un testazo ancho de Guido, más esa palomita débil de Tobio a un centro de Baltasar que en el camino se desvía. En la ventana de los 76’, Neves y Cetré reemplazan a Baltasar y Tobio Burgos, ambos entran enchufados, y eso permite que Estudiantes vuelva a equilibrar las acciones.

Y a los 87’, “obol” de Neves en tres cuartos de cancha, gran control direccionado del crack Tomás Palacios para engañar a Garro, llega a la línea de fondo, aguanta la embestida corporal del ex Talleres, y al filo de la raya calza el balón hacia atrás para la volea cruzada e inapelable de Castro al corazón de la red, en gol para recordar eternamente. Enseguida, Piovi apura en su área al guardameta Hugo de Souza, éste se equivoca, la toma “Pucho”, guapea entre los zagueros, engancha, define a tres dedos al segundo palo y de Souza, estirándose, la saca al corner con la puntita de las uñas.

Dan siete (7) de agregado, Meza y Funes Mori ingresan por Mancuso y Fabricio Pérez para bancar el epílogo, del otro lado meten al británico Linngard (…), y a 40 segundos del pitazo, cuando el asunto era cosa juzgada, el árbitro “no ve” una indiscutible falta a González Pirez, la jugada deriva hacia la banda, mandan el esférico al área, a media altura, Gustavo Henrique abre las piernas y González Pirez en su afán de rechazar no consigue sacar la mano, en penal tan indudable como injusto y cruel.

Patea el holandés Depay –el del dedito, el de quince palos verde de contrato- y terminaba, para alargar la agonía a la tanda de doce pasos. Pero en el arco, además de Muslera, imaginábamos omnipresentes a Poletti, el “Flaco” Pezzano y Andújar. Desde el cielo, Alejandro nos estaba ayudando a cruzar el Rubicón. Y el centrodelantero de Países Bajos la tira a las nubes para que los lápices de la mística, de grafito rojo y blanco, escriban una nueva noche épica en rodeo ajeno. Solos contra todos, una vez más.

Para la Semifinal con Flamengo –salvo milagro de Independiente del Valle este jueves -, González Pirez y Tomás Palacios quedan afuera por acumulación de tarjetas. Regresaría Tiago, y ojalá Correa se reponga a tiempo. Hasta el lunes 5 de octubre, el club puede realizar tres sustituciones respecto de la lista original de buena fe. De ese modo, en 2009, alquilamos a Schiavi. Y ya se habla de Racing, Vélez e Independiente en el rol de sedes posibles, por la incapacidad del foro de UNO para esa instancia, y por la lluvia de recitales programada en el Estadio Único.

En la profunda calma de la trasnoche dormimos sonrientes de costado, atravesando las tinieblas que siempre agita la vida, con el privilegio de ser hinchas de un coloso continental.
Salutti
Muslera: 7
Mancuso: 7
Núñez: 6
González Pirez: 4
Tomás Palacios: 8
Castro: 9 ⚽
Piovi: 8½
Baltasar Rodríguez: 7
Tobio Burgos: 6
Correa: 6
Carrillo: 6
Fabricio Pérez: 6
Neves: 6
Cetré: 6

Juramentarse para el segundo round

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Corinthians terminó celebrando la igualdad conseguida anoche en UNO, porque el Pincha mereció ganar, y ahora los paulistas definirán de locales en el Neo Química Arena, el miércoles venidero.

De acuerdo a aquella velada aciaga de tres años atrás con 7 (siete) tiros en el palo ante el mismo rival, parecía un guiño del destino ese gol tempranero de Castro, empujándola en el área chica luego de un frentazo de pique al piso de Carrillo rechazado por el arquero y enredado en los botines de Mancuso; la jugada previa, una apilada de Correa, la apertura para Mancuso y su centro pasado enviado al corner por un defensor, desembocaba en el tiro de esquina muy bien ejecutado por Tobio Burgos.

Y de la mano de Correa, con un Piovi impecable, un Castro sacrificado y un Baltasar Rodríguez incansable, el León fue acorralando a los brazucas, y tuvo un par de chances concretas para aumentar, como el cabezazo ancho de Núñez, ese derechazo de Baltasar que cayó bombeado en el techo del arco tras desviarse en un zaguero. Pero el Timão, de pie natural en sus hombres, con la clase de Rodrigo Garro en la conducción y haciendo del pase a uno o dos toques su religión, demostraba poder de acercamiento, aunque sólo amagó con un zurdazo alto del mismo Garro. Bien Benedetti, con tres o cuatro habilitaciones precisas para Tobio, Castro y Correa por su lateral, a espaldas del marcador de punta; bien Mancuso, firme en la banda de frente, y flojito González Pirez en las salidas, incluso con dos bochazos para Mancuso que terminaron en el Bar Bistró.

Al encarar el descanso, con el estadio explotado de gente, la sensación de un factible 2 a 0 era más poderosa que la de un posible a 1 a 1. Sin embargo, la visita empata temprano a los 49’ en jugada de responsabilidades múltiples. Con el equipo avanzando, Correa tira un sombrero, la pierde, vuelve caminando, se la dan a Garro, éste encara con la cancha de frente, con un quiebre de cintura se limpia a Piovi, y en esa transición asoma el sistema defensivo desequilibrado, pues González Pirez tira el achique, imitado por Mancuso, Benedetti y Núñez, se repliegan, y esa falta de coordinación es aprovechada por el cerebro del Corinthians para asistir de manera magistral a Kaio César, poniéndosela mansita al claro entre Benedetti y González Pirez para la definición cruzada del wing ante el achique inútil de Muslera. En las redes lo matan al Vasco, la falencia fue grupal.

Estudiantes se repuso del golpe y retomó pronto las riendas del encuentro, a pesar de la progresiva merma física de Baltasar y Correa, del bajó de Castro, y de un papel arbitral rayano a lo delictivo, cobrando todas las chiquitas para los brasileños, mostrando excesiva minuciosidad con el Tetra para marcar la ejecución de las pelotas quietas o los “obols” –una infracción para los de San Pablo en la media luna fue ejecutada al borde del círculo central…-, perdonándole la vida al amonestado Kaio César en un patadón a Piovi –también antes pudo haber echado a Carrillo…-, y enfriando el desarrollo con permanentes gesticulaciones y ceremonias en cada corner. Quienes aseveran la injerencia monetaria de Brasil en los referatos sudamericanos encontraron este miércoles motivos suficientes para abonar sus creencias. Además, la pausa de rehidratación ayudó a frenar el ímpetu albirrojo.

A los 61’, Fabricio Pérez ingresaba por un extenuado Baltasar, y el sanjuanino sacado del container entró bárbaro, encarando con determinación y abriendo un carril por la derecha. Posteriormente, Meza reemplazó a Benedetti a los 79’, y en ese contexto se sucedieron el derechazo combado de Guido a los guantes del guardameta, aquel zurdazo alto de Tobio Burgos, el cabezazo elevado de Guido después de una volea de pique al suelo de Tobio, y al final ese testazo de Correa al envío de Cetré (junto a Jalil Elías relevaron a los 86’ a Tobio Burgos y a Piovi) que el golero Hugo de Souza, estirándose contra su caño izquierdo, manoteó afuera con sumo esfuerzo.

Correa terminó cansado, comentario extensivo para Carrillo, Baltasar había fundido bielas prematuramente, y el epílogo desnudó la impotencia pincharrata para reflejar en el tanteador su dominio territorial y de posesión. La gente se pregunta qué pasa con Monsalve, y ruega con una formación totalmente alternativa para el sábado frente a Platense, sobremanera porque el Calamar debe dar vuelta el martes en Vicente López el 0-2 propinado por el Fluminense, y reservará a la mayoría de sus titulares.

La serie quedó abierta. Estudiantes de La Plata sabe de estos entreveros, de sacar pecho en rodeos ajenos. La parada será bravísima, medular en el semestre. Con los contornos de una Final en virtud de sus proyecciones, no sólo para el consenso del DT; también para la economía, los objetivos y el prestigio del club.
Salutti
Muslera: 6
Mancuso: 7
González Pirez: 4
Núñez: 6
Benedetti: 5½
Baltasar Rodríguez: 6
Piovi: 8
Castro: 6½ ⚽
Correa: 6½
Carrillo: 6
Tobio Burgos: 7
Fabri Pérez: 7
Meza: 5

PATÉTICO

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Hace años que no se ve un Estudiantes tan lamentable como el de la primera mitad de esta noche en Liniers, donde el 1 a 0 del local resultó exageradamente exiguo ante la horrenda presentación de su huésped, que exageró al límite de lo exasperante las diferencias ya no entre su formación titular y la suplente, sino entre aquélla y el presunto mix.

Horrores en todas las líneas, con Neves regalando balones en la puerta del área, con Benedetti bajándole la pelota a los rivales, con Cetré, Gaich y Aguirre absolutamente dibujados, con Castro navegando en la intrascendencia, con Meza en un nuevo cumpleaños, con la dupla Tomás Palacios-González Pirez incoordinada, y con el único farol de Baltasar Rodríguez en la negra oscuridad, poniendo voluntad e intentando jugar. Muslera sacó una, dos, tres, cuatro, se equivocó al darle una bola comprometida al dormido Neves, y a los 39’ nada pudo hacer ante el centro pasado de Robertone, cuando Neves pierde la marca de Silvero, éste se zambulle en palomita para enviarla hacia atrás y Ronaldo Martínez aprovecha el papel de estatua de González Pirez para mandarla a guardar. Previamente, el VAR salvaba al León en penal cobrado por Dóvalo. Y Vélez se comía cuatro o cinco claritas al lado del arco, dos de ellas en los pies de “Mati” Pellegrini, que estrelló una en el poste.

La etapa concluyó con la mínima ventaja para el dueño de casa, y con inocultable sensación de vergüenza por el mayúsculo papelón de un once pincharrata dormido, frágil en las divididas, permeable y extraviado en su propia impotencia, mientras los reproches iban y venían de un jugador a otro a causa de un estado confusional generalizado. Irse al descanso con apenas un gol de diferencia era un milagro frente al Fortín, que el miércoles había disputado con Boca en Córdoba un encuentro desgastante por Copa Argentina, y lucía no obstante mucho más fresco, ganoso e intenso.

Correa y Piovi sustituyeron para el complemento a los tétricos Neves y a Brian Aguirre; debería existir certificado de defunción para ambos, y también la urgente promoción de chicos de la Reserva, del tipo de Franco Basualdo, el mediocampista Agustín Traina, o el mismo Pierani, hoy ni siquiera citado por quien multiplica oportunidades para elementos de sueldos onerosos y producciones paupérrimas.

Y con el peso específico de esas dos variantes, aún sin brillar, al Pincha le alcanzó para, al menos, dejar de sufrir. Gracias al armado del “Tucu” crecieron sus compañeros, con un atisbo de ilusión a los 65’ porque Guido y Tobio reemplazaron a los fantasmagóricos Gaich y Cetré. Tuvo una clara en los pies de Castro, pero le taparon el remate al recibir de Carrillo. El ingresado Luca Feler –el hijo del relator-, le sacó astillas en una réplica al palo izquierdo de Muslera. Y en una corrida solitaria, Meza eligió sin ángulo patear fuerte a los guantes de Marchiori en lugar de enviar el centro. Sin embargo, a pesar de emparejar el trámite, el Tetra venía conmocionado de esos 45’ iniciales y nunca consiguió imponer una neta supremacía.

Al final, González Pirez sintió una molestia y fue relevado por Santiago Núñez. Y así, sin pena ni gloria, el pincharrata sumó una nueva decepción, alejándose cada vez más en la tabla anual y en la clasificación para los mata-mata del Clausura, lo cual tumba esa afirmación muy trillada en las redes sobre la posesión de un gran plantel, pues no lo demuestra en los hechos, y si aquella derrota ante Riestra caló hondo en la valoración conceptual de la gente, la insignificancia colectiva de este sábado no le va en zaga.

Ahora apura el match contra el Corinthians por Cuartos de Final de Libertadores, el próximo miércoles en UNO. Habrá que fingir demencia, alentar como siempre y cruzar los dedos. Porque los altibajos son tan marcados que terminamos desconociendo qué somos, dónde estamos parados e incluso cuál es la verdadera cara de un equipo ciclotímico, cuyos violentos arrestos de apatía depositan a sus fieles seguidores en inmerecida consternación.
Salutti
Muslera: 6
Meza: 4
Tomás Palacios: 5
González Pirez: 3
Benedetti: 4
Baltasar Rodríguez: 6
Neves: 1
Castro: 5
Cetré: 3
Gaich: 2
Brian Aguirre: 2
Piovi: 5
Correa: 6
Carrillo: 5½
Tobio Burgos: 5

Empate con gusto a muy poco

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Si el partido de anoche se hubiese definido como en el boxeo, las tarjetas de 117-112, 118-113, 117-111 cantaban victoria de Estudiantes. Pero no ligó, y pese a merecer el éxito ampliamente, terminó dividiendo puntos con un Newell’s aferrado siempre a la igualdad.

Pasado de revoluciones por la intensidad de su presión en los 10’ iniciales, cuando erró muchos pases, el Pincha dominó con buena circulación a partir de los 15’, de la mano de Baltasar, Correa y Neves, más la confianza de Tobio Burgos, y las situaciones comenzaron a sucederse, pese a algunas imprecisiones en las salidas de Piovi y de González Pirez, éste falto de timming y perdonado por el árbitro pues estando amonestado le pegó un saque de amarilla a Cóccaro.

Tras un corridón de Tobio Burgos, Correa eligió buscar a Carrillo en vez de patear, y un zaguero cortó con lo justo. Enseguida, gran pelota de Neves para Correa, llena de efecto, el “Tucu” deja en el piso a su marca, se acomoda, y mete un derechazo fuerte a las manos del arquero. Lo talan a Correa, toma Tobio el tiro libre, llueve pasado, lo baja González Pirez de cabeza, Correa controla con el muslo, le tapan el remate, en el rebote la cede mansa para Neves y su derechazo contra el palo derecho es sacado con terribles reflejos por el manotazo de Reinatti. Al rato, desborde de Tobio, saltan Guido, el arquerito y un fullback, la redonda queda boyando, la atropella Baltasar, se le va abriendo y sin ángulo la manda por encima del travesaño. Y en firme escalada de Mancuso, su centro quirúrgico es conectado por atrás de palomita por Carrillo, que se la cambia a Reinatti al agarrarlo a contrapié, y el horizontal le dice “no” al Tetra. Que sólo sufrió una entrada profunda de Ríos, asistido por la sapiencia del chico Facundo Guch (diamante en bruto), y cuyo envío, luego de desviarse en Núñez, sobró de emboquillada a un estático Muslera, aunque no pudo ser cabeceado del otro lado por Mazzanti ante el cierre de González Pirez y Benedetti.

Para el complemento, Meza y Castro por Mancuso y Piovi; éste, de tibia etapa, era importante empero por su trajín, y si bien Castro no desafinó el León sintió su salida. Lo de Meza no encuentra explicaciones, por su falta de criterio para atacar y defender.

Sin embargo, el zurdazo de Castro cerquita del caño izquierdo al recibir el pivoteo de Carrillo, las dos erradas por Guido frente al arco, ambas con la categoría de Joaquín Correa en el tejido de las jugadas, el bombazo de Santi Núñez que exigió en el piso a Reinatti, y el derechazo de Meza a las nubes tras controlar en el primer palo un tiro de esquina, fueron nuevos méritos en la columna del haber frente a una Lepra que se animó en dos o tres ocasiones, una de ellas devenida de una pérdida de Neves y conjurada por Muslera al rechazar el tiro no tan cruzado de Massanti; no obstante, el uruguayo salió a cazar mariposas en un ollazo desde la derecha, y por fortuna nadie ingresaba a sus espaldas.

Las inclusiones de Cetré y Brian “Timidez” Aguirre (con la actitud física y anímica de un hombre vencido) para cuidar a Tobio Burgos y a Correa, allá por los 74’, no aportaron solución alguna y explicaron por qué son suplentes. Guido continuó fajándose con los centrales, y el reemplazado del ovacionado Baltasar por Gaich, a los 83’, tampoco ayudó a torcer la balanza en el final, cuando las demoras del golero rosarino eran notorias en cada saque de arco, y NOB, en el balance, conseguía una unidad importante en relación al desarrollo del encuentro.

El aplauso de la gente retribuyó la entrega. El resultado no reflejó lo observado en el rectángulo y la posición de ELP en la tabla doméstica lo ubica alejado de los lugares principales. El sábado a las 21:15, el Amalfitani será el escenario de antesala para el choque copero de la semana próxima, con Vélez esperándonos con el cuchillo entre los dientes. Allí debutaría el colombiano Monsalve. Claro que si los relevos no rinden será dificultoso cosechar en todos los frentes de esta infernal seguidilla, y por eso se sigue hurgando contra reloj por abrochar un último refuerzo.
Salutti
Muslera: 5
Mancuso: 6
Núñez: 6½
González Pirez: 5
Benedetti: 5½
Baltasar Rodríguez: 8
Piovi: 5
Neves: 6½
Correa: 7
Carrillo: 6½
Tobio Burgos: 7
Meza: 3
Castro: 5½
Brian Aguirre: 4
Cetré: 5

Robarnos no les alcanzó

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Pese a las malas artes del maleante Fernando Echenique, a cargo del VAR, el Pincha derrotó 3-1 a Barracas en el estadio de Defensa y Justicia. Cuestionados por el 99% del público futbolero, los comodines del nuca sudada no tienen tapujos para proceder, amparados en una impunidad vergonzosa.

Con Joaquín Correa marcando diferencias desde el vamos con su calidad superlativa, el Guapo tuvo empero cerca de los 15’ su doble chance de apertura. Tras muy buena combinación colectiva, el envío combado de Insúa, el movimiento de Briasco para anticipar a Núñez, su cabezazo direccionado y el palo izquierdo salva al León; que no la saca, deriva en Bruera, éste asiste a Tomás Porra y el zurdazo del 8 –de gran tarea el ex San Lorenzo, un jugadorazo- se va por encima del horizontal.

A los 22’, filigrana de Correa tejida en pared que Carrillo le devuelve de taco, en autopase para limpiarse al defensor y en su cesión atrás a la boca del área chica, donde Tobio Burgos a la carrera se la acomoda a Baltasar Rodríguez, quien de frente la manda a guardar en verdadero golazo. Llama el VAR, y en decisión descarada cobran supuesta falta previa de Núñez, consumando el enésimo despojo a favor del equipo de Tapia. Estallaron el banco y la tribuna, también los jugadores, y hubo un lapso de piernas fuertes provocadas por la impotencia ante semejante robo a mano armada.

Una muestra clara de manipulación, realizada con absoluta impunidad en una cabina ubicada a muchos kilómetros de la cancha.

A los 39’, espléndida pelota de Neves –bastante mejorado- para Correa, éste la baja, se clava de golpe, la toca para Mancuso con exquisitez sublime, el lateral manda un centro rasante y Jappert, en su desesperación por cerrar cuando atropellaba Tobio Burgos, la tira al fondo del arco para decretar en contra el 1 a 0.

Correcto Piovi en el eje, enérgico Baltasar Rodríguez, despierto Neves –le tiró a tres dedos otro bochón a Mancuso-, Guido peleando como de costumbre, desacertado Benedetti en la terminación de sus subidas, y cada vez que el esférico pasaba por los pies de Correa se hacía la luz, por la claridad conceptual y el virtuosismo técnico del tucumano.

Arranca el complemento, Insúa saca un buscapié al ras entre las piernas de Mancuso, Bruera la toma como viene, con potencia, cerca del área chica, y Muslera en alarde de reflejos evita el empate. Y a los 50’ el segundo pincha, devenido de elogiosa jugada colectiva: bochazo cruzado de Santi Núñez a Benedetti, su pase al claro para Tobio Burgos, se hamaca, desaira a Jappert, mete un centro bajo atrás, se pasa Guido y Baltasar Rodríguez, a sus espaldas, la engancha de zurda para doblegar a Miño, agarrándolo a contrapié.

Tuvo el tercero en una réplica movida de abajo con velocidad mental y compenetración por Muslera tras atrapar un corner y ponerlo a correr a Baltasar Rodríguez, notable habilitación al claro para Tobio, éste la quiere picar y el arquero le adivina la intención, salvando con un manotazo.

Al rato, Muslera corrigió un insólito error de Mancuso en la boca del arco, zafando con pericia una situación peligrosísima. A los 63’, Baltasar para Carrillo, taco de Guido en la pared, Baltasar a dos toques lo busca a Benedetti, éste a Guido y en segunda pelota, desde el piso, la empala al flanco del guardameta. Sin embargo el VAR lo anula por offside milimétrico de Benedetti. Allí sale Baltasar Rodríguez, una de las figuras, e ingresa Alexis Castro. Unos minutos más tarde, Cetré y González Pirez relevan a Tobio Burgos y a Benedetti.

En Barracas había entrado Baroni, imparable por la zona izquierda para Mancuso y Castro, e incluso para un Piovi que se volcaba a colaborar en la marca. Y a los 67’, Bruera anticipa en lo alto de cabeza a Tomás Palacios, la manda por arriba de Mancuso, Baroni solito encara a Muslera y su disparo es apenas tocado por los dedos del uruguayo para dar luego en el caño derecho.

Kociubinski y Meza reemplazan a los 82’ a Piovi y a Correa. Trascartón, el descuento de barraquero, con Briasco cuerpeando a Núñez para llevársela a los empellones, en la última trabada del zaguero el esférico se eleva, el delantero lo acomoda con la mano, patea exigido, se desvía en la panza de González Pirez y descoloca a Muslera. No obstante los reclamos, el VAR hace la gran Poncio Pilatos, o quizás en Ezeiza estaban enfiestados con un par de señoritas, porque es inexplicable cómo no llamaron al menos para disimular. Si revisaban, la anulación era inevitable, y en la complicidad con el nuevo hurto le concedían otra opción al cuadro del poder.

Por eso otra vez, al igual que en la etapa inicial, la sensación de ultraje confundió al equipo, sobreviniendo un lapso de zozobra potenciado por el hecho de refugiarse demasiado atrás y de rechazar a cualquier parte en lugar de defenderse con la pelota.

Hasta que a los 88’, en un contraataque por la izquierda, Cetré alargó para Castro, el ex Colón se las rebuscó en la raya de fondo para sacar un ollazo pasado, del lado opuesto la paró Meza sin marcas, levantó el balero y le puso un pase a la cabeza a Guido para el frentazo inapelable del 9... y un tanteador más acorde con el desarrollo del encuentro.

Así, el Tetra avanzó a Cuartos de Final en la Copa Argentina y chocará con el vencedor de Platense-Instituto, que al momento de redactar estas líneas iban 0-1 en el entretiempo. El marco de gente albirroja en la lluviosa noche de Varela, aceptable aunque nada multitudinario, reflejó la falta de tacto en el alevoso precio de la popular (60 calinas), máxime en un momento donde el cierre de pymes, comercios de barrio, negocios de diferentes rubros e industrias se multiplica en todos los rincones del país; en pleno desastre generalizado, los genios de AFA iluminados a luz de vela hacen lo humanamente posible para alejar a la gente del espectáculo, como si obraran adrede, eligiendo sedes exóticas y colocando los tickets a valores europeos, mientras para septiembre anuncian la denominada “Supercopa Internacional” ante Rosario Central en Santiago del Estero. Que se vayan a cagar.

La contratación del talentoso Miguel Monsalve parece completar la faz creativa del plantel, y con el cupo restante se tratará de abrochar un mediocampista de marca. El sello distintivo de Correa le propició un salto de calidad notorio al andamiaje ofensivo, con resultados a la vista. El lunes a las 19 horas, frente a Newell’s en UNO, se debe continuar por la senda de la convicción.
Salutti
Muslera: 8
Mancuso: 5½ ⚽
Tomás Palacios: 5
Núñez: 5½
Benedetti: 5
Baltasar Rodríguez: 8 ⚽
Piovi: 7
Neves: 7
Tobio Burgos: 7
Correa: 9
Carrillo: 7 ⚽
Alexis Castro: 6
Cetré: 5
González Pirez: 5

Sin ideas de Buenos Aires a Junín…

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Con los altibajos característicos de un ciclotímico, indudable cuota de mala suerte y varios desempeños por cierto horripilantes, el Pincha volvió a dar un paso atrás en esa marcha tan irregular que incluye el papelón ante Riestra, la goleada a los virgos y la contundente clasificación copera en Chile. Ahora, derrota por 2 a 0 en Junín, con el consiguiente retroceso conceptual.

La molestia muscular acusada por Santiago Núñez en el calentamiento previo motivó la inclusión de Pierani, y el pibe del club mostró cuánto incide la falta de roce. Pero además, Estudiantes jugó de cabo a rabo con diez pues Alario fue una silueta fantasmagórica e inactiva, y los 45’ iniciales con nueve porque Fabricio Pérez estuvo virtualmente… en un cumpleaños.

Entonces, pese a la inmensa calidad de Joaquín Correa, el asunto se hizo cuesta arriba ante un rival aglutinado en su mitad, aplicado, raspador, concentradísimo y siempre molesto en esa canchita tan aciaga.

Mejor de entrada el León, que a los 11’ tuvo la apertura en un zurdazo de Meza apenas ancho contra el caño izquierdo, luego de gran jugada colectiva decorada por un toque sutil de Correa para el lateral.

Sin embargo, en su primer avance real, el local se pone en ventaja: lo postean a Pierani, el anticipo de cabeza va para Marabel, el chico sale a buscarlo a la raya de fondo, centro atrás del 27 verde, “Caramelo” Martínez lo toma a la carrera en la media luna, el balón se desvía en Tomás Palacios y descoloca por completo a Muslera.

Brian Aguirre tampoco entraba en sintonía, con gambetas intrascendentes hacia los costados, y en una de sus únicas apariciones positivas roba a los 21’ una pelota, toca para Castro y éste, de exasperante lentitud, la manda por arriba del travesaño. Al ratito, Muslera evita el segundo de Marabel, en una réplica que agarra al equipo mal parado y donde el delantero le gana las espaldas a Pierani. El Tetra desperdicia un par de contragolpes en las torpezas del sanjua Pérez –pedió un pique paralelo a la raya con los 41 años de Juan Manuel Insaurralde- y Aguirre, inofensivos en los mano a mano. Y la clase de Correa parecía un farol en la oscuridad.

Cetré y Mancuso reemplazan de movida en el complemento a Fabricio Pérez –penoso papel- y ahí nomás, a los 7’, el arquero Ayala desvía al corner un tiro libre bajo colocado por el colombiano, que ingresó con ganas. El tiro de esquina ejecutado por el parcero deriva en Pierani, quien le pega mordida a los guantes del golero. Trascartón, entre el rubio defensor y Muslera subsanan un grueso error de Piovi, y al toque, Herrera remata alto el enésimo contraataque de su escuadra.

Hubo un fuerte zurdazo de Tomás Palacios al medio del arco, y a los 65’, Sosa y Tobio Burgos relevaron a Joaquín Pereyra y a Brian Aguirre. No obstante, la suma de buen pie no era suficiente para equilibrar el tanteador frente a un oponente rígido y ducho para esperar agazapado en su propio campo.

A los 75’ Carrillo sustituye al tibio Alexis Castro, y en la más clara estudiantil, Cetré para Sosa, el 7 la acaricia al claro para el moreno, centro pasado, se eleva Guido, mete el frentazo a la red y Ayala, en atajadón increíble, se estira cerca del ángulo para vestirse de figura.

Aunque a los 80, en acción revisable e ignorada por Nicolás Lamolina, llega el segundo juninero. Bochazo largo, lo pelean Marabel y Pierani, el de Sarmiento camisetea claramente al zaguero, éste cae, le queda libre a Churin, la extiende a Marabel, la cruza a rastrón al lado opuesto y Gastón González la manda a guardar, inutilizando el cierre enérgico de Mancuso y el pasivo de un Piovi bastante achicado en el aspecto físico. Sin embargo, el mismo Piovi saca trascartón en la línea un tiro de emboquillada de Churin, luego de una salida inexplicable de Muslera al saltar a cabecear con Salle en la media luna.

Llama el VAR por un codito abierto de la barrera en tiro libre de Tobio Burgos, es penal por reglamento, y con Sosa –invicto desde los 12 pasos- en el rectángulo, lo ejecuta Correa sin convicción, por encima del horizontal, para ir bajándole las persianas a una tarde negra y a nuevos 3 puntos regalados en la Liga Profesional. Al cierre, Cetré remató alto tras un doble dribbling personal, y otra chance de Correa en el epílogo no le permitió redimirse.

Farías estuvo sentadito en el banco, y si en la consideración del DT se encuentra por detrás de Alario, Aguirre y Fabricio Pérez, que armen un paquete por los cuatro.

En síntesis, revés doloroso por la forma. Por la falta de energía general. Por la floja presentación al trotecito a excepción de aquellos 15’ basales de dominio. Y por el peso específico del seguro retroceso anímico, después de alejarse del precipicio con dos victorias importantes; de las cuales, este domingo, no supo ni pudo replicar el factor intensidad.

La cosecha lapidaria en el plano doméstico habla de 6 unidades sobre 18 posibles. El mata-mata con Barracas, el jueves venidero en Florencio Varela, obligará a elevar la vara. La vida por los colores debería ser lema en todos los partidos, o cada instancia de recambio resultará un suplicio.

Salutti
Muslera: 5
Meza: 4
Pierani: 5
Tomás Palacios: 5
Pereyra: 5
Castro: 4
Piovi: 5
Correa: 6
Aguirre: 4
Fabricio Pérez: 2
Alario: 2
Cetré: 6
Mancuso: 5
Sosa: 5
Tobio Burgos: 5
Carrillo: 6

Club copero copa Chile

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El categórico 3 a 0 de anoche en el Claro Arena de Santiago de Chile ratificó que la esencia de Estudiantes está insuflada por las venas del certamen continental, le permitió embolsar US$ 1.700.000 al club por clasificar a Cuartos de Final, y además sumó 6 unidades vitales para el Mundial de Clubes, 3 por el triunfo e ídem por pasar de fase.

Pese a plantarse desde el vamos, al León le costó un ratito descifrar el terreno sintético muy ligero, donde el balón hacía patito, y varias pérdidas de un Castro muy impreciso empalidecieron la imagen del comienzo. No obstante, con un Baltasar Rodríguez muy desprejuiciado, más el habitual compromiso de Piovi, el batallar incansable de Carrillo para fajarse con los centrales y la acertada ubicación de Tiago para recibir cerca del área rival le fueron acumulando puntos en el haber. Todo bajo un arbitraje al extremo permisivo y localista del colombiano Roldán, que ignoró un rosario de infracciones chilenas, algunas de ellas al límite de la violencia.

Sendos disparos de Baltasar, Tiago –con el efecto al revés…- y Carrillo acercaron al Pincha, que sufrió una contra rápida en el botín de Giani tras un error de Castro, y su derechazo fue controlado contra el poste izquierdo por Muslera. Y a los 33’, cuando el dominio del 7etra se asentaba, en un avance a fondo de Tiago Palacios su marcador lo manotea, ambos caen dentro del área, el defensor además le pisa el gemelo, y en acción indudablemente revisable, el referée hace la de Poncio Pilatos, mientras el uruguayo queda tirado tomándose el posterior y realiza con las manos el típico gesto de pedir el cambio. Terminaría siendo una desgracia con suerte, porque lo reemplaza Joaquín Correa y el crack le cambió la fisonomía al equipo con una actuación deslumbrante.

De entrada, luego de dos o tres toques distintivos, tira de prima una pared con Guido que éste le devuelve un tanto extensa. Y antes del descanso, gran enganche de Baltasar en posición de 8, cambio de ritmo, aprovecha que Guido al arrastrar su custodio cortina a Correa y le cede una pelota bárbara al 32, que la acomoda y la pone donde él quiere, cerca del caño derecho, en excelsa definición.

En el arranque del complemento apareció Tobio Burgos para recibir un par de murras por la izquierda, franja en la que colaboró bastante con un flojo Benedetti. Correa continuó tejiendo filigranas, agarrando la manija, ordenando a sus compañeros y regalando pinceladas con la exquisitez propia de los distintos. Y a los 53’ el “Tucu” toca para Guido, recibe la pared, abre al ras para Mancuso, el lateral lo ve a Guido y su centro es una asistencia a su cabeza para el asesinato de pique al piso del arquerito local, al punto que el balón frenteado por Guido después de botar en el suelo anida en la unión.

A los 60’, Medina reemplaza a Castro –desaprobado-, Tobio Burgos y un extenuado Baltasar Rodríguez por Meza, Neves y Cetré, situando al ex Colón por delante de Mancuso y al colombiano en la función de Tobio; ambos cumplieron, no así el mediocampista oriental, totalmente falto de timming y de forma física a la visual. Ello le permitió un lapso de reacción a la Universidad Católica, unos diez o doce minutos plagados de ollazos cruzados, tallando Santi Núñez para aventar el peligro y mostrándose muy seguro Fernando Muslera. Algo nervioso por un patadón de un rival, Maderito Palacios lo atendió al rato para llevarse una amarilla; trascartón salió gambeteando del área chica, e invariablemente da la sensación de estar jugando en la playa, o en un asado con amigos. A mí dámelo siempre al fenómeno, cuyo techo no se conoce.

Y los 15’ decisivos, ya con Valente Pierani por Mancuso –bolsa de hielo en su muslo derecho-, reacomodaron la potestad estudiantil para propiciar un epílogo a toda orquesta. Creció Cetré, sacrificándose para recuperar, a los 83’ lo bajan al lado de la banda al pisarla entre dos chilenos, la juegan corta, el parcero envía un roscazo envenenado a espaldas del central y Carrillo, elevándose en el aire, corrige levemente su trayectoria para decretar el 3 a 0, igualando a la Bruja Verón y a Mauro Boselli con 13 tantos en Copa Libertadores.

El elegante Correa no dejó de pisarla en puntitas de pie ni de distribuirla con inteligencia, Guido peinó una escalada de Meza para errar el cuarto por poquito, y al cabo los jugadores se fueron a abrazar con los casi 2500 hinchas que cruzaron la Cordillera para festejar la vida.

El Cacique tenía dos balas. Y ahora tranquilamente puede decirnos, “muchachos, ya está, déjenme llenar el cargador”. La jerarquía internacional de Correa, la estatura goleadora de Carrillo y la estirpe copera rojiblanca decoraron los contornos de una semana soñada.
Salutti
Muslera: 7
Mancuso: 7½
Tomás Palacios: 6
Núñez: 7
Benedetti: 5
Baltasar Rodríguez: 8
Castro: 5
Piovi: 7
Tiago Palacios: 6
Tobio Burgos: 6
Carrillo: 9½ 
Correa: 10 ⚽
Meza: 6
Neves: 4
Cetré: 6½

La garúa alentó una lluvia de goles

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


“Me parece que el Lobo, no quiere jugar, me parece que el Lobo, no quiere jugar, tiene miedo, de comerse siete más” cantaba todo el estadio cuando, con el tanteador 3 a 0, Insfrán hacía tiempo en cada saque de arco.

Antes, un partido favorable al Pincha en los 20’ iniciales, con buena circulación de Castro, Tobio, Benjamín Fernández y Tiago, el trajín de Piovi, el pivoteo molesto de Gaich, y las subidas de Mancuso y Benedetti, dentro de una formación titular con algunas sorpresas. Hubo una volea pifiada por Baltasar Rodríguez en el vértice del área chica, otra situación no resuelta por la atropellada de Gaich –era de zurda…-, un disparo bajo de Tiago Palacios a los guantes de Insfrán, y el León impresionaba mejor.

Pero a partir de los 25’, algunos errores de salida provocados por la presión virguera, aquella vacilación entre Piovi y Núñez, dos pelotazos de Muslera a ninguna parte, esa pérdida de Tomás Palacios al trastabillar, una momentánea laguna participativa de Tiago Palacios, y la equivocada insistencia general en buscar hacia la derecha, propiciaron la reacción visitante, y los tris7es, al compás de Nacho Fernández, no sólo emparejaron el trámite, sino que también contaron con una chance clarísima en el derechazo seco de Auzmendi desviado a ras del piso por el manotazo salvador de Muslera.

Sin embargo, el León se volvió a plantar y a los 35’, la barrida criminal de Steimbach a Tobio Burgos contra los bancos deja a su equipo con diez, tras la llamada del VAR confirmada por Falcon Pérez con una sola observación del planchazo a la canilla.

El negocio estaba por la izquierda y se acentuó con dicha contingencia. Empezaron a sucederse las progresiones de Castro, Tobio y Benedetti, Baltasar Rodríguez contagió con un par de gambetas llamativas, y a los 43’ llegó la apertura: Benedetti para Castro, éste de prima para Tobio, desborda a Conti, centro pasado y Mancuso, del otro lado, la agarra cómo viene para mandarla a guardar junto al palo izquierdo tras leve desvío en un defensor.

Enseguida, gran pelota cacheteada de Castro para Gaich, el Tanque se va solito, le quema el pecho a Insfrán y el pelado Max lo tala al mismo Castro en la media luna cuando se aprestaba a tomar el rebote. El ex Colón ejecuta a rastrón el tiro libre, al palo derecho de Insfrán, el guardameta vestido de verde rechaza con esfuerzo, y Gaich arremete para ganar un córner luego del rebote en Seoane.

En el complemento comenzó a garuar finito, y la lluvia fue de goles. Conti baja con la mano un balón que lo sobraba después del pique, Tiago Palacios ya le había ganado la espalda, y recibe tarjeta amarilla. Trascartón, a los 53’, cabezazo largo de Tomás Palacios paralelo a la línea de Calle 1, Gaich la puntea, Conti se lo lleva puesto, el referée le enseña el segundo cartón, lo manda al vestuario y a partir de ahí, con dos jugadores menos, Gimnasia se resignaría en vano a no ser goleado.

A los 60’, Nuñez cede atrás a Muslera, éste saca para Benedetti, bochazo del Vasco en retroceso y con su pierna menos hábil, pica Gaich, a la carrera visualiza a Palacios y casi de revés, a tres dedos, le mete una asistencia exquisita para que el uruguayo defina como los dioses, clavándola cruzada en el segundo ángulo y poniéndole el moño a una jugada de singular factura. Tiago se fue a gritarlo a la platea baja de 55, y la cancha ya era una fiesta.

A los 61’, Meza, Carrillo y Joaquín Correa reemplazaron a Benedetti, Baltasar Rodríguez y Gaich. El Tetra se comenzó a florear, con una posesión absoluta del esférico exagerada por la superioridad numérica, triangulaciones, lujos, y el “ole, ole, ooooole” de la tribuna. Y a los 70’, clasuda habilitación de Joaquín a Joaquín, Tobio Burgos enfila para el arco y ante el desesperado achique de Insfrán se la pica con maestría para decretar el 3 a 0.

Al toque, Sosa por Tiago, para la primera ovación unánime de la gente a Palacios. Y las oportunidades de aumentar se irían sucediendo. Un frentazo algo débil de Guido, el tiro libre de Sosa apenitas por encima del travesaño después de rozar en la barrera, aproximaciones de un Mancuso que volvió a ser el transferido a Brasil, y era tal el paseo de salud que a los 76’ salió Piovi para darle su lugar a Cetré.

El cuarto, a los 84’, le permitió coronar a Castro su excelente actuación, y decoró un score categórico: tiro de esquina de Sosa, sacan la pelota de cabeza, Meza la repone en el área, le cae a Castro, la para de pecho y de media vuelta la coloca besando el caño izquierdo, invalidando la estirada de Insfrán.

En el final, Estudiantes se limitó a regular energías al ritmo del toqueteo, la banda deliraba, y Falcon Pérez terminó el sufrimiento mensana a los 44’58/100, es decir antes del tiempo reglamentario.

Así, el único campeón de la ciudad estiró a 23 años, 3 meses y 27 días su “moda” invicta de local en este sainete denominado clásico, contabilizando el Único, Quilmes y UNO. Paternidad ecuánime, tajante. Además de seguro material de estudio antropológico, o para escribir un documental de Netflix.

La primera bala del Cacique fue letal, fuerte y al pecho. Ahora, con el ánimo retemplado, el martes nos espera Chile.
Salutti
Muslera: 7
Mancuso: 8 ⚽
Núñez: 6
Palacios: 7
Benedetti: 7
Baltasar Rodríguez: 7
Piovi: 6
Castro: 9 
Palacios: 8 ⚽
Tobio Burgos: 8½ ⚽
Gaich: 7
Meza: 6
Carrillo: 6
Correa: 7
Sosa: 7


Al Cacique le quedan dos balas

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Estudiantes resignó un punto vital anoche en UNO, en el cotejo de ida ante Universidad Católica, y definirá el próximo martes en la siempre hostil tierra chilena. La bisagra será del Derby sabatino, y la continuidad de Medina dependerá sin dudas de la cosecha de esta semana, más allá que anoche se mereció largamente la victoria porque el Tetra se puso en ventaja rápido con el tanto de Tobio Burgos luego de un tiro de Fabri Pérez desviado en un zaguero, corrigiendo su trayectoria al gol, y maniató por completo a su rival, dominando el trámite de esa primera etapa al punto que las únicas llegadas de la visita fueron una volea alta de Zampedri tras un desborde de Giani por el lateral de Benedetti, y ese pelotazo largo de su arquero en el que Muslera, adelantado, dudó entre apurar o retroceder, en acción aventada por Meza al ir sacando con el cuerpo al delantero hacia el lateral.

Y con Piovi comiéndose el eje, con un Castro muy sacrificado incluso para raspar, con Tiago enchufado para el armado, con Tobio Burgos de nuevo confiado, con Carrillo peleándolas todas y con Tomás Palacios desplegando su jerarquía, el 1 a 0 quedaba bastante corto, al margen de la escasez de otras ocasiones netas. Hubo un derechazo ancho de Guido, un tiro rasante sin mucha fuerza de Tiago Palacios y algunos desbordes peligrosos de Meza, pero el predominio albirrojo era elocuente incluso tras el “break” de rehidratación, ridículo a las 22 horas con una temperatura de 3 ó 4 grados.

En el complemento, se lo pierde Benedetti ingresando por la izquierda al recibir de Tiago, rematando alto y un tanto apurado. Y en lo que era el 2 a 0, Palacios lo pone a correr a Tobio Burgos, encara con determinación, lo ve del otro lado a Fabri Pérez, se la cruza para empujarla a la red y el sanjuanino le erra debajo del arco, en oportunidad inmejorable. El mismo Pérez, al rato, se hamaca y exige el cierre de su marca ante otra habilitación de un Tiago brillante.

A los 61’ reaparece con la roja y blanca el “Tucu” Correa, remplazando a Fabricio Pérez, en la primera que toca arma una doble pared con Tiago Palacios y el guardameta evita su cabezazo de gol. Es distinto, mostró su clase intacta, y será decisivo cuando agarre rodaje. Un golpe en la cabeza de Tiago al chocar en un salto con Valencia le genera tremendo chichón en su sien izquierda, lucía mareado y sale a los 67’ para el debut de Baltasar Rodríguez, quien también mostró recursos importantes; sin embargo, en esa ventana, Medina se equivoca e incluye en lugar de Castro al insulso Gabriel Neves.

Y al rato, a los 80’ en un pase irresponsable para atrás, el único uruguayo sin sangre le regala el balón a Giani, éste alarga para Zampedri, el centrodelantero saca un disparo al verse rodeado, la pelota se desvía en Núñez –flojo en varias salidas-, toma una parábola maldita y cae como una bomba a espaldas de Muslera, que no puede pese a su esfuerzo emular aquella atajada en el Templo de la Nada. En la cabecera de 57’ arreciaron las puteadas a Neves –un jovato se fue a las manos con un pibe-, también en la platea de 115, y la variante desesperada de Brian Aguirre por Tobio Burgos a los 85’ reflejó la conmoción causada por el sorpresivo empate, inmerecido por los trasandinos. Que se refugiaron e hicieron tiempo en los 6’ de alargue, bancando la igualdad ante la lluvia de centros y corners, mientras el reloj apremiaba implacable dentro de un clima de bronca e incredulidad por cómo se escapaba el triunfo.

Se vienen dos finales. Con apenas 3 de 12 unidades en la liga argentina, el crédito del Ciclo Medina camina por la cornisa. Las heridas de Independiente, Boca y el papelón de Riestra sanaban con una alegría copera. Los plazos han angostado muchísimo la brecha. Ahora, para sábado y martes, sólo admiten un resultado.
Salutti
Muslera: 5
Meza: 6
Núñez: 5
Tomás Palacios: 7
Benedetti: 5
Castro: 7
Piovi: 8½
Palacios: 8
Tobio Burgos: 8 ⚽
Carrillo: 7
Fabricio Pérez: 6
Correa: 7
Baltasar Rodríguez: 6
Neves: 3

Papelonazo que interpela al DT

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


En perfomance propia de un rejuntado, Estudiantes desnudó sus limitaciones contra el humilde Deportivo Riestra, y en el miedo de Alexander Medina al plantear el encuentro con tres centrales y línea de cinco se halla por supuesto la génesis del desastre presenciado, pues el esquema timorato potenció las escasas cualidades de los aurinegros y le quitó vivacidad al Tetra por su inferioridad numérica en la zona de gestación.

Recién se amoldaban a la canchita de metegol, y en jugada donde Brian Sánchez la acomoda entre el brazo y el hombro, su disparo pega en la mano de Santi Núñez; el bombero Merlos señala tiro libre a nada del área, lo llaman del VAR, se nota la infracción sobre la línea y entonces el referée modifica su dictamen a penal. Celis le da fuerte al medio del arco, Iacovich se inclina a su derecha y el local comienza ganando.

Después, Sosa intentó siempre armar juego con Neves y con los laterales, pero las torpezas de Gaich y Cetré, y varias pérdidas infantiles de Farías, cortaron la asociación de pases. Además, en un terreno chico, hubo dos o tres pelotazos de Funes Mori de salida a las manos de Ignacio Arce, y en uno de ellos el Cacique Medina estalló de bronca.

Los del Bajo Flores pudieron aumentar cerca de los 25’, cuando una serie de pelotas trabadas abajo derivaron en Milton Celis, quien solito no pudo concretar ante el muy buen achique del Flaco Iacovich. El Pincha, por su parte, no llegó nunca con claridad, y sus aproximaciones se limitaron a tiros libres en forma de centro controlados por la zaga del dueño de casa. No había arrestos individuales, y en la única intervención positiva de Cetré, al filo del descanso, motivó la amarilla del pelado Quintana al ganarle en velocidad. Muy poco para un equipo apático, lento e inofensivo arriba.

El complemento continuó con la misma tónica. Balones inconcebibles regalados por Nuñez, Gaich y Sosa mostraban las faltas absolutas de brújula, convicción y esquema de juego. Para colmo de males, en un saque de fondo Iacovich comprometió a Neves, éste no logró corregir, y luego de una serie de rebotes, el zurdazo de Celis fue devuelto por el travesaño.

Ahí Medina movió el banco, ingresando Brian Aguirre, Alexis Castro y Tiago Palacios por Pierani, Sosa y Cetré. Y en un breve lapso, Estudiantes lo pudo empatar con Brian Aguirre, que sacó una masita a los guantes de Arce para culminar la mejor combinación colectiva de la tarde. Y enseguida, un desborde de Tiago Palacios por derecha no encontró a nadie para empujar a la red su buscapié.

Sin embargo, resultó un arresto momentáneo, porque Riestra aumentó las cifras a los 73’ con Antony Alonso: enésimo horror garrafal de Funes Mori, el exigido despeje de Núñez habilita a un adversario, cortada para el uruguayo y su definición cruzada vulnera la flojita respuesta del guardameta nacionalizado croata.

De allí al cierre, un concierto de desaciertos grupales e individuales, multiplicados por las entradas de Fabricio Pérez y Tobio Burgos por Farías (quítenle urgente la 11...) y el tiernito Joaquín Pereyra. Apenas Mancuso y el pibe Pierani se salvan del aplazo generalizado. Incluso, a Iacovich se le escurrió de las manos una fácil cesión de salida en la media luna, generando un tiro libre de Celis que por fortuna consiguió rechazar.

Y en la peor actuación en mucho tiempo, el León terminó cayendo de manera inapelable frente a un oponente sólo aguerrido y metedor, aunque muy limitado técnicamente. Los indultos de Andrés Merlos a varios fouls de amarilla no disimulan el bochorno albirrojo, signado por su nulo volumen creativo.

Esto es por plata, hay un prestigio institucional innegociable, y hoy el Ciclo Medina rozó el talud continental, al punto que su suerte aparece ahora atada al próximo mata-mata de Libertadores frente a la Universidad Católica y al inminente clásico versus los virgos. Y que no vengan con el remanido “ni cuando ganamos somos unos fenómenos ni por esta tarde somos los peores”. Fueron un de-sas-tre. Lo observado invalida cualquier otra lectura.
Salutti.
Iacovich: 3 👎
Mancuso: 5 
Núñez: 3 👎
Pierani: 5
Funes Mori: 1 👎👎👎
Pereyra: 3 👎
Sosa: 4
Neves: 4
Farías: 3 👎
Cetré: 2 👎👎
Gaich: 1 👎👎👎
Castro: 4
Palacios: 5
Aguirre: 4

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NO SE OLVIDEN...

NO SE OLVIDEN...

Homenaje a Caloi

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Wallpaper por Estudiantes

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