🟥⬜🟥DALE LEÓNNNN!!!🟥⬜🟥🦁

X@Por_Estudiantes

Lujosa tricota para cerrar el semestre

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Con una primera etapa descomunal y una segunda donde reguló el trámite, Estudiantes borró de la cancha al Central del “Fideo” y le propinó un contundente 3 a 0 en el Mario Alberto Kempes, el ex Chateau Carreras que coronara en febrero del 83’ al equipo del Narigón.

Fue por lejos la mejor producción del Ciclo Medina, con un equipo decidido desde el vamos, voraz, concentrado, metedor, lúcido y llegador. Que golpea temprano, a los 3’, con una recuperación de Castro, el pase a Tobio Burgos, su habilitación larga para Tiago Palacios contra la punta izquierda, el central Ávila erra el cálculo, Tiago se la puntea corta y antes que se le termine la cancha despide un centro perfecto para Carrillo, quien a la carrera fusila con un frentazo a Ledesma para amigarse con la red.

Un fierrazo de Tomás Palacios apenas ancho, un derechazo de Meza estrellado en la parte exterior de la red y un tiro libre de Tobio Burgos cerca del ángulo derecho expresaban el dominio albirrojo, con Piovi, Amondarain y Castro muy sólidos en el medio, Tiago Palacios imparable, Guido ganando todo en el pivoteo, Tobio Burgos de nuevo en esa versión que parecía extraviada para siempre, la zaga muy firme en la dupla Núñez-González Pirez, y “Maderito” Palacios dando clases de fútbol cada vez que la redonda pasaba por sus pies. Y de su botín llega el segundo, en una salida, con un bochazo admirable al vacío para el pique de Tobio Burgos, lo bajan cuando el pibe de Chascomús se aprestaba a definir y Tiago, de zurda, cambia el penal por gol con una ejecución categórica, a media altura y contra el caño derecho.

Rosario sólo respondía con arrestos aislados, uno de ellos conjurado por Iacovich en mano a mano con Véliz, y otro mal resuelto por Copetti después de un fallido cálculo de Fabricio, que se asentó con el correr de los minutos y se mostraría sólido hasta el final.

Antes del descanso, el León tuvo otras opciones muy claras. En una de las más notorias, rápido contragolpe de Tiago, encara hacia el área, amaga con el cuerpo, ve el hueco, y con Piovi totalmente libre a su flanco, elige un remate rasante de derecha que se pierde junto al poste. Trascartón, caño de Tiago a Ibarra, abre para Castro, envío pasado del ex Colón, Guido la baja de cabeza y el cachetazo de Tiago encuentra en la línea el brazo providencial de Ledesma.

De movida, en el complemento, corner de Tobio Burgos, se impone Carrillo en la altura y el travesaño devuelve su testazo, con Ledesma vencido. Cantizano, Julián Fernández y Alexis Soto por Copetti, Pizarro y Sández en el Canalla, y el puntero complicó por la banda de un Meza que desentonó en la brillantez general pues volvió a tomar un montón de decisiones incomprensibles.

Una amarilla a Piovi en una réplica, otra insólita a Castro tras un quite lícito a Di María, y a los 64’ ingresan Neves y Brian Aguirre por “Pucho” y Tobio Burgos, éste en performance vital para su autoestima.

Iacovich voló para rechazar un derechazo de Cantizano y al rato un zurdazo de Di María, pero resultaron posibilidades aisladas de un Central abatido en lo anímico y acaso entregado por la superioridad de su adversario. Tomás Palacios continuó deleitando con enganches y gambetas de galera, González Pirez y Núñez cruzaron con autoridad, y Mikel Amondarain no durará mucho en el club porque mete, juega, es vivo para buscar los espacios vacíos, y contagia vitalidad.

En la ventana de Sosa y Alario por Piovi y Carrillo hubo una confusión de chapas y casi sale Tiago Palacios, responsable del tercero al utilizar la corrida de Sosa por la derecha para dominar con bocho levantado y ubicar a Mikel, que entra solo por la media luna y se la pica a Ledesma en verdadero golazo.

Cetré por Tiago a los 42’, para la ovación de la tribuna al volante. La cabecera pincharrata era una fiesta...“y Estudiantes todo el año es carnaval”. Se viene el Mundial, habrá 45 días para acomodar muchas cuestiones, y entre ellas el armado del plantel para el segundo semestre. “Hay que vender”, se escucha en los corrillos, pero habrá triple competencia, Octavos de Final de Copa Libertadores, y para mantener altas las pretensiones será necesario no resignar calidad. 
Salutti
Iacovich: 7
Meza: 5
González Pirez: 8
Núñez: 7
Tomás Palacios: 9
Castro: 7
Piovi: 8
Amondarain: 8 ⚽
Tiago Palacios: 10 
Carrillo: 8½ ⚽
Tobio Burgos: 8½
Neves: 6
Brian Aguirre: 5

De la agonía al estallido

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El desencanto crecía de manera proporcional a la velocidad del reloj, cuando la cercanía de las 11 de la noche traía consigo la posibilidad cierta de quedar afuera de todo. El equipo había ido con mucho más corazón que ideas, una vez más, y los plazos de certezas e ilusiones se diluían entre los murmullos, la impotencia y el rocío.

En la más clara de los 45’ iniciales, el chico Fabri Pérez tiraba una masita al culminar un contragolpe bien manejado por Farías. Enfrente, Muslera se estiraba a su derecha para manotear un tiro rasante que iba adentro, tras una carambola favorable a los paisas. Y otras opciones no tan serias del León (el tempranero bombazo alto de Farías, el testazo ancho de González Pirez, el disparo de Carrillo que toma impulso al rozar en su marca pero va justo a las manos del arquero, el dribbling de Fabri Pérez rematado a las nubes por derecha, algunos centros cruzados de Meza) quedaban en el tintero como testimonios del déficit indiscutible de este Pincha: sus dificultades para generar situaciones de gol.

Cetré no encara nunca aunque se para de wing, el sanjua Pérez peca de falta de confianza e ingenuidad, Farías se engolosina más de la cuenta para recordarnos la máxima de Sabella (“la habilidad es un arma de doble filo, pues mal usada juega para el rival”), y por eso no alcanza la enorme velada de Mikel Amondarain, corriendo, encarando, trabando, gambeteando, mostrándose siempre y contagiando; ni el pivoteo inteligente de Carrillo para bajar todo de arriba e intentar armar juego asociado en un contexto permanentemente cortado por el golero Chaux con la complicidad del referée para demorar 30” cada saque de meta, por las teatralizaciones colombianas ante cada infracción, y por las pausas de hidratación instituidas por una CONMEBOL que en cualquier momento pone al Ratón Mickey de alcanza-pelotas.

En el complemento, de movida en un pique le tira a Fabricio Pérez, en lesión de tinte claramente psicológico a los 53’, lo reemplaza Brian Aguirre y el ex NOB, sin tratarse de Garrincha o Caniggia, al menos se anima a desbordar y a generar corners, en la antítesis de Cetré. A los 63’, Tobio Burgos y Alario sustituyen a Cetré y Farías, en ventana positiva porque el “Pipa” limpiaría dos o tres balones en ofensiva, y Tobio, no obstante su tilde apocado para envalentonarse con el esférico en los pies o meter suela, sería importante en las pelotas quietas.

Avisó Carrillo luego de un centro de Meza al saltar por detrás del zaguero para un frentazo al piso y sin trayectoria que encuentra los guantes de Chaux. El guardameta visitante se agiganta para sacar del ángulo derecho ese cabezazo de Santi Núñez con destino de red, tras un corner rosqueado de Tobio Burgos. A los 87’ entran Sosa y Castro por Piovi y Benedetti. Dan 7’ de adicional.

Y a los 91’, José Sosa avanza en posición de 8, sin apurarse mientras desde los cuatro costados la legión de nenazos alimentada a play-station y tik-tok le pide premura, bocho levantado, mete un centrazo al segundo palo muy dirigido y envenenado, salva un defensor al cerrar en la línea de fondo, y de ese tiro de esquina llega la igualdad: lo toma Tobio, pasado, Guido gana por atrás para mandarla al primer caño, Castro cabecea hacia el sector opuesto y del otro lado, prácticamente debajo del travesaño, Amondarain la frentea con el alma. El lineman levanta la bandera de offside, la desazón invade UNO, hay largos cabildeos e infernal incertidumbre, el árbitro camina al medio del campo con el paso atildado del verdugo que medita cómo ejecutar la pena de muerte, y de golpe, cuando un tufillo negativo se apoderaba de la la sensación generalizada, el VAR convalida el tanto de Mikel, la clasificación a Octavos de Final, y se desata un delirio difícil de traducir con palabras. La agonía transformada instantáneamente en éxtasis.

“Te seguiría por todas partes para alentarte porque esta barra se merece, un campeonato más, y volver a ganar…”. La gente salió cantando de la cancha, rumbo a la fría medianoche. Y las diagonales volvieron a llenarse de bocinazos, de banderas, de ese calor copero característico de la fe albirroja. Un padre caminaba por 57 con su hijo, paró en la esquina de 2 porque pasaba una moto, y escuché que le decía a su nene: “Esto es la mística Brunito, esto es la Copa Libertadores, esto es lo que me contó tu abuelo cuando yo era chico, esto lo que yo ya también viví, y es lo que ahora vos estás viviendo”. Esto es Estudiantes de La Plata.
Salutti
Muslera: 6
Meza: 6
Núñez: 6
González Pirez: 6
Benedetti: 4
Amondarain: 9 ⚽
Piovi: 5
Farías: 5
Fabri Pérez: 4
Carrillo: 7
Cetré: 3
Brian Aguirre: 6
Alario: 6
Tobio Burgos: 5

Error fatal ante un rival que no perdona

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


La doble falla garrafal de Muslera en el gol de Pedro, rebotando con su muslo una bocha fácil y perdiendo al retroceder la referencia del arco, contó con la complicidad pasiva de Meza en el cierre, y no disimula la pobre producción ofensiva albirroja de anoche en el Maracaná.

Con Piovi amonestado antes del minuto por un agarrón insulso, con la habitual intrascendencia de Castro, con Tiago Palacios baatante flojito y con Amondarain corriendo mucho sin brújula ni sentido, Carrillo quedaba arriba muy aislado, pues Brian Aguirre jugó más de carrilero que de wing.

Estudiantes tuvo una chance clara bien temprano, cuando el parietal de González Pirez encontró el corner de Aguirre, y el balón salió cerquita del ángulo derecho mientras Rossi miraba.

Pero con mejor predisposición atlética, el Fla fue ganando todos los rebotes, todas las segundas pelotas y la mayoría de los duelos, por eso al León, pese a su teabajoso retroceso, le costaba horrores progresar. Hubo una escalada de Meza, otro avance por izquierda para un centro pasado de Aguirre, un tirito mordido de Tiago y poco más, en una etapa con casi 70% de tenencia local.

Para colmo de males, una pérdida infantil de Tiago Palacios antes del descanso derivó en una habilitación pinchada por encima de Meza, Bruno Henrique se tira al pisar el área, el árbitro uruguayo compra, señala los doce pasos, el VAR rectifica, canta tiro libre por presunto empujón de Meza (era un penal con barrera) y Muslera controla el disparo bajo de Pereyra.

En el complemento, el Pincha se plantó un tanto más confiado. Creció Amondarain, Tomás Palacios hizo amonestar a los dos Araújo (reemplazados por Paquetá y Samuel Lino...), y Santi Núñez coninuó como lo más firme de la zaga, dejando la piel en cada cruce.

Hasta que llegó a los 65' la chambonada de Muslera -impreciso con los pies durante los 45' iniciales-, extraña en un arquero de su jerarquía, para cambiar los abucheos de la torcida carioca a sus jugadores por un clima de festejos bajo la llovizna del Corcovado.

Enseguida, "Nando" evitó el segundo en mano a mano con Carrascal gracias a una magistral tapada. Y al rato Pedro, de media chilena, perdonó al Tetra. Ya estaban Farías y Cetré por Castro y Aguirre, Carrillo seguía pivoteando para nadie, y los minutos fueron corriendo con los dueños de casa haciéndola circular.

Cumplió Farías, gambeteando para adelante, Cetré puso ganas además de un buscapié filoso conjurado por Rossi, y Tiago exigió al ex Boca con un zurdazo controlado en tres tiempos por el guardameta, porque había agarrado efecto al desviarse en un defensor.

Las anecdóticas inclusiones de Neves y Fabri Pérez por Piovi y Tiago Palacios a los 85' no resultaron tan ridículas como la de Gaich por Amondarain a los 89'. Y el equipo, ningún dechado de virtudes para generar situaciones, abdicó.

A medianoche, el DIM derrotó a Cusco por 3 a 2 en la altura peruana, y ello obliga a ganarles sí o sí a los colombianos el próximo martes en UNO. Será plata o mierda. Y después se verá.
Salutti
Muslera: 4
Meza: 5
González Pirez: 5½
Núñez: 8
Tomás Palacios: 6
Castro: 3
Piovi: 5
Amondarain: 5
Tiago Palacios: 4
Carrillo: 5½
Aguirre: 5½
Farías: 6
Cetré: 5

Podía pasar

 Análisis por Marble Arch


En su única falla, González Pirez perdió a los ‘87 la marca de Santiago Sosa en un córner pasado, y el cabezazo del central racinguista por detrás del zaguero albirrojo decretó el 1 a 0 letal e irreversible, ante un Muslera obstruido en la línea por Solari. Cerca de las 19 horas del domingo, cayó como un mazazo al filo de la medianoche por su aureola de injusticia, pues el equipo había ido al frente con lo que tenía y no merecía la derrota.

Antes, un encuentro trabadísimo, donde ambos bandos sabían que cualquier error resultaría fatal. Diezmado por un virus incaico, Estudiantes sufrió las bajas de Tiago Palacios –internado-, Meza y Benedetti, salió con Tomás Palacios de 3, y “Maderito” fue la mejor arma ofensiva mediante sus escaladas, en un equipo sin conductor más allá de las intenciones de Farías, el trajín de Amondarain y las ganas de Piovi, con un Neves nuevamente bajísimo, un Cetré sin demasiada incidencia y un Carrillo divorciado de la red.

Tuvo una muy clara la Academia, cuando “Maravilla” aprovechó un pase por detrás de Santiago Núñez para definir cruzado de derecha, en tiro ancho por el segundo palo. Y otra en los pies de Martiarena, con un disparo también desviado de larga distancia. El visitante dominó el trámite a partir de los 15’ y terminó esa etapa mejor parado, manejando el ritmo de las acciones ante un dueño de casa cansado, reiterativo, sin ideas y madrugado en la mayoría de las segundas pelotas.

El complemento mostró más predispuesto al Pincha, al menos en la actitud, con Racing apostando a réplicas rápidas. Y tras una escalada imperial de González Pirez desde el fondo, llega su habilitación a Farías, el pase corto del ex Colón para Carrillo y Guido, a la carrera debajo del arco, erra una imposible al tirarla por encima del travesaño. Era la victoria en un típico partido de “gol gana”. Al rato, el offside de Alexis Castro –reemplazaba a los 55’ a Neves- en un toque previo invalida el golazo de Cetré, quien la clavaba alta al ángulo izquierdo de Cambeses.

Brian Aguirre y Gaich entraron a los 79’ por Farías y Carrillo, sin embargo ninguno de los dos trascendería. Bastante replegados, los del cuestionado Costas –hasta el sábado caminaba por la cuerda floja- se animaron en el cierre, al advertir el agotamiento del dueño de casa. Por allí hubo un foul indudable de Núñez en la media luna, ignorado a dos metros por el referée. Avisaron con un tirito del sustituto Conechny a los guantes de Muslera, tras cesión de “Maravilla”. Hasta el mencionado frentazo de Santiago Sosa con su dosis de dolor implícita, en momentos donde todo parecía encaminarse hacia el alargue.

Con el asunto juzgado, José Sosa y Alario estuvieron cinco minutos escasos en lugar de Piovi y Mancuso, aunque esta vez no había clima, ni expectativas, ni tiempo, ni argumentos futbolísticos para creer en un milagro. Se palpaba en el ambiente.

Ahora los analistas dirán que Racing (21) eliminó a Estudiantes (31), y hablarán del torcido formato de la Liga Argentina. Son las reglas del certamen, y nuestra derrota en el primer mata-mata se inscribe bajo similares condiciones a las del torneo 2025 obtenido por el León. El club las criticó al dar la vuelta olímpica, y no las toma a modo de excusa en la ocasión. Párrafo aparte para Marcos Rojo, silbado e insultado desde los cuatro costados. Cavó su propia fosa, nadie lo quiere, y esa cuestión estuvo al margen del resultado gracias a un inapelable veredicto popular.

La Copa Libertadores es el objetivo todavía vivo, vaya encrucijada, con sus tremendas dificultades. Por debajo, la Copa Argentina. Pero cualquier compromiso se hará cuesta arriba sin furia de ataque ni energía grupal para torcer las pulseadas.
Salutti
Muslera: 5
Mancuso: 5½
Núñez: 7
González Pirez: 8
Tomás Palacios: 7
Amondarain: 6
Piovi: 5
Neves: 3
Farías: 5½
Carrillo: 4
Cetré: 5½
Castro: 6
Gaich: 5
Aguirre: 4

Punto de oro en las cumbres

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El Pincha se trajo un punto vital de la altura peruana, dentro de un encuentro donde la altura tuvo un papel preponderante pues el aire les faltaba a nuestros jugadores, quienes veían además cómo el pase débil salía fuerte y el balón volaba en las cesiones largas. Por eso le costó un tiempo entender que el viejo cuentito de los 3.450 metros sobre el nivel del mar no es joda. Y allí el enorme Fernando Muslera lo mantuvo en partido con una, dos, tres, cuatro atajadas decisivas, una de ellas descomunal al tapar con todo el cuerpo para repeler con el pecho una segura caída ante Callejo.

El medio hacía agua, con Neves y Castro perdidos, la franja de Benedetti era un portón abierto de par en par pese a la colaboración de Amondarain, y por el de Meza, un poco más ubicado, llegaría la apertura a los 37’: centro pasado desde la derecha, un hombre la baja de cabeza por detrás de Meza, falla González Pirez en su intento de rechazo, Callejo la deja pasar con un movimiento de cuerpo para que Neves se coma el amague, y el argentino Colitto anticipa el estatismo de Tomás Palacios para vulnerar a Muslera con un potente tiro bajo. Previo a ello, el juez ecuatoriano ignoraba varias infracciones del local, una de ellas alevosa, merecedora de amarilla y sufrida por Fabri Pérez cuando encaraba hacia el arco a toda velocidad, pero el impresentable Guerrero ni siquiera cobró infracción, provocando airadas protestas de Carrillo, sus compañeros e integrantes del banco.

El mazazo golpeó a un equipo ahogado en todo el sentido de la palabra. Que sólo llegaba con un zurdazo alto de Tiago Palacios. Y antes del descanso, otro pelotazo a espaldas de Benedetti, domina Colitto, se hamaca ante Tomás Palacios, éste queda desairado mirando las montañas contra la raya de fondo, envío corto atrás y Manzaneda, de frente al arco, la tira por arriba del travesaño en lo que era el 2 a 0.

En el entretiempo el Cacique bajó del Palco, los tubos de oxígeno hicieron lo suyo, y Estudiantes, con la experiencia de contexto adquirida en esos tortuosos 45’, salió al complemento con otro semblante posicional y actitudinal, lo cual se advirtió rápidamente en el terreno. Levantó algo Neves, Castro cambió inexistencia por intrascendencia para participar al menos en el quite, Mikel prendió el pulmotor, Tiago empezó a manejar los hilos de los avances en rol de principal protagonista, y la sensación de igualdad se fue acrecentando con el correr de los minutos, no obstante la pesadez de un Carrillo absorbido por el lungo.

Avisó Fabri Pérez con un furibundo derechazo devuelto por el poste izquierdo. El gol estaba al caer. Y a los 58’, Tiago Palacios en situación de diez lo busca a Mikel, parado de nueve en la línea del área grande, el pibe de Bavio la puntea al costado con efecto para desairar a su marca, gana el espacio, y antes que cierre el lateral, con el rabillo del ojo percibe el pique al vacío de Tiago para entregarla mansita al ras con una dosis de clase innegable para la definición a la carrera del Diego, cuyo zurdazo firme se le filtra por debajo al guardameta Díaz.

A posteriori, a los 65', Farías y Cetré por Fabri Pérez y Guido, con ansias de ganarlo, y el ex Colón en su primera intervención tira un caño, ensaya una gambeta, avanza y se diluye por dudar entre pegarle o no. Trascartón, desborde de Tiago por punta izquierda, rastrón atrás y el poste derecho devuelve el derechazo colocado de Farías.

Mancuso por Castro a los 76', Meza de ocho. Enseguida, el VAR salva de la hoguera a Palacios y a Benedetti, primereados por Callejo en soberbia volea al ángulo. Y la seguridad aérea de Muslera abortó uno y otro ollazo del Cusco de Orfila.

A los 86', Santiago Núñez y Alaril por Meza y Tiago Palacios. Al cierre, el "Pipa" le pivoteó una pelota a Cetré que el Parcero reventó por encima del horizontal, antes había rechazado de cabeza un córner, y en su ratito se mostró bien.

El puño apretado de Medina sintetizó el objetivo cumplido. Racing asoma en la maratónica seguidilla, el próximo domingo para el primer mata-mata. Y a vuelta de hoja, el Flamengo allá. Vamos con fe.
Salutti
Muslera: 9 👏
Benedetti: 4
González Pirez: 5
Tomás Palacios: 4.5
Meza: 5
Amondarain: 7
Neves: 5
Castro: 3.5
Tiago Palacios: 8 ⚽
Carrillo: 4
Fabri Pérez: 6
Farías: 6
Cetré: 5
Mancuso: 5

Quedó en lo alto para ir a las cumbres

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Al superar por 2 a 0 al muletto calamar, su similar albirrojo se aseguró el tope de su zona en la Liga Argentina y la localía para todos los eventuales mata-mata a excepción de la Final. 

Mejor el Pincha de arranque al influjo de José Ernesto Sosa, quien temprano saca un derechazo colocado junto al poste manoteado con lo justo por Borgogno. Trascartón, inteligente taco del 7 para el chico Joaquín Pereyra –mostró la determinación insinuada en sus comienzos por Román Gómez-, centro pasado del lateral, Cetré la manda a guardar de sobrepique y el VAR anula por mínimo offside.

Sin embargo, ese prometedor inicio se iría diluyendo por errores inconcebibles de Iacovich en las salidas, por los reiterados pases sin destino de un Piovi desconocido, porque Castro además de caminar la cancha perdía lo que tocaba, y por la escasa incidencia ofensiva de Cetré y el individualista Brian Aguirre –ambos desperdiciaron un par de réplicas por hacer una de más-. Alario, en ese contexto, era un turco en la neblina.

Y Platense se fue agradando paso a paso para terminar esa etapa con méritos acumulados para ponerse en ventaja. Hubo entonces dos o tres buenas respuestas de Iacovich, el local llegaba sobremanera por la banda de Mancuso, Funes Mori abortó con su experiencia un contragolpe chivísimo en mano a mano, y el caño izquierdo salvó al Tetra cuando el lungo golero del León estaba vencido ante un disparo cruzado de Lázaro Gauto.

Luego del entretiempo el equipo se adelantó 15 metros en el terreno, y crecieron muchísimo las producciones de Cetré, Mancuso y Alario. El “Pipa” habilitó a Brian Aguirre, que definió débil, y generó un tiro libre en la medialuna estrellado por Castro en la barrera. Los ingresos de Amondarain y Neves por Sosa y Piovi a los 59’ oxigenaron la zona de gestación, muy pronto Mikel impuso su impronta de incesante empuje, y a los 70’ participó de la apertura al anticipar un pelotazo largo con una peinada para Cetré, el parcero dominó, amagó salir para un lado, enganchó para el otro, encaró en diagonal y punteó una asistencia descomunal para el pique al vacío de Castro –hasta ahí el peor por lejos-, que resolvió con categórico toque suave al ángulo derecho en tanto de exquisita factura.

Ahí nomás, Tiago Palacios y Fabricio Pérez entraron por Castro y Brian Aguirre. Muy bien Tiago en ese ratito, comandando los ataques, pidiéndola y ofreciendo las pausas necesarias. Cetré se había encendido, las incursiones ofensivas de Mancuso traían reminiscencias de su primer paso por el club, y a los 78’ llegó el segundo en jugada preparada: tiro libre bien pasado de Cetré, Santi Núñez se esfuerza por detrás de la defensa para mandarla abajo del arco y Alario desde el suelo la empuja a la red.

En el cierre, Tobio Burgos –había sustituido a Cetré- se comió el tercero luego de una impecable cesión de cachetada de Tiago Palacios. Y pareció una cargada al público la elección de Alexis Castro como “figura de la cancha” por parte de los relatores y el comentarista. Tal vez lo miraron de espaldas, al igual que el responsable del videograph con un 96% de efectividad en los pases para el ex Colón.

Al cabo, Estudiantes hizo pesar su jerarquía de banco, pues los cambios resultaron desequilibrantes aunque los de Vicente Lopez simultáneamente metieron el rectángulo a Nasif, Merlini, Franquito Zapiola, Tucker y Leonardo Heredia. A la usanza del polo, la sumatoria de handicaps individuales era notoria, y el tanteador lo reflejó.

Cusco nos espera el próximo miércoles, con sus 3.400 metros de altura sobre el nivel del mar, para una parada copera decisiva. Anoche se ahorraron cuantiosas energías con Tomás Palacios, González Pirez, Guido, Farías, Meza y Benedetti, por eso la victoria vale doble.
Salutti
Iacovich: 6
Mancuso: 6
Funes Mori: 7
Núñez: 6
Joaquín Pereyra: 7
Castro: 4½ ⚽
Piovi: 4
Sosa: 6½
Cetré: 6
Alario: 7
Brian Aguirre: 5
Neves: 5½
Amondarain: 7
Tiago Palacios: 7
Fabricio Pérez: 5

Punto de órdago en dura noche de Copa

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


La igualdad de anoche ante el Flamengo se debe analizar bajo la lupa del poderío rival, cuyo plantel está valuado en 220 millones de euros. Se lesiona De Arrascaeta –fractura de clavícula derecha al caer en disputa con Piovi- e ingresa Carrascal; Plata, Saúl y Pedro sustituyen más tarde a Luis Araújo, Bruno Henrique y Samuel Lino.

Frente a esa jerarquía grupal e individual el Pincha cumplió con creces, pese a una primera mitad donde el encuentro se planteó casi veinticinco minutos en un espacio de 25 metros a cada lado del eje.

El León con mucha gente en el medio, con Piovi y Neves en el doble 5, Mikel de 8, Farías tirado a la izquierda aunque bajando a colaborar con Benedetti, y Tiago Palacios un tanto más libre. Contadas llegadas para ambos bandos, con las dos más claras albirrojas en los pies de Farías. Luego de un centro pasado de Meza, Carrillo se la baja y el ex Colón, de sobrepique, le pega alto. Al rato encara por el centro, gambetea, tira una pared con Tiago Palacios, otro dribbling y saca un zurdazo bombeado por encima del travesaño.

Pero el adversario juega, y sus argumentos, vale reiterar, tienen el respaldo de una tremendo rango cualitativo, amén de la innata naturalidad brasileña en la sensibilidad con el elemento. Entonces avisa con el zurdazo cruzado de Samuel Lino al segundo palo luego de exquisita cesión de Carrascal. Y a los 32’ se pone en ventaja cuando Lino lo ubica a Bruno Henrique en posición de “Diego Armando”, éste se la puntea a Tomás Palacios –mucho mejor atacando que defendiendo-, le gana en el pique corto, “Maderito” peca de zurdo pues cierra con esa pierna en lugar de hacerlo con la derecha, Henrique desaira a Muslera con un toquecito atrás, y Araújo la empuja a la red mientras Benedetti, parado en la línea, se da vuelta en vez de jugarse la vida.

La tribuna continúa empujando al equipo a despecho del mazazo, y el León encara el complemento con una actitud diferente, dispuesto a pasar por arriba al Mengão. De movida, centro bajo de Meza capitalizado por un zurdazo de Amondarain a los guantes de Rossi. Trascartón, otro de Meza –se comió la banda en la segunda parte- para el frentazo de Farías en el borde del área chica que se eleva por sobre el horizontal. Y a los 54’, un error compartido entre González Pirez y Piovi deja a Bruno Henrique mano a mano con Muslera, quien tapa su disparo, en el rebote vuelve a salvar con todo el cuerpo al bloquear el remate de Araújo, y deja al Pincharrata en partido.

Como si esa acción hubiese despertado a la mística, enseguida llega el empate local. Guido la pelea con la suela para alargar hacia Meza, el lateral de nuevo para Carrillo, pica al claro, el 9 se la pone limpita, raya de fondo para Eric, viene pinchadita, Farías se zambulle en palomita, el fútbol a media altura está por entrar, Rossi vuela hacia su arco para sacarlo con las manos, en forma paralela Carrillo lo imita por delante para asegurarlo de cabeza, quizás lo roza, Rossi manotea la pelota, pega en la espalda de Guido y todos, el arquero, el centrodelantero y el esférico, termina en el fondo de las mallas. Un golazo por la jugada. E imponente determinación de Carrillo, un animal para evitar la heroica de Rossi.

Allí comenzó el show del chileno Piero Maza, interrumpiendo el trámite permanentemente, con tertulias exasperantes alrededor de las infracciones y los cambios. Junto a la ridícula pausa de rehidratación, enfriaron un poco el impulso estudiantil, que siguió no obstante dominando a su oponente, con elocuentes levantadas de Neves y Amondarain.

Hay una corrida brazuca abortada por Farías al filo del penal, a los 74’ Cetré reemplaza a un Facundo muy vivado por la gente, y trascartón un testazo de Tiago Palacios se pierde alto después de otro correcto centro de Meza.

Castro, Gaich y Brian Aguirre relevan a los 86’ a Neves, Tiago Palacios y Carrillo, los 4 minutos de adicionados son una cargada al sentido común, en ese breve lapso la visita se adueña de la tenencia, un tiro al ras de Pedro es controlado por Muslera, y en el cierre Castro habilita a Cetré, el parcero saca un buscapié envenenado, Brian Aguirre lo toma en el punto del penal, amaga pegarle y cede suave a Amondarian, que a su flanco no logra direccionar al caño izquierdo ni darle demasiada fuerza, permitiendo el rechazo de Rossi. Era el 2 a 1, y el pibe de Bavio se fue llorando al vestuario pues significaba la victoria contra un adversario durísimo. El aplauso unánime del estadio retribuyó la entrega de los jugadores.

Flamengo 7, Estudiantes 5, Independiente Medellín 1, Cusco 0. Los dos últimos chocan este jueves, y el Grupo A ya transita su fase medular. El próximo miércoles 6 iremos a la altura de Cusco, en topada crucial, con Piovi afuera por tercera amarilla; el miércoles 20 nos recibirá Flamengo, huelgan los comentarios. Y el martes 26 vendrán los colombianos a UNO. Entremezclados con ese Fixture, los playoffs de la Liga Argentina, con continuidad sabatina ante Platense el sábado venidero a las 21:15 horas. Un mes por demás intenso, para disputarlo con inteligencia, convicción, humildad y corazón.
Salutti
Muslera: 8
Meza: 7.5
Tomás Palacios: 6
González Pirez: 5
Benedetti: 4
Amondarain: 6
Neves: 5
Piovi: 7
Tiago Palacios: 5
Farías: 7
Carrillo: 7 ⚽
Cetré: 6

Buen punto pero con dudas

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El Pincha sigue puntero en su zona rumbo a los playoffs, y el empate de esta tarde en 1 y 57 ante Talleres de Córdoba lo mostró bastante sólido abajo como inapetente en el arco rival.

El bajo nivel de Cetré, la ineficacia de Gaich, y una alineación donde Neves en el eje erró más de lo que acertó, fueron parte del problema. Amondarain, tirado de 8, se prodigó sin brillar, Piovi cumplió de 5 tradicional, y fue aceptable el desempeño de Farías, mostrándose para recibir e intentando armar juego. Pero al León le faltó magia, punch o el toque distintivo capaz de destrabar un partido tan luchado metro a metro. El que se equivocaba perdía, Estudiantes lo buscó más y no supo cómo resolverlo.

De movida, Muslera rechazó un disparo cruzado del moreno Valoyes, aunque era offside. Amondarain no llegó por centímetro a conectar de palomita un tiro libre bajo de Cetré, al rato el mismo Mikel no pudo entrarle en el área chica a un envío de Mancuso tras muy buen slalom de Farías, y en la más clarita albirroja de esos 45’ iniciales, bochazo aéreo de Neves para Amondarain, éste la frentea de pique al piso y Guido Herrera la desvía al corner.

En el complemento, de nuevo a Mikel le faltó un cachito para un pase a tres dedos tirado por Neves con efecto, trascartón un bombazo de Benedetti salió muy alto, y al rato otro de “Bigote” Neves se fue bastante ancho. Sin embargo, el uruguayo alternaba buenas con malas, y al Pincha le costaba arrimarse con peligro.

A los 65’, Tiago Palacios, Carrillo y Brian Aguirre sustituyeron a Farías, Gaich y Cetré; el parcero se retiró llorando, seguramente de bronca por su pobre desempeño, sintetizado en la segunda etapa por un único desborde positivo. Y a pesar del peso específico de los ingresados, la ecuación no logró torcer el destino de empate, no obstante las ganas de Aguirre por la banda izquierda para forzar un par de tiros de esquina, y la voluntad proverbial de Guido para pelearlas. El cambio de Castro por Neves, a los 82’, sólo aportó una dosis de confusión.

Hubo un lapso de atrevimiento tallarín, con Muslera muy seguro al igual que la dupla Palacios-González Pirez para los cierres, aunque el ex River fallaba en algunas salidas del primer tiempo.

La gente se retiró algo preocupada, mientras cantaba pensando en el miércoles y no tanto en los mano a mano domésticos por venir. Si no se puede ganar, sirve no perder, y en ese sentido la suma es valorable. El interrogante es profundo, cualitativo, y refiere a las reales posibilidades del plantel para una parada del volumen de la próxima frente a Flamengo, por ejemplo. Ante la “T” cordobesa nadie se guardó nada. Por eso el equipo deberá apelar a ese plus capaz de torcer con el corazón aquellas cuestiones que la razón no entiende.
Salutti
Muslera: 7
Mancuso: 5
González Pirez: 6
Tomás Palacios: 7
Benedetti: 6
Amondarain: 6
Piovi: 6
Neves 5
Farías: 6
Cetré: 4
Gaich: 3
Tiago Palacios: 5
Carillo: 5
Brian Aguirre: 6

“Jugar bien es ganar” (Carlos Salvador Bilardo)

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Cortando una racha negativa que databa del 13 de marzo de 2005 en el Monumental Presidente Perón, fecha de su última victoria en Alta Córdoba, Estudiantes se trajo la medalla dorada de ese difícil reducto serrano y aseguró su participación en los playoffs.

Malaria en la primera etapa, sobremanera porque Tiago Palacios nunca encontró los tiempos del partido, Mikel se mostró extrañamente errático, Fabricio Pérez pasó inadvertido y Brian Aguirre se destacó más defendiendo que atacando. Entonces el León tuvo en Piovi a su jugador fundamental, pues su quite, distribución y sentido de ubicación a lo largo de los 90 minutos sirvió para apagar incendios y también para entretejer los contados armados ofensivos.

Imprecisiones de movida en los dos bandos. A los 4’, réplica de tres contra uno mal resuelta por Palacios, a quien camiseteaban, pero el delincuente Mastrángelo lo ignora olímpicamente. A los 8’, tiro libre envenenado del “Gato” Lodico desde la banda izquierda, se metía, y Muslera, con reflejos extraterrestres, lo saca con su muslo casi de adentro. Del corner subsiguiente, pasado, el uruguayo rechaza la potente volea de Cerato.

Funes Mori se pone nervioso tras una mala cesión a Benedetti en una salida, Santi Núñez también se equivoca en una similar, y hay momentos de zozobra porque Estudiantes no la agarra ni con un lazo. Encima, a Carrillo le hacían tomas de Titanes en el Ring dentro del área local, sin ningún disimulo, y Mastrángelo miraba los cerros ante las airadas protestas del “Cacique” Medina y el banco.

El morocho Córdoba Mosquera se pierde la apertura a los 29’, luego de un lateral y un centro de Guerra donde la zaga durmió. Trascartón, desborde de Meza, de muy buena producción, llega a fondo, pase atrás al ras y el bombazo de Piovi sale cerca del ángulo derecho de Roffo. Y responde Instituto con un derechazo de Guerra que pica y se va por sobre el horizontal, al tomar alto el pase de Córdoba Mosquera.

Para el complemento, Mancuso por Meza, sentido en el posterior de su pierna izquierda. Y a los 5’, cuando nada dejaba preverlo, Brian Aguirre se hamaca en la punta izquierda, utiliza la subida de Benedetti para engañar a su doble marca, gana el lugar hacia el centro y despacha un derechazo cruzado que se cuela viboreando en el segundo palo de Roffo, para gritar su primer tanto albirrojo.

El gol tranquilizó al Tetra. Creció Amondarain, se asentó la cueva, Ñuñez repelió todo, Piovi continuó cual relojito en el centro de la cancha, y la variante de Cetré por el intrascendente Fabri Pérez resultaría positiva.

Sin embargo, dos malos cálculos consecutivos de Muslera en sendos ollazos comprometieron a los 21’ al arco pincharrata. Y en un contragolpe, hay un mal control de Palacios, corrige Aguirre abriendo con inteligencia a la punta para Cetré, el cafetero la corta para Tiago, éste anticipa a un rival, encara y Roffo le tapa su disparo al segundo caño, cuando Brian Aguirre entraba solito por el medio.

Un insignificante Castro y el agrandado Farías por Brian Aguirre y el tibio Tiago en el ventiluz de los 23’. Y en el meridiano de los 30’, Muslera controla en el piso un tiro de Cerato, que aprovechaba un deficiente despeje de Funes Mori. Los dueños de casa presionaban, y la sustitución de Carrillo por González Pirez, a los 36’, armaba la línea de cinco en la retaguardia para aguantar el chubasco.

A los 41’, Cetré corre una pelota cubierta por el defensor Alarcón, éste le cruza un brazo antirreglamentariamente, el colombiano lo cuerpea en el duelo de caderas, le quita el balón lícitamente, Alacón se tira, el parcero enfila para la valla de la Gloria, habilita a Farías y el ex Colón la puntea con sutileza al ser atorado por Roffo, en conversión de deliciosa factura. No obstante, para desgracia de Andrés Yossen, el bovina Azzaro y demás antipinchas confesos, el VAR llama, Mastrángelo observa que no existe infracción y paradójicamente procede a anular el gol. Auténtico y vergonzoso asalto a mano armada para cerrarles la boca a todos los ignorantes que baten a los cuatro vientos ayudas imaginarias hacia nuestro club.

En los 6 minutos adicionados nadie escatimó esfuerzos, y al cabo los 3 puntos viajaron para La Plata. La imagen de esos 45’ inaugurales, muy preocupante. Carrillo se ha divorciado de la red, aunque no por infidelidad, sino porque no le asisten ocasiones para ponerla. Cetré es un caso de diván, pues de titular no pesa y de suplente se destaca. Tiago Palacios no consigue hilvanar actuaciones descollantes para convertirse en manija. Y la identidad grupal no termina de fluir.

Este sábado, en síntesis, el triunfo echó raíces bajo la suela de Piovi, y floreció por el olfato de Brian Aguirre para golpear en el momento justo.
Salutti
Muslera: 6
Meza: 7
Funes Mori: 5½
Núñez: 7
Benedetti: 5
Amondarain: 5½
Piovi: 8
Tiago Palacios: 5
Fabri Pérez: 3
Brian Aguirre: 7 ⚽
Carrillo: 5
Mancuso: 5½
Cetré: 7
Castro: 4
Farías: 6

Victoria con mucho para arreglar

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja

Era imperioso triunfar y se ganó. Ante el oponente, a priori, más accesible del grupo, pero que le había hecho partido en Perú al poderoso Flamengo con un arbitraje observado y bochornoso. Por eso sirve el amarrete 2-1 ante el Cusco Fútbol Club.

En los renglones del debe, las desatenciones defensivas, los desacoples en el retroceso y la falta de contundencia en la valla rival, aspecto donde Carrillo continúa con la pólvora mojada.

En los 25’ iniciales, el Pincha arrinconó a su huésped y fue dueño absoluto del crepúsculo. Tempranito, Cetré habilita a Benedetti, centro pasadito del lateral y el cabezazo de Guido que cruza todo el arco para salir apenitas ancho. Enseguida, envío pasado de Meza, Carrillo pifia el zurdazo, le cae al Cetré, la pica entre dos defensores y su bombazo de derecha obliga a la estirada del arquero. Y hubo varias jugadas colectivas de peligro, con gran movilidad de Farías jugando para el equipo, el aporte generoso de Tiago Palacios y Amondarain, la atildada ubicación de Piovi y los avances por las bandas, aunque siempre faltaba un cachito en la puntada final como en esos disparos altos de Amondarain y Cetré.

A los 27’, Tomás Palacios sale del fondo con todos los peruanos en su campo, cruza el eje, intenta pasar entre dos adversarios, la pierde, Carabajal le pega por arriba al ver adelantado a Muslera y el uruguayo, rehaciéndose con enorme sentido de tiempo, distancia y objeto, se estira contra el arco para salvar al filo de la línea una segura caída. Y de ese susto mayúscula llega la apertura, sólo un minuto después: pelotazo largo de González Pirez para Farías, el golero choca con el fullback Fuentes, se le escapa el balón en blooper insólito, Farías aprovecha el regalo y lo manda a guardar con un toque suave, justificando la superioridad local.

Sin embargo, la visita iguala pronto e inesperadamente a los 31’, en su primer ataque asociado. Por derecha, hay un pase al área, Diego Soto a acaricia de espaldas con el empeine para desairar la tibia marca de Tomás Palacios, Lucas Colitto encara, falla la barrida al piso de González Pirez, es tardío el cierre de Meza, Piovi mira de atrás y el delantero argentino formado en Defensores de Belgrano define suave y a rastrón al palo derecho de Muslera.

El León sintió el impacto, porque el cero en su meta era objetivo central. A vuelta de hoja casi llega el segundo incaico, cuando de manera increíble González Pirez cabecea hacia atrás para habilitar a un hombre en offside, la acción deriva a la punta derecha, Colitto lo ve a Carabajal a espaldas de los centrales y el movedizo 27’ se lo morfa desde posición inmejorable al patear sobre el horizontal.

Y en ese cuarto de hora hasta el descanso, el equipo decayó notoriamente. Tiago equivocó el camino en dos o tres ocasiones. Se notó un nerviosismo generalizado, y el “movete, Pincha movete, movete dejá de joder”, a mi juicio inapropiado para la instancia y por cómo venía la mano, puso de manifiesto la histeria de los nenazos de la actualidad, los mismos que filman los corners, los tiros libres y no van a alentar sino a sacarse selfies para subir a las redes. Recuerdo el 3 a 3 con siete jugadores contra el Gremio de Renato, con el estadio hecho un hervidero, gritos de guerra, la gente moviendo el alambrado y descomunal apoyo de las tribunas, o el 2 a 1 a Cruzeiro silenciando a todo el Mineirao en 2009, y no puedo imaginar a ninguno de estos pseudo hinchas en aquellas noches épicas.

En el complemento volvió la actitud del comienzo. Avisó Carrillo con un frentazo a los guantes de Pedro Díaz Mendoza tras un centro de Meza. Y a los 48’, Tiago Palacios recupera un balón en tres cuartos, alarga para Farías, el ex Colón encara, lo bajan, el esférico corre, Palacios lo toma a la carrera con efecto, hay un leve desvío en Fuentes y la comba agarra velocidad para picar y colarse al lado del caño derecho.

A partir de allí, Tiago creció una enormidad, y tuvo el segundo con un estiletazo bajo tras acertada intervención de Piovi. Mikel, que se terminaría comiendo la cancha, genera a los 51’ la expulsión de Colitto, quien lo pisa de atrás y recibe la segunda amarilla.

En la ventana de los 63’, Neves, Brian Aguirre y Castro reemplazan a Piovi, un tibio Cetré y un muy aplaudido Farías. Y en su primera intervención, “Bigote” estrella la pelota contra el parante izquierdo luego de un enganche de Amondarain y de la inteligencia de Tiago Palacios al dejarlo pasar abriendo sus piernas. El mismo Tiago, trascartón, sacó un bombazo de zurda a nada del ángulo derecho.

Y la sensación de tercero al caer no logró cristalizarse porque el Cusco, con diez, se animó más que con once, entró el pelado Juan Manuel Tévez para darle intensidad a los intentos cusqueños con su determinación, y los mencionados desajustes en la retaguardia, marcadas imprecisiones individuales de Benedetti y Tomás Palacios enmendadas por el correcto segundo tiempo de González Pirez, además de la también apuntada ineficacia para convertir, mantuvieron el resultado en suspenso.

Gaich ingresó por Guido a los 74’, Sosa por Mikel a los 81’, Brian Aguirre le quemó los brazos a Pedro Díaz después de un dribbling por izquierda, en la continuidad armó una pared con Sosa que se diluyó al buscar a Gaich, y el 7, ya en el epílogo, le pegó débil pisando el área para desperdiciar una chance clara tras recibir de Alexis Castro.

Así el León sumó 3 puntos claves, con el inefable talismán de Pachu Zubiri en el relato. Hay numerosos detalles por corregir, pues frente a Cruzeiro, o en eventuales etapas posteriores de Copa Libertadores, las ventajas concedidas anoche serán fatales.

Párrafo aparte para las patéticas “pausas de hidratación”, rodeadas del show televisivo en torno a las indicaciones tácticas de los DT, haciendo públicas intimidades propias de cada plantel. Quieren disfrazar el fútbol argentino y sudamericano con los artilugios de las ligas yankees de béisbol. Se aproxima un Mundial con sedes en tres países. Y lamentablemente, el plan de desnaturalización de este hermoso deporte prosigue su marcha implacable.
Salutti
Muslera: 7
Meza: 5½
Tomás Palacios: 4½
González Pirez: 5½
Benedetti: 5
Amondarain; 7½
Piovi: 5½
Palacios: 8 
Farías: 8½ ⚽
Carrillo: 5
Cetré: 5
Neves: 6
Brian Aguirre: 7
Castro: 5
Gaich: 4

Agónica y estimulante victoria

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El 2 a 1 ante el disciplinado Unión, conseguido al filo del pitazo final dando vuelta un tanteador adverso, proyectó al Pincha al liderazgo de su zona, lo puso en las puertas de los playoffs, fortaleció las bases aún en construcción del Ciclo Medina, y significó un empujón anímico invalorable de cara al choque copero del próximo martes.

Parejo primer tiempo entre el muletto albirrojo y el aceitado team de Carol Madelón. Al León le faltó futbol, sobremanera porque Neves y Castro se cansaron de equivocarse, Fabri Pérez parecía atado, Gaich llegaba siempre dos o tres segundos tarde y el balón pasaba poco por Sosa, quien a cuentagotas intentaba mostrar el camino. Tocó suave entre dos rivales para Castro, que se enredó solito al pisar el área; cruzó un bochazo de 45 metros para Mancuso, que lo regaló al querer pasarlo de pecho; y en un retroceso, el 7 recupera, arranca contra la platea de Avenida 1, mete el freno, su perseguidor pasa de largo, se la da a Neves y el uruguayo genera un contragolpe santafesino al cruzar un pase sin destino alguno hacia la otra banda.

En ese panorama ofensivo desolador, la luz en la oscuridad se llamó Brian Aguirre, figura absoluta de la tarde-noche. Encaró con convicción, metió enganches indescifrables, gambeteó para adelante y mostró facetas del jugador que en su momento Boca fue a buscar a Newells. En una desbordó por izquierda, levantó la vista y asistió a Gaich, cuyo pésimo control al lado del punto del penal, un rebote de medio metro, dilapidó la ocasión. Y al rato, en veloz corrida al recibir precisa habilitación del debutante Joaquín Pereyra, enfila para el arco, choca con Mansilla al puntearla, Gaich a destiempo no logra empujarla porque Paz lo traba abajo, deriva para Aguirre y su volea es interceptada por el platinado Ludueña.

El Tatengue sólo avisaba con una serie de rebotes causados por un horror de Santiago Núñez, subsanado en parte por Funes Mori. Y sin otro mérito que correr y presionar, se pone en ventaja a los 36’. Distracción generalizada en un corner, ejecutado con el impresentable Yael Falcon Pérez atándose los cordones de espaldas al vértice, aunque no lo hizo patear de nuevo como en infinidad de infracciones a favor del Tetra donde mostró obsesivo y sospechoso recelo. Cae el centro, Muslera estático bajo los tres palos, Alexis Castro y Sosa también, Estigarribia se apoya en el 7 para saltar por detrás de ambos y la peina a la red, en una obra maestra de patética marca en zona.

Trascartón, Mateo Del Blanco –lateral de lujo- lo deja solo a Tarragona, el ex triste remata cruzado al segundo palo y Mancuso la revienta en el cierre por encima del travesaño, cuando acechaba Estigarribia para gritar el segundo.

El entretiempo sirvió para a ovación de todo el estadio a los héroes pincharratas de Malvinas, aplaudidos hasta las lágrimas desde los cuatro costados al realizar una suerte de vuelta olímpica cansina y emotiva. Retumbó “el que no salta es un inglés”, ridiculizando de paso al sionista Feimann y a la multitud de mitómanos ensañados con Juan Sebastián Verón. El inicio del complemento tuvo similar tesitura de los 45’ primarios. Inocua tenencia local, y la visita haciendo tiempo para enfriar el trámite lo máximo posible. Empero de movida, una doble tapada de Mancuso al cancherito Julián Palacios evitó el 0-2 tras un centro pasado de Cuello.

En la ventana de los 56’, Amondarian y Tiago Palacios sustituyen a Castro y Sosa, Mikel se pone el equipo al hombro, contagia su despliegue ganador, crece Fabri Pérez y enseguida se consigue la igualdad. Jugada bien movida de salida por Funes Mori, busca a Brian Aguirre volcado en la punta izquierda, el extremo se hamaca para acá, para allá, deja el tendal, corre paralelo a la línea de fondo, mete el puñal al ras y el “Sanjua” Pérez lo corta de smash con la cara interna de su botín para acomodarlo contra el caño izquierdo de un Mansilla fantasmagórico que luego de trastabillar intenta en vano sacarlo con los pies.

A los 62’ Benedetti reemplaza a Joaquín Pereyra, de aceptable estreno. Y sobreviene un lapso de zozobra, con tres oportunidades claritas para el huésped. Aquel bombazo de Julián Palacios por la izquierda rechazado por Muslera; el tiro de emboquillada de Del Blanco mirado por el golero uruguayo; y esa profunda de Julián Palacios después de una salida infantil del arco entre Muslera y Neves, picando al vacío a espaldas de Núñez para definir apenitas ancho, rozando el segundo poste.

A los 73’, González Pirez y Alario ingresan por Funes Mori y Gaich, y una cortina de silbidos con ecos pretéritos despide al zaguero, que a mi juicio, más allá de una chambonada salvada por Muslera en los albores de la segunda etapa, no desentonó en absoluto. Así lo entendió también el DT en la conferencia de prensa posterior.

Y en los 20’ ulteriores, Estudiantes inclina la cancha con fe y fervor. Un slalom de Fabri Pérez, la pared con Amondarain, choca con Ludueña, se tira y pide un penal que no era. Trascartón, Julián Palacios se para arriba de la pelota frente a Mancuso, en provocación innecesaria, y “Mancu” lo atiende al toque contra la raya de costado. El Pincha va, de la mano de Mikel, y lo talan a Brian Aguirre a la vera del banco de suplentes. Dos o tres tiros de esquina acorralan la valla de Mansilla. Y a los 93’, en uno de ellos, comba abierta de Tiago Palacios –no aportó demasiado-, frentazo de Núñez, otro de Brian Aguirre que manotea Mansilla, queda boyando, la captura Alario, taquea exigido, pega en Tarragona y Mikel, de frente, les rompe el arco para festejarlo en el ángulo de 1 y 55, desatando un delirio difícil de explicar con palabras.

La hinchada, algo apagada a lo largo del encuentro, se fue cantando por las calles empedradas. El triunfo cayó del cielo justo en la previa de un choque copero, con todo lo que ello por aquí implica desde las añejas épocas de brujas, cábalas y tablones. Así, el ahora puntero Estudiantes de La Plata llega entonado a una cita de honor.
Salutti
Muslera: 5
Mancuso: 4
Funes Mori: 6
Núñez: 5
Pereyra: 5
Castro: 3
Neves: 4
Sosa: 5
Fabri Pérez: 6
Aguirre: 8½
Gaich: 3
Benedetti: 5
Tiago Palacios: 5
Amondarain: 8 ⚽
González Pirez: 6 ⚽
Alario: 5

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NO SE OLVIDEN...

NO SE OLVIDEN...

Homenaje a Caloi

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Gracias Revista Animals! / clik en la imágen para ampliar.

Wallpaper por Estudiantes

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