🟥⬜🟥DALE LEÓNNNN!!!🟥⬜🟥🦁

X@Por_Estudiantes

De la agonía al estallido

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El desencanto crecía de manera proporcional a la velocidad del reloj, cuando la cercanía de las 11 de la noche traía consigo la posibilidad cierta de quedar afuera de todo. El equipo había ido con mucho más corazón que ideas, una vez más, y los plazos de certezas e ilusiones se diluían entre los murmullos, la impotencia y el rocío.

En la más clara de los 45’ iniciales, el chico Fabri Pérez tiraba una masita al culminar un contragolpe bien manejado por Farías. Enfrente, Muslera se estiraba a su derecha para manotear un tiro rasante que iba adentro, tras una carambola favorable a los paisas. Y otras opciones no tan serias del León (el tempranero bombazo alto de Farías, el testazo ancho de González Pirez, el disparo de Carrillo que toma impulso al rozar en su marca pero va justo a las manos del arquero, el dribbling de Fabri Pérez rematado a las nubes por derecha, algunos centros cruzados de Meza) quedaban en el tintero como testimonios del déficit indiscutible de este Pincha: sus dificultades para generar situaciones de gol.

Cetré no encara nunca aunque se para de wing, el sanjua Pérez peca de falta de confianza e ingenuidad, Farías se engolosina más de la cuenta para recordarnos la máxima de Sabella (“la habilidad es un arma de doble filo, pues mal usada juega para el rival”), y por eso no alcanza la enorme velada de Mikel Amondarain, corriendo, encarando, trabando, gambeteando, mostrándose siempre y contagiando; ni el pivoteo inteligente de Carrillo para bajar todo de arriba e intentar armar juego asociado en un contexto permanentemente cortado por el golero Chaux con la complicidad del referée para demorar 30” cada saque de meta, por las teatralizaciones colombianas ante cada infracción, y por las pausas de hidratación instituidas por una CONMEBOL que en cualquier momento pone al Ratón Mickey de alcanza-pelotas.

En el complemento, de movida en un pique le tira a Fabricio Pérez, en lesión de tinte claramente psicológico a los 53’, lo reemplaza Brian Aguirre y el ex NOB, sin tratarse de Garrincha o Caniggia, al menos se anima a desbordar y a generar corners, en la antítesis de Cetré. A los 63’, Tobio Burgos y Alario sustituyen a Cetré y Farías, en ventana positiva porque el “Pipa” limpiaría dos o tres balones en ofensiva, y Tobio, no obstante su tilde apocado para envalentonarse con el esférico en los pies o meter suela, sería importante en las pelotas quietas.

Avisó Carrillo luego de un centro de Meza al saltar por detrás del zaguero para un frentazo al piso y sin trayectoria que encuentra los guantes de Chaux. El guardameta visitante se agiganta para sacar del ángulo derecho ese cabezazo de Santi Núñez con destino de red, tras un corner rosqueado de Tobio Burgos. A los 87’ entran Sosa y Castro por Piovi y Benedetti. Dan 7’ de adicional.

Y a los 91’, José Sosa avanza en posición de 8, sin apurarse mientras desde los cuatro costados la legión de nenazos alimentada a play-station y tik-tok le pide premura, bocho levantado, mete un centrazo al segundo palo muy dirigido y envenenado, salva un defensor al cerrar en la línea de fondo, y de ese tiro de esquina llega la igualdad: lo toma Tobio, pasado, Guido gana por atrás para mandarla al primer caño, Castro cabecea hacia el sector opuesto y del otro lado, prácticamente debajo del travesaño, Amondarain la frentea con el alma. El lineman levanta la bandera de offside, la desazón invade UNO, hay largos cabildeos e infernal incertidumbre, el árbitro camina al medio del campo con el paso atildado del verdugo que medita cómo ejecutar la pena de muerte, y de golpe, cuando un tufillo negativo se apoderaba de la la sensación generalizada, el VAR convalida el tanto de Mikel, la clasificación a Octavos de Final, y se desata un delirio difícil de traducir con palabras. La agonía transformada instantáneamente en éxtasis.

“Te seguiría por todas partes para alentarte porque esta barra se merece, un campeonato más, y volver a ganar…”. La gente salió cantando de la cancha, rumbo a la fría medianoche. Y las diagonales volvieron a llenarse de bocinazos, de banderas, de ese calor copero característico de la fe albirroja. Un padre caminaba por 57 con su hijo, paró en la esquina de 2 porque pasaba una moto, y escuché que le decía a su nene: “Esto es la mística Brunito, esto es la Copa Libertadores, esto es lo que me contó tu abuelo cuando yo era chico, esto lo que yo ya también viví, y es lo que ahora vos estás viviendo”. Esto es Estudiantes de La Plata.
Salutti
Muslera: 6
Meza: 6
Núñez: 6
González Pirez: 6
Benedetti: 4
Amondarain: 9 ⚽
Piovi: 5
Farías: 5
Fabri Pérez: 4
Carrillo: 7
Cetré: 3
Brian Aguirre: 6
Alario: 6
Tobio Burgos: 5

Error fatal ante un rival que no perdona

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


La doble falla garrafal de Muslera en el gol de Pedro, rebotando con su muslo una bocha fácil y perdiendo al retroceder la referencia del arco, contó con la complicidad pasiva de Meza en el cierre, y no disimula la pobre producción ofensiva albirroja de anoche en el Maracaná.

Con Piovi amonestado antes del minuto por un agarrón insulso, con la habitual intrascendencia de Castro, con Tiago Palacios baatante flojito y con Amondarain corriendo mucho sin brújula ni sentido, Carrillo quedaba arriba muy aislado, pues Brian Aguirre jugó más de carrilero que de wing.

Estudiantes tuvo una chance clara bien temprano, cuando el parietal de González Pirez encontró el corner de Aguirre, y el balón salió cerquita del ángulo derecho mientras Rossi miraba.

Pero con mejor predisposición atlética, el Fla fue ganando todos los rebotes, todas las segundas pelotas y la mayoría de los duelos, por eso al León, pese a su teabajoso retroceso, le costaba horrores progresar. Hubo una escalada de Meza, otro avance por izquierda para un centro pasado de Aguirre, un tirito mordido de Tiago y poco más, en una etapa con casi 70% de tenencia local.

Para colmo de males, una pérdida infantil de Tiago Palacios antes del descanso derivó en una habilitación pinchada por encima de Meza, Bruno Henrique se tira al pisar el área, el árbitro uruguayo compra, señala los doce pasos, el VAR rectifica, canta tiro libre por presunto empujón de Meza (era un penal con barrera) y Muslera controla el disparo bajo de Pereyra.

En el complemento, el Pincha se plantó un tanto más confiado. Creció Amondarain, Tomás Palacios hizo amonestar a los dos Araújo (reemplazados por Paquetá y Samuel Lino...), y Santi Núñez coninuó como lo más firme de la zaga, dejando la piel en cada cruce.

Hasta que llegó a los 65' la chambonada de Muslera -impreciso con los pies durante los 45' iniciales-, extraña en un arquero de su jerarquía, para cambiar los abucheos de la torcida carioca a sus jugadores por un clima de festejos bajo la llovizna del Corcovado.

Enseguida, "Nando" evitó el segundo en mano a mano con Carrascal gracias a una magistral tapada. Y al rato Pedro, de media chilena, perdonó al Tetra. Ya estaban Farías y Cetré por Castro y Aguirre, Carrillo seguía pivoteando para nadie, y los minutos fueron corriendo con los dueños de casa haciéndola circular.

Cumplió Farías, gambeteando para adelante, Cetré puso ganas además de un buscapié filoso conjurado por Rossi, y Tiago exigió al ex Boca con un zurdazo controlado en tres tiempos por el guardameta, porque había agarrado efecto al desviarse en un defensor.

Las anecdóticas inclusiones de Neves y Fabri Pérez por Piovi y Tiago Palacios a los 85' no resultaron tan ridículas como la de Gaich por Amondarain a los 89'. Y el equipo, ningún dechado de virtudes para generar situaciones, abdicó.

A medianoche, el DIM derrotó a Cusco por 3 a 2 en la altura peruana, y ello obliga a ganarles sí o sí a los colombianos el próximo martes en UNO. Será plata o mierda. Y después se verá.
Salutti
Muslera: 4
Meza: 5
González Pirez: 5½
Núñez: 8
Tomás Palacios: 6
Castro: 3
Piovi: 5
Amondarain: 5
Tiago Palacios: 4
Carrillo: 5½
Aguirre: 5½
Farías: 6
Cetré: 5

Podía pasar

 Análisis por Marble Arch


En su única falla, González Pirez perdió a los ‘87 la marca de Santiago Sosa en un córner pasado, y el cabezazo del central racinguista por detrás del zaguero albirrojo decretó el 1 a 0 letal e irreversible, ante un Muslera obstruido en la línea por Solari. Cerca de las 19 horas del domingo, cayó como un mazazo al filo de la medianoche por su aureola de injusticia, pues el equipo había ido al frente con lo que tenía y no merecía la derrota.

Antes, un encuentro trabadísimo, donde ambos bandos sabían que cualquier error resultaría fatal. Diezmado por un virus incaico, Estudiantes sufrió las bajas de Tiago Palacios –internado-, Meza y Benedetti, salió con Tomás Palacios de 3, y “Maderito” fue la mejor arma ofensiva mediante sus escaladas, en un equipo sin conductor más allá de las intenciones de Farías, el trajín de Amondarain y las ganas de Piovi, con un Neves nuevamente bajísimo, un Cetré sin demasiada incidencia y un Carrillo divorciado de la red.

Tuvo una muy clara la Academia, cuando “Maravilla” aprovechó un pase por detrás de Santiago Núñez para definir cruzado de derecha, en tiro ancho por el segundo palo. Y otra en los pies de Martiarena, con un disparo también desviado de larga distancia. El visitante dominó el trámite a partir de los 15’ y terminó esa etapa mejor parado, manejando el ritmo de las acciones ante un dueño de casa cansado, reiterativo, sin ideas y madrugado en la mayoría de las segundas pelotas.

El complemento mostró más predispuesto al Pincha, al menos en la actitud, con Racing apostando a réplicas rápidas. Y tras una escalada imperial de González Pirez desde el fondo, llega su habilitación a Farías, el pase corto del ex Colón para Carrillo y Guido, a la carrera debajo del arco, erra una imposible al tirarla por encima del travesaño. Era la victoria en un típico partido de “gol gana”. Al rato, el offside de Alexis Castro –reemplazaba a los 55’ a Neves- en un toque previo invalida el golazo de Cetré, quien la clavaba alta al ángulo izquierdo de Cambeses.

Brian Aguirre y Gaich entraron a los 79’ por Farías y Carrillo, sin embargo ninguno de los dos trascendería. Bastante replegados, los del cuestionado Costas –hasta el sábado caminaba por la cuerda floja- se animaron en el cierre, al advertir el agotamiento del dueño de casa. Por allí hubo un foul indudable de Núñez en la media luna, ignorado a dos metros por el referée. Avisaron con un tirito del sustituto Conechny a los guantes de Muslera, tras cesión de “Maravilla”. Hasta el mencionado frentazo de Santiago Sosa con su dosis de dolor implícita, en momentos donde todo parecía encaminarse hacia el alargue.

Con el asunto juzgado, José Sosa y Alario estuvieron cinco minutos escasos en lugar de Piovi y Mancuso, aunque esta vez no había clima, ni expectativas, ni tiempo, ni argumentos futbolísticos para creer en un milagro. Se palpaba en el ambiente.

Ahora los analistas dirán que Racing (21) eliminó a Estudiantes (31), y hablarán del torcido formato de la Liga Argentina. Son las reglas del certamen, y nuestra derrota en el primer mata-mata se inscribe bajo similares condiciones a las del torneo 2025 obtenido por el León. El club las criticó al dar la vuelta olímpica, y no las toma a modo de excusa en la ocasión. Párrafo aparte para Marcos Rojo, silbado e insultado desde los cuatro costados. Cavó su propia fosa, nadie lo quiere, y esa cuestión estuvo al margen del resultado gracias a un inapelable veredicto popular.

La Copa Libertadores es el objetivo todavía vivo, vaya encrucijada, con sus tremendas dificultades. Por debajo, la Copa Argentina. Pero cualquier compromiso se hará cuesta arriba sin furia de ataque ni energía grupal para torcer las pulseadas.
Salutti
Muslera: 5
Mancuso: 5½
Núñez: 7
González Pirez: 8
Tomás Palacios: 7
Amondarain: 6
Piovi: 5
Neves: 3
Farías: 5½
Carrillo: 4
Cetré: 5½
Castro: 6
Gaich: 5
Aguirre: 4

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Homenaje a Caloi

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