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X@Por_Estudiantes

¿Aún no renunció Domínguez?

Análisis por Marble Arch 

Canchita por Maraja 


La derrota por la mínima diferencia de esta noche en Santa Fe frente a Unión significó el enésimo capítulo de una novela cuya trama se ha tornado insoportable. Por la forma, por el fondo, y por la imparable sucesión de resultados adversos. En varios lapsos de la primera etapa, al mirar el partido, cabía preguntarse si los hombres vestidos con la camiseta pincharrata se lo estaban tomando en serio, o si se habían confabulado en secreto para tenderle una cama al DT.

De entrada, media vuelta de Fragapane que pega en el lado externo del palo de Muslera. El Pincha no hacía pie, pese a la movilidad de Palacios y a las buenas intenciones de Alexis Castro, porque Ascacíbar y Piovi erraban pases a rolete, tanto Meza cuanto Benedetti perdían la mayoría de los balones, Farías no quería rasparse las piernitas, y Guido, además de padecer una soledad extrema, se contagiaba de tanta mediocridad lacerante.

A los 17’, gran salvada de Muslera ante una entrada profunda de Tarragona. Y a los 21’ la apertura del local en una salida del fondo de León, cesión amateur del "flamante refuerzo" González Pirez hacia el medio a Piovi, éste no consigue corregir ni controlar, la roba Mauricio Martínez, González Pirez quiere enmendar su horror pero no llega, Santi Núñez de manera insólita se corre hacia el costado dejando pasar al rival, y el jugador tatengue la puntea en total libertad contra el poste izquierdo de Muslera.

El desconcierto era notorio, aunque es el común de los últimos meses de un plantel rutilante de nombres, pero sin rumbo ni actitud dentro de un ciclo agotado hace rato.

Hubo una atajada baja de Muslera, semitapado luego de un corner. Y en otro envío de esquina, miraron todos, Facendini la agarró de zurda y la pelota salió anchita nomás del ángulo.

Estudiantes recién llegó a los 42’ cuando un bochazo largo de Ascacíbar fue bajado por Castro, éste de espaldas al arco ensayó una media chilena y Palacios no alcanzó a conectar de palomita. Y ya en el descuento, Tagliamonte rechazó por encima del travesaño un bombazo alto de Piovi, después de un despegue apurado de la zaga de Unión.

De movida, en el complemento, el petiso Gamba (1.65 metro) lo cuerpea en un fulbazo llovido al grandote González Pirez, lo deja en ridículo, y la brillante atorada de Muslera evita el 2 a 0. A los 53’, tres variantes juntas, cuando Medina, Cetré y Arzamendia reemplazan al tibio Castro y a los pésimos Farías y Benedetti. Y hay un soplo de reacción en un arranque de Cetré detenido con mano por el lateral, tiro libre fuerte de “Colombia” al primer palo y la peinada de Carrillo no entra por centímetros.

Sin embargo, Medina no logra pesar de la manera requerida, se diluye en traslados inocuos y los de Madelón gozan de nuevas chances para aumentar las cifras, como ese sablazo de Del Blanco rozado en su volada por Muslera para desviarlo por arriba del horizontal. O la volea del ingresado Estigarribia a las manos del uruguayo, en una réplica donde Santi Núñez y González Pirez estaban en Disneylandia.

La sustitución de Alario por Tiago Palacios, a los 69’, dejó ver la cara de pocos amigos del oriental al dirigirse hacia la línea de cal. Domínguez, que se había cambiado su trajecito gris por un conjunto deportivo “Rojo”, daba indicaciones que nadie entendía según lo observado en el campo de juego, pues los suyos continuaban presos de la apatía que emana del banco. Cómo si la relación entre los jugadores y el técnico estuviese rota. El chico Fabricio Pérez relevó a Piovi, a los 87’, sin tiempo ni contexto para mostrarse.

Y el resultado, previsible a partir de una formación inexplicable, sumergió todavía más al Tetra en un presente desesperante, desolador. De esos que no permiten imaginar futuro alguno, porque el equipo no transmite absolutamente nada, no reacciona, e involuciona cada vez más.

Farías, Piovi, Castro, Meza, Alario y Funes Mori fueron pedidos por el Barba y traídos por Angeleri. Las responsabilidades, por ende, son también dirigenciales con el aval de Verón. Del Europincha revolucionario fogoneado por el escurridizo Foster no se hizo ni la mentada asamblea. Acentuando el declive institucional apareció en City Bell la misteriosa garota con ínfulas de emperatriz, y duró lo que un suspiro, mientras el aspecto futbolístico se venía desangrando paso a paso, sin prisas ni pausas.

Ahora, estirar la agonía de quien en la insólita conferencia de prensa se comparó con Guardiola, no tiene ningún sentido.
Salutti
Muslera: 7 Meza: 2 González Pirez: 2 Núñez: 3 Benedetti: 3 Castro: 4 Piovi: 4 Ascacíbar: 3 Palacios: 4 Carrillo: 4 Farías: 2 Arzamendia: 4 Medina: 4 Cetré: 5 Alario: 2

Ciclo abrumado por densa niebla

 Análisis por Marble Arch


Tras una primera etapa apenas aceptable, donde Vélez manejó por mayores lapsos el trámite pero Estudiantes gozó de las mejores chances, el León sacó en el complemento una foto del primer semestre y su rival, sin nada, le ganó por 2 a 0 en una cancha de Independiente con clara superioridad platense en las tribunas.

Un bolón de Tiago Palacios para la entrada al vacío de Meza desembocó en un sablazo del lateral salvado por Marchiori. Guido erró el zurdazo en una jugada enredada dentro del área, y del centro posterior metió un cabezazo a las manos del arquero. Al rato, en un tiro libre cerrado de Palacios, Manyoma la desvió afuera en su afán de peinarla. Mammana le tapó a Palacios un remate bajo luego de un pivoteo aéreo de Carrillo. Y hubo otro tiro libre combado de Tiago al borde de la media luna que el último hombre de una barrera muy adelantada envió a la esquina.

Los de Liniers arrimaban peligro por las bandas, aunque sin efectividad en los envíos al llegar al fondo, y usufructuaron algunos errores de Santi Núñez y Neves en las salidas. No obstante, de la mano de Palacios y Medina, el Pincha merecía irse al descanso en ventaja, pese a la soledad de Carrillo y a la levedad de Manyoma en los duelos individuales.

Durante el entretiempo, un manto de neblina cubrió el estadio rojo, y el partido no debería haberse reanudado. En ese contexto tan extraño, con la visibilidad muy reducida, Vélez interpretó cómo lastimar, mientras su adversario se repetía en infinidad de pases laterales desde su propia cueva para traspasar el eje, y en bochazos largos e imperceptibles por el fenómeno atmosférico, todo lo cual despintaba aquellos contados atisbos de profundidad de los 45' iniciales.

El que madrugaba, bajo la niebla, lo ganaba. Y el Fortín lo hizo a los 51": pérdida insólita con una cesión comprometida al medio, Brian Romero recibe libre a espaldas de Meza, la manda atrás a rastrón y el volante Galván la puntea de atropellada antes del cierre de Facundo Rodríguez.

El Tetra trató de remontar la cuesta, y careció de argumentos. No sé veía un elefante a dos metros, el equipo no reaccionaba y su DT tampoco, porque recién a los 71' introdujo la variante de Cetré por el livianito Manyoma, cuando ya Tiago y Medina, a regañadientes, intentaban en vano encontrar algo de luz en la tiniebla.

Dos o tres envíos del vértice desaprovechados con ejecuciones débiles, desbordes de Meza a ninguna parte, y la creciente confianza velezana por la ventaja conseguida mientras el tiempo corría fueron gestando el segundo, cuando el pincharrata quería y no podía: contragolpe rápido por la derecha, Facundo Rodríguez lo aguanta a Maher Carrizo, el rubio le da mordida y Neves, que venía en retroceso, le pega con una hoja de calcar para servírsela en bandeja a Brian Romero en el punto de penal, regalito que el 9 transforma en gol con un fierrazo inatajable a media altura y pegadito al caño izquierdo de Muslera.

Por cómo venía la mano, el marcador era irremontable. Si no había tenido rebeldía ni ideas para empardarlo. Y desde la cabecera visitante, el arco velezano parecía todavía más lejano, borroso e inalcanzable. Con el asunto cocinado, Castro y Farías reemplazaron a Medina y Palacios.

Afuera de la Copa Argentina, también del Apertura, en la cornisa de los certámenes sudamericanos de 2026, y ahora esta bofetada en inventada Finalísima Internacional para un club que sólo saldrá a flote con un papel dignísimo en la Libertadores o un protagónico en el Clausura. Ambos objetivos necesitan cambios radicales de nombres, pues la derrota no despejó los nubarrones del Ciclo Domínguez, sino que ratificó en la forma y en el fondo.

Mañana, pasado y los días subsiguientes, en las redes y en los medios reclamarán uno o dos centrales, laterales, un jugador desequilibrante en tres cuartos, y un atacante con autonomía para la red. Leí una inteligente reflexión de Juan Andrés Doce en Twitter: "No es falta de jerarquía. No confundamos. Es falta de planteos inteligentes y un manejo cerebral de los recursos. Es falta de autocrítica de los dirigentes y del cuerpo técnico. Y es no tener idea de cómo mejorarlo, o cambiar lo que está mal".

El mes de receso no logró maquillar los graves defectos de funcionamiento. ¿Verón y Alayes aguardarán la eliminación de la Libertadores para poner en práctica un golpe de timón? Tres míseros triunfos en los últimos 17 partidos admiten una única lectura. La involución es notoria.
Salutti
Muslera: 5
Meza: 4
Núñez: 4
Facundo Rodríguez: 6
Benedetti: 5
Medina: 7
Ascacíbar: 5
Neves: 4
Palacios: 7
Manyoma: 5
Carrillo: 6
Cetré: 4

Papelón del "Europincha" frente al humilde Aldosivi y Domínguez no seguiría

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Más allá de la ineficiencia en la tanda de penales, donde Castro ejecutó con la insólita displicencia con la que jugó y Arzamendia le erró a los 7,32 metros de ancho, la eliminación pincharrata de la Copa Argentina encuentra justificativo en una actuación decepcionante.

Un grueso error tempranero de Iacovich anticiparía su tardecita plagada de vacilaciones, explicando por qué no le quitó la titularidad al bajísimo nivel de Mansilla. Pero el León, pronto, tomó las riendas del partido con Sosa de falso 9, acorralando a los marplatenses mediante sucesivas llegadas, a pesar de un Neves visiblemente contenido por una dolencia física y de incongruencias defensivas en los aislados avances del rival.

La apertura a los 16’, definida a la carrera por Castro tras la habilitación de Tiago Palacios, presagiaba lo que a la postre no ocurriría, pues tres o cuatro situaciones bastante claras, casi siempre tejidas por la visión de un Sosa que fue lo más valioso de esa etapa, no tuvieron centrodelantero para empujarla a raíz del esquema ideado por Domínguez, ni contundencia en quienes llegaban al área. Castro se perdió el segundo de cabeza, y a partir de allí entró en una nebulosa absoluta para pifiar casi todos los pases, contagiando a un flojo Ascacíbar, a un intrascendente Piovi –reemplazó al sentido Neves ya a los 18’-, a los altibajos de un Medina importante cuando se encendía y a un Palacios que por momentos parecía desganado.

Acaso una subestimación del oponente, además de la falta de convicción e intensidad propias de un rumbo torcido hace rato que el primer puesto en el grupo copero no consiguió disimular, agrandaron al Tiburón, y su empate a los 26’ ejemplifica el tembladeral de la zaga albirroja, en esférico llovido a espaldas de Benedetti que Núñez conmocionado por un golpe en la cabeza no cierra –por eso enfilaba extrañamente hacia el lado opuesto-, y la apresurada salida de Iacovich le agranda el arco a Gianni para tocarla cruzada al segundo palo. Núñez se tira al suelo luego de la igualdad, deja el campo e ingresa Boselli en su lugar.

Cerca del descanso, las caras y los ampulosos gestos del Barba mostraban la inconformidad con el rendimiento, en coincidencia con el rosario de cesiones defectuosas a 2 ó 3 metros de distancia del compañero, cuyos abanderados eran Meza, Benedetti, Ascacíbar, Palacios y Castro.

Para el complemento, Domínguez sacó a Sosa e inventó a un decepcionante Tobio Burgos, tan decepcionante que lo terminaría sustituyendo a los 83’ por Mauro Méndez. Sin embargo, si el cierre de los 45’ iniciales había preocupado, lo producido en la segunda parte fue sencillamente paupérrimo. En la única aproximación concreta, Ascacíbar lo puso a correr a Meza y el lateral se enredó con el balón al pisar el área grande. Para colmo de males, Palacios se hacía echar a los 63’ después de una gambeta fallida, y el árbitro se traga la exageración del marcador de Aldosivi para penar con tarjeta roja un golpecito tonto e insignificante del uruguayo. El técnico demora 20 minutos para reaccionar, y recién a los '83, aparte del insulso Burgos, se va Medina para la inclusión de Arzamendia. Sin ninguna chance de progresar en el terreno ni de hilvanar una réplica en el “Méndez contra todos”, Estudiantes se refugió en su retaguardia para tentar la suerte desde los doce pasos. Y Facundo Rodríguez salvó el 1-2 en la línea ante un puñetazo chingado de Iacovich.

La caída de la tarde trajo el trago amargo de la serie letal. Paradójicamente con el cuestionado Mansilla, especialista en el tema, sentado en el banco. Entonces Alexis Castro le pegó sin alma ni compromiso en el comienzo del mata-mata, cimentando esta dura derrota frente a un plantel infinitamente inferior en taquilla y nombres, con un guardameta de 44 años bajo sus tres caños. Hoy se tocó un límite. Con los mano a mano de la Libertadores en la mira y una puntuación alarmante en el certamen local de cara a los trofeos internacionales de 2026, se necesita imperiosamente un refuerzo de jerarquía por línea. La cuestión atlética tampoco pasa desapercibida, por la acuciante sucesión de lesiones, y por una lentitud generalizada causante de la pérdida de la gran mayoría de fútbols divididos o de segundas pelotas.

No hay espíritu de conjunto, tenencia confiada, desequilibrio individual ni búsquedas verticales. Y si Méndez, Alario y Giménez no convencen al DT, forzándolo a modificar el planteo para medirse con un adversario carente de apellidos rutilantes, el “nos tenemos que creer que somos un gran equipo y todavía el grupo no se lo creyó”, declarado por el Barba post Carabobo, no encuentra asidero alguno en la realidad. Su enojo de esa noche también llamaba la atención.

Ahora, su continuidad quedó tambaleando durante la conferencia de prensa de la fecha: "Primero tengo que hablar con Marcos, primero tengo que pensar bien si voy a continuar. Han pasado algunas situaciones que no son de nuestro agrado. Cuando sos claro en lo que buscas, me parece que las cosas funcionan. Cuando las situaciones son confusas, tengo que evaluar a ver qué situación puede suceder y a partir de ahí evaluar si estamos o no estamos".

¿Cortocircuitos con la dirigencia, un proyecto resquebrajado, desgaste acentuado por el negativo semestre? ¿O las citadas situaciones desagradables se relacionan con frazadas, sábanas y colchones?
Salutti
Iacovich: 3
Meza: 3
Rodríguez: 5
Nuñez: 3
Benedetti: 4
Medina: 4
Ascacíbar: 4
Neves: -
Sosa: 6
Palacios: 3
Castro: 4 ⚽
Piovi: 3
Boselli: 4
Tobio Burgos: 2

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NO SE OLVIDEN...

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Homenaje a Caloi

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