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🟥⬜🟥VAMOS PINCHA!!!🟥⬜🟥🦁

X@Por_Estudiantes

Sin ideas de Buenos Aires a Junín…

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Con los altibajos característicos de un ciclotímico, indudable cuota de mala suerte y varios desempeños por cierto horripilantes, el Pincha volvió a dar un paso atrás en esa marcha tan irregular que incluye el papelón ante Riestra, la goleada a los virgos y la contundente clasificación copera en Chile. Ahora, derrota por 2 a 0 en Junín, con el consiguiente retroceso conceptual.

La molestia muscular acusada por Santiago Núñez en el calentamiento previo motivó la inclusión de Pierani, y el pibe del club mostró cuánto incide la falta de roce. Pero además, Estudiantes jugó de cabo a rabo con diez pues Alario fue una silueta fantasmagórica e inactiva, y los 45’ iniciales con nueve porque Fabricio Pérez estuvo virtualmente… en un cumpleaños.

Entonces, pese a la inmensa calidad de Joaquín Correa, el asunto se hizo cuesta arriba ante un rival aglutinado en su mitad, aplicado, raspador, concentradísimo y siempre molesto en esa canchita tan aciaga.

Mejor de entrada el León, que a los 11’ tuvo la apertura en un zurdazo de Meza apenas ancho contra el caño izquierdo, luego de gran jugada colectiva decorada por un toque sutil de Correa para el lateral.

Sin embargo, en su primer avance real, el local se pone en ventaja: lo postean a Pierani, el anticipo de cabeza va para Marabel, el chico sale a buscarlo a la raya de fondo, centro atrás del 27 verde, “Caramelo” Martínez lo toma a la carrera en la media luna, el balón se desvía en Tomás Palacios y descoloca por completo a Muslera.

Brian Aguirre tampoco entraba en sintonía, con gambetas intrascendentes hacia los costados, y en una de sus únicas apariciones positivas roba a los 21’ una pelota, toca para Castro y éste, de exasperante lentitud, la manda por arriba del travesaño. Al ratito, Muslera evita el segundo de Marabel, en una réplica que agarra al equipo mal parado y donde el delantero le gana las espaldas a Pierani. El Tetra desperdicia un par de contragolpes en las torpezas del sanjua Pérez –pedió un pique paralelo a la raya con los 41 años de Juan Manuel Insaurralde- y Aguirre, inofensivos en los mano a mano. Y la clase de Correa parecía un farol en la oscuridad.

Cetré y Mancuso reemplazan de movida en el complemento a Fabricio Pérez –penoso papel- y ahí nomás, a los 7’, el arquero Ayala desvía al corner un tiro libre bajo colocado por el colombiano, que ingresó con ganas. El tiro de esquina ejecutado por el parcero deriva en Pierani, quien le pega mordida a los guantes del golero. Trascartón, entre el rubio defensor y Muslera subsanan un grueso error de Piovi, y al toque, Herrera remata alto el enésimo contraataque de su escuadra.

Hubo un fuerte zurdazo de Tomás Palacios al medio del arco, y a los 65’, Sosa y Tobio Burgos relevaron a Joaquín Pereyra y a Brian Aguirre. No obstante, la suma de buen pie no era suficiente para equilibrar el tanteador frente a un oponente rígido y ducho para esperar agazapado en su propio campo.

A los 75’ Carrillo sustituye al tibio Alexis Castro, y en la más clara estudiantil, Cetré para Sosa, el 7 la acaricia al claro para el moreno, centro pasado, se eleva Guido, mete el frentazo a la red y Ayala, en atajadón increíble, se estira cerca del ángulo para vestirse de figura.

Aunque a los 80, en acción revisable e ignorada por Nicolás Lamolina, llega el segundo juninero. Bochazo largo, lo pelean Marabel y Pierani, el de Sarmiento camisetea claramente al zaguero, éste cae, le queda libre a Churin, la extiende a Marabel, la cruza a rastrón al lado opuesto y Gastón González la manda a guardar, inutilizando el cierre enérgico de Mancuso y el pasivo de un Piovi bastante achicado en el aspecto físico. Sin embargo, el mismo Piovi saca trascartón en la línea un tiro de emboquillada de Churin, luego de una salida inexplicable de Muslera al saltar a cabecear con Salle en la media luna.

Llama el VAR por un codito abierto de la barrera en tiro libre de Tobio Burgos, es penal por reglamento, y con Sosa –invicto desde los 12 pasos- en el rectángulo, lo ejecuta Correa sin convicción, por encima del horizontal, para ir bajándole las persianas a una tarde negra y a nuevos 3 puntos regalados en la Liga Profesional. Al cierre, Cetré remató alto tras un doble dribbling personal, y otra chance de Correa en el epílogo no le permitió redimirse.

Farías estuvo sentadito en el banco, y si en la consideración del DT se encuentra por detrás de Alario, Aguirre y Fabricio Pérez, que armen un paquete por los cuatro.

En síntesis, revés doloroso por la forma. Por la falta de energía general. Por la floja presentación al trotecito a excepción de aquellos 15’ basales de dominio. Y por el peso específico del seguro retroceso anímico, después de alejarse del precipicio con dos victorias importantes; de las cuales, este domingo, no supo ni pudo replicar el factor intensidad.

La cosecha lapidaria en el plano doméstico habla de 6 unidades sobre 18 posibles. El mata-mata con Barracas, el jueves venidero en Florencio Varela, obligará a elevar la vara. La vida por los colores debería ser lema en todos los partidos, o cada instancia de recambio resultará un suplicio.

Salutti
Muslera: 5
Meza: 4
Pierani: 5
Tomás Palacios: 5
Pereyra: 5
Castro: 4
Piovi: 5
Correa: 6
Aguirre: 4
Fabricio Pérez: 2
Alario: 2
Cetré: 6
Mancuso: 5
Sosa: 5
Tobio Burgos: 5
Carrillo: 6

Club copero copa Chile

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El categórico 3 a 0 de anoche en el Claro Arena de Santiago de Chile ratificó que la esencia de Estudiantes está insuflada por las venas del certamen continental, le permitió embolsar US$ 1.700.000 al club por clasificar a Cuartos de Final, y además sumó 6 unidades vitales para el Mundial de Clubes, 3 por el triunfo e ídem por pasar de fase.

Pese a plantarse desde el vamos, al León le costó un ratito descifrar el terreno sintético muy ligero, donde el balón hacía patito, y varias pérdidas de un Castro muy impreciso empalidecieron la imagen del comienzo. No obstante, con un Baltasar Rodríguez muy desprejuiciado, más el habitual compromiso de Piovi, el batallar incansable de Carrillo para fajarse con los centrales y la acertada ubicación de Tiago para recibir cerca del área rival le fueron acumulando puntos en el haber. Todo bajo un arbitraje al extremo permisivo y localista del colombiano Roldán, que ignoró un rosario de infracciones chilenas, algunas de ellas al límite de la violencia.

Sendos disparos de Baltasar, Tiago –con el efecto al revés…- y Carrillo acercaron al Pincha, que sufrió una contra rápida en el botín de Giani tras un error de Castro, y su derechazo fue controlado contra el poste izquierdo por Muslera. Y a los 33’, cuando el dominio del 7etra se asentaba, en un avance a fondo de Tiago Palacios su marcador lo manotea, ambos caen dentro del área, el defensor además le pisa el gemelo, y en acción indudablemente revisable, el referée hace la de Poncio Pilatos, mientras el uruguayo queda tirado tomándose el posterior y realiza con las manos el típico gesto de pedir el cambio. Terminaría siendo una desgracia con suerte, porque lo reemplaza Joaquín Correa y el crack le cambió la fisonomía al equipo con una actuación deslumbrante.

De entrada, luego de dos o tres toques distintivos, tira de prima una pared con Guido que éste le devuelve un tanto extensa. Y antes del descanso, gran enganche de Baltasar en posición de 8, cambio de ritmo, aprovecha que Guido al arrastrar su custodio cortina a Correa y le cede una pelota bárbara al 32, que la acomoda y la pone donde él quiere, cerca del caño derecho, en excelsa definición.

En el arranque del complemento apareció Tobio Burgos para recibir un par de murras por la izquierda, franja en la que colaboró bastante con un flojo Benedetti. Correa continuó tejiendo filigranas, agarrando la manija, ordenando a sus compañeros y regalando pinceladas con la exquisitez propia de los distintos. Y a los 53’ el “Tucu” toca para Guido, recibe la pared, abre al ras para Mancuso, el lateral lo ve a Guido y su centro es una asistencia a su cabeza para el asesinato de pique al piso del arquerito local, al punto que el balón frenteado por Guido después de botar en el suelo anida en la unión.

A los 60’, Medina reemplaza a Castro –desaprobado-, Tobio Burgos y un extenuado Baltasar Rodríguez por Meza, Neves y Cetré, situando al ex Colón por delante de Mancuso y al colombiano en la función de Tobio; ambos cumplieron, no así el mediocampista oriental, totalmente falto de timming y de forma física a la visual. Ello le permitió un lapso de reacción a la Universidad Católica, unos diez o doce minutos plagados de ollazos cruzados, tallando Santi Núñez para aventar el peligro y mostrándose muy seguro Fernando Muslera. Algo nervioso por un patadón de un rival, Maderito Palacios lo atendió al rato para llevarse una amarilla; trascartón salió gambeteando del área chica, e invariablemente da la sensación de estar jugando en la playa, o en un asado con amigos. A mí dámelo siempre al fenómeno, cuyo techo no se conoce.

Y los 15’ decisivos, ya con Valente Pierani por Mancuso –bolsa de hielo en su muslo derecho-, reacomodaron la potestad estudiantil para propiciar un epílogo a toda orquesta. Creció Cetré, sacrificándose para recuperar, a los 83’ lo bajan al lado de la banda al pisarla entre dos chilenos, la juegan corta, el parcero envía un roscazo envenenado a espaldas del central y Carrillo, elevándose en el aire, corrige levemente su trayectoria para decretar el 3 a 0, igualando a la Bruja Verón y a Mauro Boselli con 13 tantos en Copa Libertadores.

El elegante Correa no dejó de pisarla en puntitas de pie ni de distribuirla con inteligencia, Guido peinó una escalada de Meza para errar el cuarto por poquito, y al cabo los jugadores se fueron a abrazar con los casi 2500 hinchas que cruzaron la Cordillera para festejar la vida.

El Cacique tenía dos balas. Y ahora tranquilamente puede decirnos, “muchachos, ya está, déjenme llenar el cargador”. La jerarquía internacional de Correa, la estatura goleadora de Carrillo y la estirpe copera rojiblanca decoraron los contornos de una semana soñada.
Salutti
Muslera: 7
Mancuso: 7½
Tomás Palacios: 6
Núñez: 7
Benedetti: 5
Baltasar Rodríguez: 8
Castro: 5
Piovi: 7
Tiago Palacios: 6
Tobio Burgos: 6
Carrillo: 9½ 
Correa: 10 ⚽
Meza: 6
Neves: 4
Cetré: 6½

La garúa alentó una lluvia de goles

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


“Me parece que el Lobo, no quiere jugar, me parece que el Lobo, no quiere jugar, tiene miedo, de comerse siete más” cantaba todo el estadio cuando, con el tanteador 3 a 0, Insfrán hacía tiempo en cada saque de arco.

Antes, un partido favorable al Pincha en los 20’ iniciales, con buena circulación de Castro, Tobio, Benjamín Fernández y Tiago, el trajín de Piovi, el pivoteo molesto de Gaich, y las subidas de Mancuso y Benedetti, dentro de una formación titular con algunas sorpresas. Hubo una volea pifiada por Baltasar Rodríguez en el vértice del área chica, otra situación no resuelta por la atropellada de Gaich –era de zurda…-, un disparo bajo de Tiago Palacios a los guantes de Insfrán, y el León impresionaba mejor.

Pero a partir de los 25’, algunos errores de salida provocados por la presión virguera, aquella vacilación entre Piovi y Núñez, dos pelotazos de Muslera a ninguna parte, esa pérdida de Tomás Palacios al trastabillar, una momentánea laguna participativa de Tiago Palacios, y la equivocada insistencia general en buscar hacia la derecha, propiciaron la reacción visitante, y los tris7es, al compás de Nacho Fernández, no sólo emparejaron el trámite, sino que también contaron con una chance clarísima en el derechazo seco de Auzmendi desviado a ras del piso por el manotazo salvador de Muslera.

Sin embargo, el León se volvió a plantar y a los 35’, la barrida criminal de Steimbach a Tobio Burgos contra los bancos deja a su equipo con diez, tras la llamada del VAR confirmada por Falcon Pérez con una sola observación del planchazo a la canilla.

El negocio estaba por la izquierda y se acentuó con dicha contingencia. Empezaron a sucederse las progresiones de Castro, Tobio y Benedetti, Baltasar Rodríguez contagió con un par de gambetas llamativas, y a los 43’ llegó la apertura: Benedetti para Castro, éste de prima para Tobio, desborda a Conti, centro pasado y Mancuso, del otro lado, la agarra cómo viene para mandarla a guardar junto al palo izquierdo tras leve desvío en un defensor.

Enseguida, gran pelota cacheteada de Castro para Gaich, el Tanque se va solito, le quema el pecho a Insfrán y el pelado Max lo tala al mismo Castro en la media luna cuando se aprestaba a tomar el rebote. El ex Colón ejecuta a rastrón el tiro libre, al palo derecho de Insfrán, el guardameta vestido de verde rechaza con esfuerzo, y Gaich arremete para ganar un córner luego del rebote en Seoane.

En el complemento comenzó a garuar finito, y la lluvia fue de goles. Conti baja con la mano un balón que lo sobraba después del pique, Tiago Palacios ya le había ganado la espalda, y recibe tarjeta amarilla. Trascartón, a los 53’, cabezazo largo de Tomás Palacios paralelo a la línea de Calle 1, Gaich la puntea, Conti se lo lleva puesto, el referée le enseña el segundo cartón, lo manda al vestuario y a partir de ahí, con dos jugadores menos, Gimnasia se resignaría en vano a no ser goleado.

A los 60’, Nuñez cede atrás a Muslera, éste saca para Benedetti, bochazo del Vasco en retroceso y con su pierna menos hábil, pica Gaich, a la carrera visualiza a Palacios y casi de revés, a tres dedos, le mete una asistencia exquisita para que el uruguayo defina como los dioses, clavándola cruzada en el segundo ángulo y poniéndole el moño a una jugada de singular factura. Tiago se fue a gritarlo a la platea baja de 55, y la cancha ya era una fiesta.

A los 61’, Meza, Carrillo y Joaquín Correa reemplazaron a Benedetti, Baltasar Rodríguez y Gaich. El Tetra se comenzó a florear, con una posesión absoluta del esférico exagerada por la superioridad numérica, triangulaciones, lujos, y el “ole, ole, ooooole” de la tribuna. Y a los 70’, clasuda habilitación de Joaquín a Joaquín, Tobio Burgos enfila para el arco y ante el desesperado achique de Insfrán se la pica con maestría para decretar el 3 a 0.

Al toque, Sosa por Tiago, para la primera ovación unánime de la gente a Palacios. Y las oportunidades de aumentar se irían sucediendo. Un frentazo algo débil de Guido, el tiro libre de Sosa apenitas por encima del travesaño después de rozar en la barrera, aproximaciones de un Mancuso que volvió a ser el transferido a Brasil, y era tal el paseo de salud que a los 76’ salió Piovi para darle su lugar a Cetré.

El cuarto, a los 84’, le permitió coronar a Castro su excelente actuación, y decoró un score categórico: tiro de esquina de Sosa, sacan la pelota de cabeza, Meza la repone en el área, le cae a Castro, la para de pecho y de media vuelta la coloca besando el caño izquierdo, invalidando la estirada de Insfrán.

En el final, Estudiantes se limitó a regular energías al ritmo del toqueteo, la banda deliraba, y Falcon Pérez terminó el sufrimiento mensana a los 44’58/100, es decir antes del tiempo reglamentario.

Así, el único campeón de la ciudad estiró a 23 años, 3 meses y 27 días su “moda” invicta de local en este sainete denominado clásico, contabilizando el Único, Quilmes y UNO. Paternidad ecuánime, tajante. Además de seguro material de estudio antropológico, o para escribir un documental de Netflix.

La primera bala del Cacique fue letal, fuerte y al pecho. Ahora, con el ánimo retemplado, el martes nos espera Chile.
Salutti
Muslera: 7
Mancuso: 8 ⚽
Núñez: 6
Palacios: 7
Benedetti: 7
Baltasar Rodríguez: 7
Piovi: 6
Castro: 9 
Palacios: 8 ⚽
Tobio Burgos: 8½ ⚽
Gaich: 7
Meza: 6
Carrillo: 6
Correa: 7
Sosa: 7


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NO SE OLVIDEN...

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Homenaje a Caloi

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Gracias Revista Animals! / clik en la imágen para ampliar.

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