Análisis por Marble Arch
Canchita por Maraja
Sin merecerlo, el Pincha cayó 0-2 ante Independiente, en un partido enredado y plagado de imprecisiones de ambos lados durante los primeros veinte minutos, algo propio de la dureza de pretemporada. En ese lapso, los de Avellaneda complicaban con Abaldo y Jara por los wines.
Empero, con el criterioso despliegue de Amondarain, las subidas de Tomás Palacios, la habilidad a cuentagotas de Tiago y el aceptable acompañamiento de Castro, el León pasó a emparejar hacia la media hora, y una asistencia llovida de Tobio Burgos fue mal definida de aire por Santiago Núñez, solito de cara al arco. Hubo otras que cruzaron el área chica de Rey sin ser conectadas por Guido y Tobio.
El Rojo, por su parte, también avisaba, y entre Núñez y Muslera salvaban en la línea la más clara de la visita, una media vuelta de Valdez en el área chica luego de un tiro de esquina devenido en una segunda pelota para la entrada profunda de Montiel. Y al filo del descanso, volea de Piovi pisando la medialuna, pica con ganas y sale apenitas ancha al lado del poste zurdo de Rey, que volaba en forma estéril pues no llegaba de ningún modo.
En el complemento, el Pincha salió a acorralar a su rival, con Tomás Palacios –a mi juicio debería llevar la 10 en la espalda- como abanderado, limpiando el camino desde el fondo, y varias aproximaciones traían aroma de pronta apertura. Como esa de Palacios de pique al suelo después de un envío preciso de Tobio Burgos, desviada al corner por la estirada de Rey. No obstante, Tiago desperdició sendos contragolpes por falta de determinación en los duelos mano a mano.
Y el 1 a 0 les correspondería a los de Avellaneda a los 76’, paradójicamente en su peor momento de la tarde, tras un tiro libre en forma de centro desde la izquierda que el paraguayo Ávalos anticipa a Funes Mori a media altura, con los tapones y de arriba hacia abajo, para meterla del pique al piso junto al caño derecho de Muslera. Así, sin merecerlo, el once de Gustavo Quinteros se ponía en ventaja.
Ahí nomás, el Tetra cuenta con la chance de igualar con un penal indiscutible, cuando el ingresado Brian Aguirre –en la ventana de los 72’ junto a Fabri Pérez reemplazaban a Castro y Tobio Burgos- tira una finta al borde del área grande, por la izquierda, engancha y es pisado en el talón por el “Rayo” Godoy. Lo toma Carrillo, le pega sin convicción una masita a rastrón y Rodrigo Rey detiene el débil disparo sin problemas, en ejecución que recordó a muchas de Ascacíbar desde los doce pasos. Guido ha errado 7 de los 16 pateados.
Y trascartón, en salida defensiva intrascendente posterior a un foul, Funes Mori contra la raya de Calle 1 lo busca a Muslera, con efecto, el mal cálculo del zaguero descoloca al arquero, tampoco bien perfilado porque al salir el pase se corre hacia atrás, el esférico sobra al uruguayo y Montiel aprovecha la donación, insólita por donde se la mire, para empujarlo a la red, completando 5 minutos fatales y determinantes.
Sin tiempo, ingresaron Sosa, Cetré y Alario, con el asunto sellado y una sensación de injusticia flotando en el ambiente, pues a pesar del escaso volumen de juego, su adversario no ameritaba el marcador que decretó en la despedida de Mikel Amondarain, correcto como de costumbre y con un par de intervenciones distintivas.
“El champú tiene instrucciones porque existen los boludos”, leí el otro día en Twitter. Y en este deporte, quienes leen esa etiqueta no tendrían ni siquiera que concentrar.
Salutti
Muslera: 5
Meza: 5
Santiago Núñez: 7
Funes Mori: 3
Tomás Palacios: 7
Amondarain: 6
Piovi: 5
Castro: 5
Palacios: 5
Carrillo: 4
Tobio Burgos: 6
Brian Aguirre: 6
Fabri Pérez: 5










