Análisis por Marble Arch
Canchita por Maraja
“Imaginate el peor escenario posible”, me decía un amigo el día previo al choque con Central en Santiago del Estero. “Nos caga la AFA mañana, nos elimina Platense, quedamos fuera de los ocho, y algo que es lógico, no pasamos contra Flamengo”. Hoy estamos parados en ese lugar, rogando por un milagro el próximo jueves en el Maracaná.
Podrían realizarse mil análisis diferentes de la derrota de la víspera ante San Lorenzo que dejó al Pincha, de momento, fuera de todo, incluso de la Sudamericana 2027. Pero es sensato preguntarse por qué llegamos hasta aquí.
Sin dudas las inoportunas lesiones de Tiago Palacios, Correa, Neves y Jalil Elías resintieron al grupo. El robo sufrido en la Supercopa Di María con 40º de sensación térmica a la sombra minó física y mentalmente al equipo, inerme frente a Platense. Y la superposición de desafíos por el torneo vernáculo, mezclada con la parada de ida del último jueves, obligó a “regular las cargas”, giro utilizado para justificar distintas alineaciones alternativas que terminan recurriendo al ingreso de titulares porque los suplentes no rinden. Y las derrotas se acumulan, dolorosamente.
Se advierte un desgaste adherido al semblante del plantel. No hay recambio, mientras pibes como Franco Basualdo y Sagues Barreiro viene pidiendo pista hace rato. Los planteamientos del DT, las variantes y la insistencia por jugadores absolutamente intrascendentes completaron un combo inoportuno e indigesto para el rubro rendimiento. Y muchos ya piden la zabiola del Cacique si en Río de Janeiro no cruzamos el Rubicón.
Ayer paró línea de 3, con Rojo de líbero, González Pirez y Tomás Palacios de stoppers, y dos laterales volantes en las siluetas de Benedetti y Cetré, éste improvisado como marcador de punta derecho en el retroceso; y por allí avanzó bastante la visita, de la mano de un Farías ensimismado en romperla, aunque por lo general no lastimó. En el medio, Kociubinski, Sosa, Monsalve y Correa, en combinación sobrada de pie. Y arriba, la postal de Alario, una estatua viviente cuya continuidad y cantidad de chances no se justifican. Por eso, a pesar de las buenas combinaciones de pases en el eje, todo se diluía al llegar a Alario, permanentemente anticipado. Y Cetré, preocupado por el retroceso, sólo desbordó una vez.
Temprano, el Flaco Iacovich se mandaba un doble atajadón ante Auzmendi y Gulli, tras una cortada a espaldas de Tomás Palacios –de notoria merma desde su convocatoria a la Selección-. El León, con toques y tiros libres producto de infracciones sufridas, se fue acercando a Devecchi. En un envío pasado de Sosa, Rojo no la agarró de lleno, en otro no conectó por centímetros, y en un corner del 7 vino la apertura a los 14’ por el agarrón a Tomás Palacios botoneado por el VAR, con penal ejecutado al dente por Cetré, quien se lo pidió a Sosa.
Correa le regalaba un fútbol a Farías, cuyo tiro de emboquillada de larga distancia pegó en la parte de arriba del travesaño con Iacovich vencido. Y en una pérdida de Tomás Palacios al lado del banco local, le cobran foul a Rojo en el cruce, lo toma Farías, el ollazo es fácil para Iacovich, e insólitamente en lugar de agarrarlo rechaza con los puños, le cae a un rival, sobreviene el segundo centro hacia el sector opuesto, y Guzmán Corujo le gana al estatismo de González Pires para meter a los 36’ el testazo goleador.
Poco de Monsalve, menos de Correa, bastante de Kociubinski, incluso corrigiendo salidas larguías de González Pirez, Sosa con su clase innata en la que quizás haya sido la ulterior titularidad en UNO de su extensa carrera, pero claro, no había referencia ofensiva, y así se fue la etapa inicial.
Con idéntico esquema, en el complemento, iba a ser muy difícil. Medina recién se avivó a los 60’, reemplazando a Tomás Palacios, Sosa y Correa por Mancuso, Baltasar y Tiago Palacios. Así rearmó la zaga con línea de cuatro, Cetré se mudó de banda para jugar de wing izquierdo, con poca efectividad sin embargo al centrear, la proverbial energía de Baltasar le insufló cambio de ritmo al ataque, y Tiago, estacionado de 8, empezó a tejer para adelante. Pero con Alario adentro, seguíamos con uno menos, y las torpezas de Benedetti al acoplarse en la raya con Cetré crispaban los nervios.
Luego de una apilada, el zurdazo de Tiago salió cerquita del caño derecho, cuando merecía red. Devecchi sacó por sobre el horizontal un bombazo bombeado de Baltasar, Kociubinski distribuía con sumo criterio y el Ciclón apenas se insinuaba con las gambetas gozadoras de el gordito Farías, atendido por varios de sus ex compañeros hasta dejar el rectángulo con esguince de rodilla. Circula un video donde entra exultante al vestuario y dice “¿qué gano Estudiantes?”, una suerte de certificado de defunción para el futuro.
El León iba e iba, ya con Carrillo por Monsalve a los 72’ y Gaich por Alario a los 80’. Empero, Guido no encontró opciones para desnivelar, ni tampoco pareció engranar en el andamiaje. Y en el alargue, con el partido encaminado a salomónico empate, le roban el esférico a Kociubinski en el círculo central –falla imperdonable para manchar su partidazo-, alargan para Gulli a la derecha, se hamaca ante la mirada de Benedetti y clava la comba perfecta, entre el Vasco, Rojo y el retorno de Kociubinski, al ángulo derecho de Iacovich. Iban 94’, y la gente se largó a cantar por la Libertadores, como aferrándose a la única esperanza existente, en una muestra de fidelidad conmovedora por los colores y, si se quiere, renovando un crédito ulterior a los jugadores para la inminente confrontación carioca. Similar a la fe de los caminantes a Luján en medio de este contexto devastador.
“Lejos de todo”, dice una letra de Mi Amigo Invisible. No es el cumpa del primer párrafo, pincha acérrimo, y misteriosamente coinciden.
Salutti
Iacovich: 5
Cetré: 6 ⚽
Rojo: 6
González Pirez: 5
Tomás Palacios: 4
Benedetti: 4½
Monsalve: 5
Kociubinski: 6
Sosa: 7
Correa: 4½
Alario: 2
Baltasar: 7
Tiago Palacios: 6
Mancuso: 6
Carrillo: 5½
Gaich: 4