Análisis por Marble Arch
En su única falla, González Pirez perdió a los ‘87 la marca de Santiago Sosa en un córner pasado, y el cabezazo del central racinguista por detrás del zaguero albirrojo decretó el 1 a 0 letal e irreversible, ante un Muslera obstruido en la línea por Solari. Cerca de las 19 horas del domingo, cayó como un mazazo al filo de la medianoche por su aureola de injusticia, pues el equipo había ido al frente con lo que tenía y no merecía la derrota.
Antes, un encuentro trabadísimo, donde ambos bandos sabían que cualquier error resultaría fatal. Diezmado por un virus incaico, Estudiantes sufrió las bajas de Tiago Palacios –internado-, Meza y Benedetti, salió con Tomás Palacios de 3, y “Maderito” fue la mejor arma ofensiva mediante sus escaladas, en un equipo sin conductor más allá de las intenciones de Farías, el trajín de Amondarain y las ganas de Piovi, con un Neves nuevamente bajísimo, un Cetré sin demasiada incidencia y un Carrillo divorciado de la red.
Tuvo una muy clara la Academia, cuando “Maravilla” aprovechó un pase por detrás de Santiago Núñez para definir cruzado de derecha, en tiro ancho por el segundo palo. Y otra en los pies de Martiarena, con un disparo también desviado de larga distancia. El visitante dominó el trámite a partir de los 15’ y terminó esa etapa mejor parado, manejando el ritmo de las acciones ante un dueño de casa cansado, reiterativo, sin ideas y madrugado en la mayoría de las segundas pelotas.
El complemento mostró más predispuesto al Pincha, al menos en la actitud, con Racing apostando a réplicas rápidas. Y tras una escalada imperial de González Pirez desde el fondo, llega su habilitación a Farías, el pase corto del ex Colón para Carrillo y Guido, a la carrera debajo del arco, erra una imposible al tirarla por encima del travesaño. Era la victoria en un típico partido de “gol gana”. Al rato, el offside de Alexis Castro –reemplazaba a los 55’ a Neves- en un toque previo invalida el golazo de Cetré, quien la clavaba alta al ángulo izquierdo de Cambeses.
Brian Aguirre y Gaich entraron a los 79’ por Farías y Carrillo, sin embargo ninguno de los dos trascendería. Bastante replegados, los del cuestionado Costas –hasta el sábado caminaba por la cuerda floja- se animaron en el cierre, al advertir el agotamiento del dueño de casa. Por allí hubo un foul indudable de Núñez en la media luna, ignorado a dos metros por el referée. Avisaron con un tirito del sustituto Conechny a los guantes de Muslera, tras cesión de “Maravilla”. Hasta el mencionado frentazo de Santiago Sosa con su dosis de dolor implícita, en momentos donde todo parecía encaminarse hacia el alargue.
Con el asunto juzgado, José Sosa y Alario estuvieron cinco minutos escasos en lugar de Piovi y Mancuso, aunque esta vez no había clima, ni expectativas, ni tiempo, ni argumentos futbolísticos para creer en un milagro. Se palpaba en el ambiente.
Ahora los analistas dirán que Racing (21) eliminó a Estudiantes (31), y hablarán del torcido formato de la Liga Argentina. Son las reglas del certamen, y nuestra derrota en el primer mata-mata se inscribe bajo similares condiciones a las del torneo 2025 obtenido por el León. El club las criticó al dar la vuelta olímpica, y no las toma a modo de excusa en la ocasión.
Párrafo aparte para Marcos Rojo, silbado e insultado desde los cuatro costados. Cavó su propia fosa, nadie lo quiere, y esa cuestión estuvo al margen del resultado gracias a un inapelable veredicto popular.
La Copa Libertadores es el objetivo todavía vivo, vaya encrucijada, con sus tremendas dificultades. Por debajo, la Copa Argentina. Pero cualquier compromiso se hará cuesta arriba sin furia de ataque ni energía grupal para torcer las pulseadas.
Salutti
Muslera: 5
Mancuso: 5½
Núñez: 7
González Pirez: 8
Tomás Palacios: 7
Amondarain: 6
Piovi: 5
Neves: 3
Farías: 5½
Carrillo: 4
Cetré: 5½
Castro: 6
Gaich: 5
Aguirre: 4









