Insuficiente 2 a 0 y fiesta, con un Medina descomunal

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


El Pincha amplió la paternidad en Uno al derrotar claramente por 2 a 0 a los virgos del Bosque, y el pretendido Clásico va dejando de serlo pues las diferencias futbolísticas, dirigenciales, estructurales e institucionales son abismales.

Frente a uno de los peores equipos de Gimnasi* que el autor de estas líneas recuerde, Estudiantes lo dominó desde el vamos, aunque sin profundidad y lateralizando demasiado. El único en romper líneas, con pases certeros y gambetas desequilibrantes, era Cristian Medina, frenado una y otra vez con infracciones. Bien Cetré como wing izquierdo, aunque faltaba el entendimiento debido con Arzamendia, Guido en su rol habitual de limpiador de espaldas al arco, el menor a mayor de Palacios lo iría convirtiendo en importante con el correr de los minutos, Román Gómez una fiera, y eran tan horrendos los 7riperos que varias pérdidas de Amondarain y Ascacíbar volvían enseguida a los pies pincharratas, porque los albiazules no conseguían realizar dos o tres pases consecutivos.

A los 11’ lo bajan a Cetré contra la raya, el colombiano toma el tiro libre, le pega combado, anticipa Palacios de cabeza y el poste izquierdo salva a un Insfrán que miraba; del rebote, otro centro y Carrillo la engancha en el aire de taco a las manos del arquero.

Pasaba el tiempo, la preeminencia local era ostensible, y al filo del descanso llega la apertura. Escalada de Román Gómez habilitado por Amondarain, envío pasado al segundo palo, Guido y Ascacíbar la pelean apareados arriba, creo que la baja el “Ruso”, y le queda redondita a Cetré para lanzarse en corta palomita, meterle el frentazo a la red e irse a festejarlo al banderín del corner mientras se besaba la camiseta.

Uno se imagina el factible “Muchachos, son espantosos, no les tengamos piedad” de Domínguez a sus jugadores en el entretiempo, ya que el León salió a pasarlo por arriba. Con un Cristian Medina desequilibrante e incisivo en posición de 10, tejiendo uno, dos, tres dribblings de galera y bastón para llegar hasta debajo de los tres palos visitantes. Con un jugadón de Román Gómez, quien imitó a otro Román para una pisada tremenda con calesita incluida que desairó a dos defensores, desatando un derechazo ancho al lado del caño izquierdo. E insuflado por el tempranero 2 a 0 de Carrillo a los 52’, al recibir un regalito inesperado de Max para definir con caño a Insfrán y liquidar absolutamente el pleito.

Medina no pudo empujar a la red un gran desborde de Palacios por derecha, Cetré desperdició una similar servida por Palacios, y la desigualdad era tan notoria que los últimos 20 estuvieron de más. Farías y Fabri Pérez por Cetré y Palacios a los 70’, Meza reemplazó a Román Gómez a los 75’, Sosa y Piovi entraron a los 85’ por Medina y Amondarain, y ese extenso “ole, ole, ole, oooole” durante una larga sucesión de toques de un lado al otro sintetizó la patente superioridad.

Un 4 ó 5 a 0 se hubiese ajustado mejor a lo observado. Aquel 4 a 1 del año pasado sellado con una ráfaga no fue ni por asomo tan cristalino. Y la celebración del plantel, con todos sus integrantes saltando el “minuto de silencio” en el centro del campo, hizo el éxtasis de la hinchada.

Muslera respondió en los tiros de esquina, la zaga no pasó sobresaltos, y los tres puntos colocan al Tetra momentáneamente al tope de su zona, con Defensa y Central Córdoba todavía por jugar.

Era una fija en el idioma burrero. Manejó el trámite y ganó sobrando, ante un contendiente con indiscutibles contornos de Primera B, cuyo flamante DT declaró en la conferencia, textualmente, “el funcionamiento no está funcionando”.

Entonces, pasaditas las 5 de la tarde, las calles de La Plata se llenaron nuevamente de bocinazos, de cantos y de gritos, celebrando la vida color albirrojo.
Salutti
Muslera: 7
Román Gómez: 8
Núñez: 6
Facundo Rodríguez: 6
Arzamendia: 6
Palacios: 7
Amondarain: 6
Ascacíbar: 7
Medina: 10
Cetré: 7 ⚽
Carrillo: 8 ⚽
Farías: 5
Fabri Pérez: 5
Meza: 6

Sigue pecando de boludo

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


La sabatina igualdad 1 a 1 ante Belgrano significó el tercer partido que Estudiantes merece ganar claramente y sólo empata. Similar al encuentro con NOB, pues ante Barracas nos robaron. Y anoche también apareció el manto negro del VAR, el que digita resultados, para ignorar por ejemplo el indiscutible penal a Medina.

Cristian fue de lo mejorcito, junto a un Ascacíbar muy metido para cortar y jugar, más el despliegue de Amondarain a pesar de algunas ingenuidades propias de su inexperiencia, y la verticalidad de Fabri Pérez no exenta de su colaboración para recuperar. Arriba, Carrillo se las arreglaba para bajar un avión del cielo, limpiando la mayoría de las jugadas. Y a la faz ofensiva le faltaba un hombre, porque el paupérrimo nivel de Palacios no encuentra fondo, y ayer volvió a mostrarse errático, desconcentrado, inapetente y a contramano de sus compañeros.

Después, un horror de Núñez en una salida obliga al cruce salvador de Facundo Rodríguez, quien recibe amarilla al quitarla limpita. Ahí aparece Don VAR, por posible roja, y el referee, abrumado por la evidencia, borra la amonestación. Así le dan el dulce al León, y trascartón lo chorean descaradamente en la citada acción de Medina al ser habilitado por el Ruso en una réplica, cuando la puntea por delante de su marca, le gana el lugar con velocidad, y el zaguero se lo lleva puesto. Previamente, airados reclamos por dos manos en el área pirata, una de Mavilla imposible de no ver, y por supuesto indultadas en Ezeiza.

De esa etapa, donde el Tetra manejó las acciones, hubo también una linda jugada colectiva que Román Gómez no conectó por centímetros entrando por atrás para recibir la cesión de Ascacíbar.

En el complemento, el local apareció con otra actitud en el campo, con más determinación, como si los gestos de disconformidad de Zielinski hubiesen eclosionado en el descanso. Apretaron los cordobeses, y un par de centros con dudas de Muslera generaron zozobra.

A los 57', tras un desborde de Fabri Pérez, Domínguez lo saca para poner a Alexis Castro, en cambio inexplicable, mientras Palacios seguía de turista, y dos o tres distracciones de Arzamendia abrían una puerta por su banda.

Y a los '68, en un pelotazo largo y alto, Núñez erra el cálculo, salta para cabecear el aire en error inconcebible, Uvita Fernández aprovecha el regalo y saca un misil inatajable que se clava en el ángulo de Muslera. Patética falencia del central, impropia de un jugador de primera.

Enseguida, en la desesperación, el DT reemplaza a Amondarain, Palacios y Medina por Neves, Farías y Cetré. Y a los ponchazos, con amor propio, el albirrojo comienza a arrinconar en el cierre al dueño de casa.

Antes de la aludida ventana triple, un zurdazo de Román Gómez desviado por la estirada de Thiago Cardozo. El rodeo de Guido para un disparo corto y esquinado de Medina. A posteriori, el cabezazo de Facundo Rodríguez sacado por el arquero al corner. Y en tiempo cumplido, con Sosa por Arzamendia a los 91', tiro de esquina desde la derecha, lo toma el crack de la 7, anticipa la zaga celeste, deriva para la posición de José Ernesto, controla, y contra toda lógica, con esa jerarquía innata de los diferentes, en vez de tirar otro centro se la cede a domicilio a Neves, libre en posición de 8 afuera del área grande; Bigote la manda combada de primera al segundo palo, Román Gómez la disputa en el salto, involuntariamente pega en su brazo, el rebote le cae a Facundo Rodríguez y su zurdazo, luego de pegar en el cachete de Compagnucci, termina en la red. Brian Ferreyra expulsa a Menossi por protestar, y sinceramente pensé en la anulación por parte de la mafia del VAR.

Así el León rescata un punto, en marcador más acorde con lo observado en el rectángulo. El enojo de Domínguez post conferencia de hizo viral en las redes, con la vehemencia no exteriorizada con Barracas. Y a una semana del Derby ciudadano, es innegable que la levantada general del equipo tropieza con gruesas equivocaciones individuales y baches pronunciadísimos de sus hombres. Por esos detalles, los que definen partidos, se han ido esfumando bastantes puntos. Y si en este contexto de elocuente mala intención de AFA encima le cuesta horrores convertir, la pendiente se torna muy empinada.
Salutti
Muslera: 5
Román Gómez: 5
Núñez: 2
Facundo Rodríguez: 7 ⚽
Arzamendia: 5
Ascacíbar: 7.5
Amondarain: 5
Medina: 6
Palacios: 3
Fabri Pérez: 5.5
Carrillo: 7
Castro: 4
Cetré: 5
Neves: 6
Farías: 5

El Pincha lo ganaba, pero Arasa salió de caño

Análisis por Marble Arch

Canchita por Maraja


Es muy difícil analizar lo sucedido ayer en 57 y 1, como también habrá sido dificultoso para los jugadores de Estudiantes abstraerse de ese contexto doloso comandado en la cancha por el malhechor Nazareno Arasa, en el VAR por el maleante José Carreras, y desde las sombras por “Chiqui” Tapia.

Fue un robo descarado, premeditado con absoluta alevosía e impunidad. Uno recuerda el Arsenal de Julio Humberto Grondona, y eran nenes de pecho al lado del Barracas de Tapia. Cuyos hurtos son harto conocidos hace tiempo, aunque descarados en fechas recientes, tal el sufrido por Belgrano de Córdoba el fin de semana anterior.

Este domingo, Arasa se encargó de inclinar la balanza sin miramientos, cobrando todas las chiquitas para la visita, mirando para otro lado cuando Ledesma realizaba una ceremonia en cada saque de arco, y enardeciendo a la tribuna con interrupciones ridículas. Hubo un hecho que no pasó desapercibido durante la primera etapa, tras la sanción de foul a Muslera en un corner, y el ladronzuelo paró el partido para escuchar la “revisión”, no se sabe de qué; ahí sin dudas marcó la cancha, con el mensaje implícito de “el resultado lo manejamos nosotros”, y a partir de ese momento el despojo se iría acentuando de manera bochornosa.

El Pincha lo ganaba bien gracias al derechazo bajo de Carrillo al capitalizar a los 33’ un rebote al borde del área grande luego de un hermoso dribbling de Cristian Medina, la figura; previamente, Guido obligaba el estirón de Ledesma para desviarla por sobre el travesaño, después de un gran envío combado de un Fabri Pérez que se fue diluyendo con el correr de los minutos. Y Ascacíbar en su puesto natural, de 5, volvía a ser el “Ruso” importante, mientras Palacios nunca dejaba de intentar y Castro obligaba a preguntarnos por enésima vez por qué le dan la titularidad. En la zaga, firme Núñez, endeble Facundo Rodríguez al perder la mayoría de los duelos, criterioso Arzamendia y preocupado Román Gómez por la tremenda habilidad de Javier Ruiz, un gambeteador nato que lo tuvo a maltraer.

Un balazo en el horizontal de Muslera había sido la mejor aproximación de Barracas, comandado por la inteligencia de Iván Tapia, quien tejió tres o cuatro filigranas de enorme calidad. Y es dable imaginar un llamado al móvil de Arasa en el descanso, pues el árbitro salió armado a dirigir el complemento, dispuesto a apuntar al pecho del Club Estudiantes de La Plata con una 9 milímetros oculta bajo su camiseta naranja. Y vaya si lo consiguió. A los 49’, desborde de Ruiz, centro bajo y pasado, el cierre de Arzamendia con un rival genera un fortuito tiro a corta distancia a los guantes de Muslera, el balón queda boyando, Facundo Rodríguez quiere rechazar, Facundo Bruera le mete una plancha criminal merecedora de anaranjada, el esférico se eleva, Muslera trata de rechazar con los puños, lo obstruyen en el área chica cruzándole un brazo extendido a la altura del cuello, Candia aprovecha para empujarla de cabeza a la red en anotación viciada de nulidad, y más allá de la escasa determinación del arquero uruguayo, esa era al menos una infracción para revisar. Que el VAR no haya visto la de Bruera sólo es posible si en Ezeiza estaban mirando una porno o jugando al poker online; o quizás el sobre es demasiado grosso para favorecer al caballo del comisario en cualquier circunstancia adversa.

A partir de ese instante, el atardecer se degeneró por completo. El “Chiqui Tapia botón” atronó varias veces hasta apoderarse del ambiente. La amonestación de Ascacíbar enervó todavía más a la gente, porque el “Ruso” llegó antes, la punteó, le pegaron, quedó en el piso, al pararse rengueaba, y el cuatrero cobró al revés, mostrándole la amarilla a nuestro capitán. Meza, Farías y Cetré reemplazaron a los 64’ a Román Gómez, Castro y Fabri Pérez. E iba el León, contra su oponente y contra un juez parcial e infame.

La consagración de la estafa fue consumada con el gol anulado a Palacios. Centro de Meza, Carrillo habilitado se la baja a Palacios y Tiago habilitado convierte en el poste opuesto. Llama el VAR, trazan líneas ridículas, y como esas rayas azules y rojas no señalan ningún offside, José Carreras se viste de boquetero para perforar toda lógica dictaminando su anulación. Entonces Arasa, cómplice de Carreras en semejante arbitrariedad exasperante, ríe de costado en plena sustracción a la vista de todo el mundo. Y el encuentro sigue 1 a 1, con la sensación reinante frente a tan gigantesco hurto que era más sencillo derrotar al Flamengo.

Más tarde, el taco de Ascacíbar al cuerpo de Ledesma tras profunda incursión a fondo de Medina, y la redonda se escurre en el rechazo entre las piernas de Carrillo y Palacios, en chance increíble; el frentazo del “Ruso” al caño de un Ledesma vencido; el gol bien anulado de Cetré por posición adelantada; el tiro libre del colombiano, ya en el epílogo, que buscaba ángulo y Ledesma sacó con esfuerzo; y el “tomala vos, dámela a mí, vamo’ a matar un referee” inédito en UNO y creo que tampoco se entonó jamás en el Único, pues si la memoria no me falla, lo escuché por última vez en “la cancha que me llevó mi viejo”, esa de tablones y alambrados donde seguramente el fraude perpetrado no hubiera tenido lugar.

Con 15 puntos por disputarse, el Tetra se sitúa a 5 de la clasificación para la Sudamericana de 2026. Le regaló 2 a Newell’s en Rosario. Y otros 2 le fueron sustraídos sin miramientos un domingo 5 de octubre de 2025 en su propia casa. Nazareno Arasa, José Carreras. Personajes nefastos, de la calaña de Espert. No existen diferencias dentro de ese degradante plano de inmundicia. Paladines de la doble moral. Del cartón rojo y del silbato fácil, parientes directos del “cárcel o bala”. Ellos imparten una curiosa justicia, legislan para los poderosos, y destruyen sueños.
Salutti
Muslera: 5
Román Gómez: 5
Facundo Rodríguez: 4
Núñez: 6
Arzamendia: 5½
Castro: 3
Ascacíbar: 8
Medina: 8½
Palacios: 6
Fabri Pérez: 5½
Carrillo: 8 ⚽
Cetré: 6
Farías: 5
Meza: 5