Por Marble Arch
Era derrota digna de Estudiantes, de visitante y ante el mejor equipo argentino de los últimos dos años, ese que hace una religión de la pelota al piso, la paciencia, el toque, la triangulación y el respeto férreo a su estilo.
Lo perdía en el arranque del complemento por una de las tantas distracciones de Jonathan Silva, por lejos lo más flojito, en la marca como en la proyección; un centro pasado de Maxi Rodríguez, lo primerean al lateral, y la meten de cabeza entre Silva y Pablo Pérez, en gol que tal vez haya sido en contra.
Pero durante la primera mitad, pese a la ausencia real de Auzqui y a la lesión del pibe Correa, el León no había pasado sobresaltos, en un juego dividido donde presionó alto a la Lepra, quitándole espacios y obligándolo al error. Al rojinegro se lo notaba incómodo. Luna reemplazó al 10, entró bien y sería una de las figuras, pidiéndola siempre y dándole por lo general buen destino.
Sin embargo, luego del 1-0, el partido se iría muriendo poco a poco. La tenencia del local hacía correr el reloj, y el Pincha no encontraba la forma de empatarlo pese a buscarlo con insistencia. Encima NOB lo pudo incluso liquidar de contragolpe, porque la banda de Silva asemejaba una invitación al picnic, Gil Romero veía muchos avances de atrás por salir a cortar a destiempo en tres cuarto de cancha, y Vergini no gozó de una tarde segura.
Era derrota digna, de pie, máxime cuando el frentazo de Auzqui dio en el poste y quebró esa regla según la cual dos en el área son gol. Al ratito, la segunda intervención positiva de Auzqui, un pelotazo pasado, el recién ingresado "Patito" Rodríguez la para solito, se acomoda en posición inmejorable, elige el ángulo izquierdo de Guzmán, la calza abajo... y se le va alta, frente a dos zagueros y el arquero parados en la línea.
Entonces parecía asunto juzgado, hasta que el mismo "Patito" encaró por la izquierda, se acordó que es crack, un enganche, otro, nada por aquí, nada por allá, y casi cayéndose, el envío chanfleado al corazón de la zona roja que el "Chavo" gana de arriba para meter la testa y ponerla abajo contra el poste zurdo.
El festejo, con el banco, los suplentes y Pellegrino todos abrazados, trajo algunas reminiscencias de ese valor tan añorado llamado mística. Y fue justicia, pues el planteo, al margen de cierta mezquindad ofensiva canjeada de última por la ambición de empardar, resultó meritorio para medirse con un cuadrazo.
Salutti
P U N T A J E S
Rulli: 6
Silva: 2
Vergini: 5
Desábato: 8
Aguirregaray: 5
Jara: 4
Gil Romero: 5
Damonte: 5
Auzqui: 4
Joaquín Correa: 5
Carrillo: 5
Luna: 7
Patito: 7
Román Martínez: 5













